martes 14 de febrero de 2012

La vida simple de un asilado. Parte 2

Sobre la experiencia de vida como refugiado político en España en los últimos cinco años de mi existencia, versa el siguiente post que es continuidad de uno anterior que cuenta los momentos previos a la salida de Colombia, cuyo contenido se denominó  Cinco años no son nada.

No solo fue el peso del conflicto, también las amenazas de muerte que me habían sido hechas y extendidas a mi familia eran los hechos que me obligaban a huir del país. A ello se adicionaba la evidencia de que otras personas cuyas familias habían sido amenazadas sufrieron pérdidas irreparables de personas quienes no tenían alguna relación con sus investigaciones, sus palabras o su experiencia de vida.

El martes 16 de enero de 2007 salí de Bogotá hacia España, luego de una pequeña escala en New York llegué a Madrid. Llegué a San Sebastián el 17, en plena nevada, con mi única riqueza material: la ropa que traía puesta  -que no era propiamente para invierno- y una pequeña maleta de mano con el computador, dos libros, la cámara fotográfica y un cepillo para los dientes. Las maletas se habían refundido en USA y llegaron tres días después.

Me alojé en casa del maestro Orcasitas, quien me ofreció en arriendo su casa además de facilitarme la aceptación en el doctorado en psicopedagogía en la Universidad del País Vasco. La noche de mi arribo habló con migo hasta las tres AM y me propuso ser mi director de tesis. A la mañana siguiente salí para comprar algo que ponerme pues estaba con la misma ropa hacía tres días y lo que llevaba puesto no era suficiente para poder soportar el frío; debía conseguir zapatos resistentes a la humedad que me sirvieran para caminar en la nieve , guantes y un paraguas, también en que escribir. Esa misma noche me informó que debería presentarme a la mañana siguiente a clases.

Llegar directamente a clase fue una maravilla, al estar tan ocupado no tenía mucho tiempo para pensar; al presentarme ante los compañeros, rito que se repetía con cada nuevo docente, siempre sucedía que por más que intentara no hacerlo terminaba llorando al informar que había llegado a España en busca de asilo político. No podía decirlo abiertamente en clase pero realizar el doctorado en Intervención Psicopedagógica no era mi meta cuando salí de Colombia, yo quería salir del país para que mi familia no se viera afectada por las amenazas de muerte y esto no lo sabían; se fueron enterando poco a poco y con más detalles muy recientemente, cuando yo ya estaba bien instalado y la noticia ya no tenía ese peso emocional que la decisión hubiera tenido para ellos.

Cuando informaba que ya tenía un director de tesis esto siempre creaba cierta sorpresa en docentes y especialmente en algunos estudiantes, pues la práctica frecuente es que haya que rogarles un poco para que acepten, pero más se extrañaban cuando les decía que mi tesis era un estudio autobiográfico de mi contribución a la educación sobre la sexualidad a partir de mi experiencia como líder homosexual; tema propuesto por mi director quien ya había paseado por mi currículo antes de mi llegada a España. Era tan insólita esta situación que yo siempre terminaba con mis mejillas coloradas y mi cabeza gacha al tratar de explicar lo que pretendía estudiar.

Decidí dedicarme de lleno al estudio en la medida en que fui afianzando mi interés por el doctorado. Terminé por hacer en vez de un estudio autobiográfico uno autoetnográfico. Esta fue una sabia decisión porque las preguntas ahora se centraban en conocer qué era la autoetnografía y así pasaba de lado la explicación de por qué estudiaba sobre mí mismo.

Para mi solicitud de asilo era importante no solo contar con el aval de organizaciones y personas en Colombia sino también con el de alguna organización en España, fue así como llegué como voluntario aGehitu Asociación LGTB del País Vasco. Mi caso se tramitó inicialmente en la sede de Bilbao de CEAR Comisión Española de Ayuda al Refugiado, allí el 6 de febrero de 2007 la  abogada Suniva Martinez redactó mi solicitud de asilo.

La visita a CEAR fue bastante traumática para mí, no por tener que desplazarme a otra ciudad o por la atención que me brindaron, pues esta fue excelente, sino precisamente por lo que sucedió durante el apoyo. Antes de llegar a CEAR me encontré en la calle con un gato negro muy similar a una de mis gatas que había dejado en Colombia al cuidado de mi ex-mi-amor Ricardo Molano; cuando la vi me emocioné de tal manera que me tuve que sentar en la calle a llorar por varios minutos. Una vez pasada la nostalgia me dirigí a la Comisión cuya sede estaban arreglando, por esa razón Suniva me atendió en la cocina; esto me trajo muchos recuerdos porque este tipo de espacio es considerado por mí, ideal para el apoyo emocional, así que yo había tomado la costumbre de hacerlo mientras tomábamos un café o alguna otra bebida pues sabía que esto facilitaba el dialogo y la entreayuda.

Suniva hizo lo mismo que yo solía hacer, me ofreció una taza de café, que ella misma preparó en una taza china similar a las que yo utilizaba para dicho fin en la cocina de mi casa. El rito fue igual al mío… No pude frenar mi desborde de emocione; saltó el tapón que yo había logrado poner unos minutos antes y me puse a llorar con tal sentimiento y emoción que la chica terminó de ojo húmedo abrazándome. No había llorado tanto ni de tal manera ni siquiera en mi despedida realizada la noche previa a mi viaje o cuando me despedí de mi familia en el aeropuerto. 

CEAR me propuso presentar el caso por medio de la Cruz Roja Española en San Sebastián, siendo yo su primer. Esto era más conveniente porque me evitaba costos y especialmente porque la solicitud debía presentarse en la ciudad en la que está la vivienda.

La Cruz Roja ofrecía algunas ayudas a los refugiados consistentes en techo y comida por seis meses, sin embargo esto implicaba vivir en otra ciudad y hacerlo hacinado junto con otros posibles refugiados en su mayoría africanos llegados en pateras, personas cuyas lenguas me eran desconocidas y cuyas vidas eran bien diferentes a la mía, pues yo había venido por ser un mariquita militante, líder social y político y no presionado por la pobreza absoluta. No acepté dicha ayuda, hacerlo era un inconveniente, especialmente dado que estudiar y estar en una asociación LGTB era, de alguna manera, dar continuidad a mi existencia.

La comisión de Cooperación de Gehitu avaló mi caso y a las 10 de la mañana del 22 de febrero me acompañó junto con Kepa de Cruz Roja, a la Dirección de extranjería e inmigración. Allí Mercedes Calvo Serulla, cuya sensibilidad y tacto me dejaron admirado, fungió de abogada de oficio. Ella oía mi historia y luego la relataba a Ramón Fidalgo, el policía entrevistador; el relato era tan impresionante que cuando yo escuchaba mi caso se me antojaba mucho más grave de lo que a mí mismo me parecía.

El 23 de marzo de 2007 me entregaron mi primer NIE (Número de Identificación de Extranjeros), hecho que llamó la atención de CEAR y Cruz Roja porque tradicionalmente ese primer documento se entrega en promedio hasta seis meses después de solicitar el trámite de asilo y a mí me fue entregado un poco más de un mes después de hecha la solicitud, con una característica adicional: incluía permiso de trabajo. Este era también la confirmación de que mi caso había sido aceptado a trámite. Su validez era de seis meses y debía renovarlo cada vez que se venciera hasta que me concedieran o negaran el asilo.

En junio de ese mismo año mi hermana Ana Luisa me hizo reflexionar sobre el doctorado que estaba realizando, pues aun cuando me hallaba a gusto, mi interés, realmente, era formarme en el campo de la salud. Ella me motivó a presentarme al Doctorado de  Enfermería y Cultura de los cuidados en la Universidad de Alicante. Me aceptaron fácilmente. 

Me trasladé de San Sebastián a vivir a la Vila Joiosa, un pueblo a una hora en tranvía de Alicante. Viví en casa de Adriana Rodríguez una chica caleña casada con Angie Simonis, una española  reconocida lideresa y autora lesbiana en España quien presidía DecideT la Asociación LGTB de la Provincia de Alicante. A Adriana la conocí porque me enteré que con motivo del 28 de junio de 2007 la FELGTB Federación Española de Lesbianas, Gay, Transexuales y Bisexuales realizaría en Madrid un Foro sobre la situación LGTB Latinoamericana. Escribí a la FELGTB y allí me informaron que Adriana hablaría por Colombia y me facilitaron sus coordenadas, pues ella era la encargada del Área internacional de DecideT.  Coincidencialmente Adriana preparaba su documento teniendo como base varios escritos de mi autoría y fue así como me invitó a hablar junto con ella. Nos conocimos posteriormente en Madrid y como en la vida todo va en lazado terminó invitándome a su casa mientras yo hacía mis trámites en la universidad.

Estando conviviendo con Angie y Adriana me presenté como voluntario a DecideT, dos meses después me propusieron trabajar como Técnico del programa de prevención de VIH/sida en HSH trabajadores sexuales; dos meses después que fuera candidato a la coordinación general de la Asociación. Fui elegido, así me hice más activo en la militancia y en la prevención. Fui coordinador por tres años, luego la Asociación cambió de junta directiva, nombre y hasta de sede, yo pasé a coordinar el Área de Salud y de ahí al Área de Investigaciones Sociales. Luego de trabajar por tres años en el programa de prevención de VIH/sida en transexuales y travestis trabajadoras sexuales ya no ejerzo ningún cargo en Diversitat Asociación LGTBI de Alicante.

Prosigo con mi trabajo en Colombia y lo hago virtualmente en la formación de Docentes Universitarios. El Desempleo en España está en aumento y supera el 20%. La imposibilidad de tener un trabajo continuo ha sido un aliciente para continuar estudiando. En 2008 culminé mi Periodo de Investigación y obtuve mi Diploma de Estudios Avanzados (DEA) en el Doctorado en Intervención Psicopedagógica de la Universidad del País Vasco con una investigación denominada “Estudio autoetnográfico descriptivo de  la experiencia-comprensión del proceso de transformación personal y social del autor, en el Movimiento Homosexual Colombiano, ubicándola en el contexto de cambio cultural y social de dicho país, con el fin de indicar- inferir cierta estructura que permita actuar educativamente”.  La calificación obtenida fue la máxima posible: 10 Sobresaliente. Estoy culminando la escritura de mi tesis doctoral en Psicopedagogía.

En 2009 terminé el Periodo de Investigación y obtuve mi DEA en el Doctorado en Enfermería y Cultura de los cuidados de la Universidad de Alicante con la investigación “Formación de enfermería en el cuidado de adolescentes en sexualidad, salud sexual y salud reproductiva”, siendo la calificación 10 Sobresaliente. Para esta investigación obtuve una beca del CEM Centro de Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Alicante.

El ocho de abril de 2010 salió la resolución de la Subdirección General de Asilo, Oficina de Asilo y refugio, de la Dirección General de Política Interior del Ministerio del Interior de España por la que se me “reconoce la condición de refugiado  y conceden el derecho de asilo”.

En 2010 me ofrecieron una beca de la Consellería de Solidaridad y Ciudadanía de la Generalitat Valenciana para cursar un Máster en Gestión de las Políticas Migratorias e Interculturalidad; realicé la investigación “El cuerpo aquí, la mente allí: Etnografía sobre la construcción identitaria de latinoamericanos viviendo en Alicante, España” cuya defensa realicé en Diciembre de 2011 obteniendo calificación de 10 Sobresaliente.

El 12 de abril de 2011 fui distinguido como Doctor por la Universidad de Alicante en el Doctorado en  Enfermería y Cultura de los cuidados, con la tesis “Estrategias docentes de Enfermería para el abordaje de la sexualidad, la salud sexual y la salud reproductiva en adolescentes y jóvenes” en la que obtuve la calificación: 10 Sobresaliente CumLaude por Unanimida, que es la máxima posible en un doctorado en la UA.

Durante un tiempo produje radio para inmigrantes que pertenecen a las minorías sexuales viviendo en España en la emisora La Nuestra FM de Madrid y también en AGMagazine radio de Argentina. A través de los oyentes he comprobado que no soy el único colombiano, ni mucho menos el único latino excluido por sus posiciones políticas y su orientación sexual. Continuo escribiendo en algunos medios, entre ellos la Revista Semana en  Colombia. Gané el Tercer puesto en la 5ª versión del Premio Latinoamericano de Periodismo en Salud, Red-Salud 2009, otorgado por la OPS/ la Iniciativa de Comunicación y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. En los 6tos Galardones León Zuleta por la Diversidad Sexual y de Género (2010) me concedieron la “Mención especial a la Militancia León Zuleta” que fue otorgada por la Mesa de Trabajo LGTB Bogotá con apoyo de la Secretaría Distrital de Gobierno, Alcaldía Mayor de Bogotá.

Creo que cada cual se construye su propio mundo y que a pesar de lo adverso de las circunstancias logré salir a flote, aprender a nadar y alcanzar la otra orilla. Por supuesto no tengo la vida cómoda que tenía en Colombia, estoy lejos de mi familia y de muchos otros seres que amo, me he perdido los debates sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo o la política pública LGBT de Bogotá y a nivel nacional, pero no por estar fuera he dejado de participar o de conmoverme con el conflicto interno colombiano o la situación de los secuestrados.

No me arrepiento de lo dicho, lo sigo haciendo y no me he callado. La diferencia está en hacerse sujeto activo en contra de la violencia, en denunciar cada vez que nos sea posible cualquier forma de vulneración a los DDHH, en hacer lo imposible para que se conozca, no porque las víctimas sean LGTB sino porque no podemos permitir que en ningún país del mundo existan ciudadanos de segunda categoría.

Un aprendizaje grande es asumir que se puede ser feliz viviendo con lo esencial; le he encontrado más gusto a los pequeños detalles, me ha sido difícil entender que hablo un castellano diferente, que incluso las palabras tienen significados y usos distintos, me han hecho sentir inmigrante como si esto fuera denigrante, pero también me han invitado a escribir y participar políticamente sobre este tema.

No puedo quejarme, hermanos, cuñados, sobrinas y amigos han venido a visitarme. He encontrado nuevos afectos, reforzado algunos de los que ya tenía en Colombia, aprendido sobre diferentes niveles del amor y comprobado quiénes son realmente los y las que me aman. Algo importante para mí ha sido no estar solo; además de la compañía de Angie y Adriana inicie una relación con Antonio Domenech quien es mi pareja desde hace casi cuatro años, su familia me acepta completamente y me invita a sus ritos familiares.

Tengo muy buenos amigos: Ana, Bernardo, Virgilio, Rosa, Esther, Maricarmen, Mercedes, Ernesto, John…  quienes me acompañan en los momentos de crisis y oyen con gusto mis rollos y hasta los han hecho parte de su existencia. He hecho de la Web el punto de encuentro con la familia y las relaciones, aun cuando virtuales, incluso son más continuas que cuando fueron presenciales.

Confío en que algún día podre encontrarme nuevamente con los seres que siguen en Colombia y a quienes amo, no porque tengan que salir del país a la fuerza sino porque nuestros conciudadanos y gobernantes lograrán entender que hay maneras menos violentas de volver realidad los ideales

martes 17 de enero de 2012

Cinco años no son nada o la vida simple de un asilado

Manuel Antonio Velandia Mora
España, 17 de enero de 2012

Este texto está escrito en dos partes: la primera, es el preámbulo a la vida como refugiado en España; la segunda, es  la experiencia de vida después de cruzar los océanos, no para encontrarme conmigo mismo sino para ratificar que la lucha por los derechos de las minorías sexuales y los derechos humanos en general es una lucha importante en un país en el que en medio del conflicto el cuerpo de las mujeres se han vuelto botín de guerra y la iglesia ha olvidado su misión de amor para sembrar el odio.

Cuando vi a dos mujeres con abrigo de piel, caminando sobre la nieve en la playa de La Concha, en San Sebastián, País Vasco, tuve la certeza de que nada sería similar a mi vida en Bogotá. Ya vislumbraba algunos cambios radicales cuando en los días previos a mi viaje al Reino de España soñaba que llevando conmigo un carrito de supermercado repleto de libros y una lámpara, estaba mendigando por las calles sin que nadie me diera una moneda; una imagen cercana a la de la situación de algunos “home less” que había visto en New York y San Francisco.

No salí de Colombia porque lo tuviera planeado sino porque luego de víctima de un atentado terrorista y de un buen número de llamadas telefónicas con amenazaba de muerte, varios sufragios y algunas coronas fúnebres, la gota que colmó la copa cayó sobre mí el 9 de noviembre de 2006, estando en la Gobernación del Valle, en una conferencia en la que hablaba sobre los derechos humanos entendidos como derechos sexuales. En la ronda de preguntas me preguntaron qué significaba para los gay que el senador Álvaro Araújo Castro fuera detenido dentro de lo que se conocía como el escándalo de la "para-política". Yo respondí que si se comprobaba que Araújo era paramilitar yo prefería que el proyecto de ley sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo se cayera a que una persona asesina defendiera mis derechos, que en ese caso yo elegiría que me los siguieran violando cada día.

Los asistentes eran  LGTB, estaban grabando audio y video y no me preocupó,  pero cuál no sería mi sorpresa  al recibir una llamada de la Senadora Piedad Córdoba diciéndome que acababa de oírlo en la radio y que el periodista Dartañan  nos invitaba a su programa de TV esa misma noche, para que habláramos al respecto. No pude hacerlo por tiempo y distancia. Las “declaraciones” se “filtraron; se publicaron dos días después en El Espectador como frase política destacada. Ese mismo día y tarde las llamadas de amenaza de muerte se ampliaron a mi familia. Piedad Córdoba me recomendó salir del país.

Unos días después informé a mis estudiantes en la UCC de Bogotá las dificultades para terminar mis cursos.  Una de ellos,  Gloria Inés Flórez Schneider (hoy Parlamentaria Andina), de “La Asociación MINGA –“me invitó a reunirme con el “Programa No gubernamental de protección a defensores de derechos Humanos en Colombia”. En ese mismo programa me encontré con José Luis Campo Director de Benposta a quien ya conocía por haber sido voluntario en algunas de sus acciones. El Programa me brindó ayuda fundamental: asistencia emocional por medio de Ludivia Giraldo, apoyo en la toma de decisión, me mostraron la importancia de obtener avales y conseguir pruebas pertinentes para soportar el caso; avalaron mí caso ante el Subdirector Adjunto de Asilo de la Dirección General de Política Interior de España, me colaboraron con 2950 euros, siendo esta la única ayuda económica que he recibido hasta el momento por dicho concepto.

Se decidió que la mejor alternativa era solicitar una visa española de estudiante. Me comuniqué con mi hermano Crisanto y su mujer Stella Betancourt para que me apoyaran desde España en la solicitud a la Universidad del País Vasco para realizar formación doctoral.  El 19 de diciembre, José Ramón Orcasitas director del doctorado, me informó la aceptación y que se había enviado copia de la resolución a la Embajada en Colombia.

Mis estudiantes  sociólogos decidieron que los cursos de “Filosofía de la ciencia aplicada a la Sociología” y de “Diseño de un proyecto de investigación” los termináramos en trabajo intensivo durante un fin de semana, en un lugar apartado de la ciudad. La experiencia previa de haber ido a dar clase acompañado de un policía guardaespaldas no me fue agradable  y menos para los alumnos, así que con estos antecedentes como cortapisa esta fue la mejor prerrogativa y así se hizo.

La entrega de la visa demoraba casi un mes. Mientras estuve escondido; no hablo aquí sobre quiénes me ayudaron porque no quiero afectarlos de ninguna manera, pero es evidente que la situación emocional durante esos días fue muy complicada. La visa me la entregaron el 15 de enero.  Cuatro días antes había regresado a Bogotá  para organizar la partida. Las cosas que debían acompañarme se redujeron a lo que cabía en dos maletas grandes, una y otra vez metí y saqué cosas en ellas; del resto de pertenencias, unas pocas las entregué a amigos y familiares (algunos no fueron porque no querían pasar por el dolor de la despedida); las otras ni siquiera hoy sé quién las tiene porque fueron repartidas, regaladas, donadas o dadas a guardar.

La noche anterior al viaje estuve con mis amigos más cercanos, tomamos vino y un poco de queso azul; de vez en cuando llorábamos. Hacíamos bromas muy seguramente para no tener que enfrentar la realidad. Se fueron todos al mismo tiempo, tan sólo se quedaron Ricardo, Andrés y Mario, ese novio con quien viví una relación que nació ya casi a punto de terminarse  porque decidí que la vida de mis familiares y la mía eran más importantes que quedarme esperando que a cualquier hora y en cualquier lugar intentaran matarme.

El cansancio pudo más que mi temor y decidí dormir las dos horas que faltaban para desplazarme al aeropuerto. Se repitió aquel sueño en el que yo caminando por calles desconocidas pedía monedas a los transeúntes. Me desperté sobresaltado, temeroso de que pudiera ser realidad. No tenía la menor idea de cómo iba a ser mi vida de asilado pero prefería creer que nunca llegaría a esos extremos.

Revisé rápidamente mi vida, recordé montones de compras inútiles y gastos innecesarios. Me dije a mi mismo que ser marica y no tener hijos a quien heredar no era una razón suficiente para tener tan pocos ahorros, pensé en que igualmente mis muebles, mi bien equipada cocina, mis libros, mis obras de arte quedarían en manos de otros, que muy seguramente nunca las volvería a tener conmigo y me dije a mí mismo que igualmente esas inversiones eran tan efímeras como la misma vida.

Respiré profundo, me vestí de prisa, tomé rumbo al aeropuerto y al encuentro de una nueva vida, no tenía sentido preocuparme por lo que había hecho o dejado de hacer porque si de algo estaba seguro era que había vivido la vida que quería vivir y luchado por lo que debía luchar.

En medio de un conflicto armado generado por el negocio y la propiedad de las tierras, la venta ilegal de armas y el narcotráfico, el 16 de enero de 2007 salí de Bogotá hacia España, luego de una pequeña escala en New York llegué a Madrid. Las maletas se refundieron en USA y llegaron tres días después. Legué a San Sebastián el 17, en plena nevada, con mi única riqueza material la ropa que traía puesta  -que no era propiamente para invierno- y una pequeña maleta de mano con el computador, dos libros, la cámara fotográfica y un cepillo para los dientes. 

lunes 26 de diciembre de 2011

¿Qué se requiere para solicitar el asilo en España?

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, diciembre 26 de 2011
Antes de responder pongámonos de acuerdo en algunos términos:
El derecho de asilo
El derecho de asilo es la protección dispensada a los nacionales no comunitarios o a los apátridas a quienes se reconozca la condición de refugiado en los términos definidos en el artículo 3 de esta Ley y en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, hecha en Ginebra el 28 de julio de 1951, y su Protocolo, suscrito en Nueva York el 31 de enero de 1967.
La condición de refugiado
La condición de refugiado se reconoce a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país, o al apátrida que, careciendo de nacionalidad y hallándose fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, por los mismos motivos no puede o, a causa de dichos temores, no quiere regresar a él, y no esté incurso en alguna de las causas de exclusión del artículo 8 o de las causas de denegación o revocación del artículo 9 de la Ley 12/2009, de 30 de octubre
La protección subsidiaria
El derecho a la protección subsidiaria es el dispensado a las personas de otros países y a los apátridas que, sin reunir los requisitos para obtener el asilo o ser reconocidas como refugiadas, pero respecto de las cuales se den motivos fundados para creer que si regresasen a su país de origen en el caso de los nacionales o, al de su anterior residencia habitual en el caso de los apátridas, se enfrentarían a un riesgo real de sufrir alguno de los daños graves previstos en el artículo 10 de esta Ley, y que no pueden o, a causa de dicho riesgo, no quieren, acogerse a la protección del país de que se trate, siempre que no concurra alguno de los supuestos mencionados en los artículos 11 y 12 de la Ley 12/2009, de 30 de octubre
Derechos garantizados con el asilo y la protección subsidiaria
La protección concedida con el derecho de asilo y la protección subsidiaria consiste en la no devolución ni expulsión de las personas a quienes se les haya reconocido, así como en la adopción de las medidas contempladas en el artículo 36 de esta Ley y en las normas que lo desarrollen, en la normativa de la Unión Europea y en los Convenios internacionales ratificados por España.
¿Qué se requiere para solicitar el asilo?
Esta es una pregunta que frecuentemente me hacen algunos homosexuales colombianos, una pregunta que algunas pocas travestis hacen y que solo dos lesbianas me han hecho hasta el momento.  No me ha sido plantada por ninguna persona bisexual, tampoco por transexuales ni intersexuales.
Mi primera respuesta es que la orientación sexual o la identidad de género transitada no son un criterio suficiente para pedir el asilo, así en Colombia se vulneren continuamente sus derechos, se asesinen personas por razón de su orientación sexual, su identidad de género o su trabajo sexual, estas sean permanentemente reconocidas como víctimas de crímenes de odio.
El asilo es dar acogida a una persona que sale de un Estado del que es nacional, ante el hecho de ser perseguido o tener temores fundados de serlo por motivos de raza, religión, ideales políticos. Esta figura carece de una regulación a nivel internacional; así, pues, dependerá de la voluntad y de los propios criterios de un Estado el recibir a una persona en estas circunstancias.
Lo anterior nos centra en una doble idea: el hecho de ser perseguido o tener temores fundados de serlo. Este centrarse es importante, porque mientras no se pueda demostrar que se es perseguido o haya evidencias que  fundamenten dichos temores, no se puede interponer un caso de asilo.
Ello nos lleva a una consideración importante: si el caso no se puede demostrar es muy poco probable que incluso se inicie el estudio del mismo.
Cómo probarlo:
Debe haber pruebas: copias de denuncias (policía, defensoría del pueblo, procuraduría, policía judicial, organizaciones de derechos humanos), fotografías de lesiones físicas, de daños ocurridos en la vivienda, el lugar del trabajo, recortes de prensa, artículos en la Web, imágenes de video, televisión… en fin, algo que demuestre que ha habido daño.
También puede alimentar el caso con copias de las amenazas, sufragios, audios de llamadas, declaraciones de testigos, volantes distribuidos en la comunidad, imágenes de pintadas en las paredes.
Otro elemento importante es probar que el caso es conocido de organizaciones que trabajan con población LGTBI, derechos humanos, sida e ITS, líderes sociales o políticos. Solicite cartas de organizaciones y personas que reconozcan su trabajo en estos temas, y en las que conste el riesgo que usted corre y se destaque su labor social, comunitaria, política, en salud, sexualidad, derechos humanos.
Junto con su solicitud deberá aportar:
a) Fotocopia de su pasaporte o título de viaje, del que hará entrega si su solicitud es admitida a trámite.
b) Todos los documentos de identidad personal o de otra índole que estime pertinentes en apoyo de la solicitud.
Si el solicitante no aportase ningún tipo de documentación personal deberá justificar la causa de dicha omisión.
Los solicitantes de asilo que se encuentren en territorio nacional tendrán derecho a intérprete y asistencia letrada para la formalización de su solicitud y durante todo el procedimiento.
El solicitante designará, en su caso, las personas que dependen de él o formen su núcleo familiar, indicando si solicita para ellas asilo por extensión.
Cuando dichas personas se encuentren en territorio español, deberán comparecer personalmente junto con el solicitante, aportando su documentación personal si solicitan la extensión del asilo. Si no se solicita la extensión familiar del asilo, se anotarán los nombres y datos documentales de las personas que el solicitante declare como dependientes.
El solicitante de asilo deberá acreditar su identidad y proporcionar un relato verosímil de la persecución sufrida, mediante la prueba pertinente o indicios suficientes de las circunstancias que justificarían el otorgamiento de asilo.
Hablaré del caso español que es el que más conozco, sin embargo la información es bastante común a diferentes países.
Lugar de presentación de la solicitud de asilo
El extranjero que desee obtener el asilo en España, presentará su solicitud ante cualquiera de las siguientes dependencias:
  • Oficina de Asilo y Refugio (OAR).
  • Puestos fronterizos de entrada al territorio español.
  • Oficinas de Extranjeros.
  • Comisarías Provinciales de Policía o Comisarías de distrito que se señalen mediante Orden del Ministerio del Interior.
  • Misiones Diplomáticas y Oficinas Consulares españolas en el extranjero.
Se subraya este último punto, pues muchas veces se desconoce que el asilo se puede solicitar ante Embajadas y Consulados de España.
Es decir que el asilo se puede solicitar, tanto en el país de origen (ante la Embajada o Consulado de España), como en el momento de entrar en España (en el aeropuerto, puerto o puesto fronterizo terrestre), así como una vez que se está dentro de España (ante la OAR, Oficina de Extranjeros o Comisarías competentes).
Con el fin de atender casos que se presenten fuera del territorio nacional, siempre y cuando el solicitante no sea nacional del país en que se encuentre la Representación diplomática y corra peligro su integridad física, los Embajadores de España podrán promover el traslado del o de los solicitantes de asilo a España para hacer posible la presentación de la solicitud conforme al procedimiento previsto en esta Ley.
El Reglamento de desarrollo de esta Ley determinará expresamente las condiciones de acceso a las Embajadas y Consulados de los solicitantes, así como el procedimiento para evaluar las necesidades de traslado a España de los mismos.
Dónde poner el caso
Aun cuando técnica mente puede hacerse en una embajada o Consulado de España, es muy poco probable que el caso prospere allí, así que es mejor hacerlo ya estando en el país que usted ha elegido para refugiarse.
Cuando elija un país piense en situaciones como el idioma, la facilidad que tiene para conseguir una visa, los vínculos que allí posee, el respaldo que puede obtener de organizaciones locales, de ahí la importancia de establecer contactos previamente.
Tenga en cuenta que el primer país al que Usted llega al salir del suyo es aquel en el que debe pedir el asilo, así que NO compre tiquetes aéreos con escalas sino vuelos directos. Es mejor no pedir el asilo en la embajada sino una vez instalado en el país seleccionado poner el caso contando con el apoyo de una agencia local o internacional con experiencia en este campo.
La frase clave, por la que no pueden negarse a tener en cuenta su solicitud es en la petición formular exclusivamente que solicita ASILO EN ESPAÑA.
Busque el apoyo de agencias como Amnistía Internacional, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH), ACNUR - La Agencia de Refugiados de la ONU, Human Rights Watch y de agencias nacionales, por ejemplo en Colombia encuentra a:
Comisión Vida Justicia y Paz.
Pastoral Social Arquidiócesis de Cali.
Organismos que trabajan fuera de Colombia
Busque organizaciones LGTBI trabajando en este campo, por ejemplo, Colombia Diversa.
Presentación de la solicitud
1. El procedimiento se inicia con la presentación de la solicitud, que deberá efectuarse mediante comparecencia personal de los interesados que soliciten protección en los lugares que reglamentariamente se establezcan, o en caso de imposibilidad física o legal, mediante persona que lo represente. En este último caso, el solicitante deberá ratificar la petición una vez desaparezca el impedimento.
2. La comparecencia deberá realizarse sin demora y en todo caso en el plazo máximo de un mes desde la entrada en el territorio español o, en todo caso, desde que se produzcan los acontecimientos que justifiquen el temor fundado de persecución o daños graves. A estos efectos, la entrada ilegal en territorio español no podrá ser sancionada cuando haya sido realizada por persona que reúna los requisitos para ser beneficiaria de la protección internacional prevista en esta Ley.
3. En el momento de efectuar la solicitud, la persona extranjera será informada, en una lengua que pueda comprender, acerca de:
a) el procedimiento que debe seguirse;
b) sus derechos y obligaciones durante la tramitación, en especial en materia de plazos y medios de que dispone para cumplir éstas;
c) la posibilidad de contactar con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y con las Organizaciones no Gubernamentales legalmente reconocidas entre cuyos objetivos figure el asesoramiento y ayuda a las personas necesitadas de protección internacional;
d) las posibles consecuencias del incumplimiento de sus obligaciones o de su falta de colaboración con las autoridades; y
e) los derechos y prestaciones sociales a los que tiene acceso en su condición de solicitante de protección internacional.
Existen diferentes plazos para solicitar asilo, dependiendo de la forma y condiciones de llegada a España:
1) Si el demandante se hallara en un PUESTO FRONTERIZO.- Debe hacerlo con la mayor inmediatez posible: si se trata de frontera aérea o terrestre, antes de franquear la aduana en el mismo control de pasaportes; si se trata de frontera marítima, antes de que el buque zarpe del puerto.2) Si el demandante se encuentra en el INTERIOR del territorio. En este caso, nos podemos encontrar varios supuestos:
A) Si el demandante entra legalmente, con pasaporte y visado superior a 1 mes de vigencia, dispone de tiempo hasta la expiración del visado y en todo caso un máximo de 3 MESES que es el período límite autorizado de estancia legal en nuestro país.
B) Si el demandante entra legalmente, con pasaporte y visado inferior a 1 mes, dispone solo de 1 MES a contar desde su entrada en España.
C) Si el demandante entra ILEGALMENTE Y/O INSUFICIENTEMENTE DOCUMENTADO, dispone también de 1 MES desde la entrada para formalizar petición de asilo.
D) Si el demandante quiere pedir Asilo por CAUSAS SOBREVENIDAS (p.ej. alguien que viene como turista y en el transcurso de su estancia sucede algún acontecimiento que le fuerza a pedir asilo) dispone también de 1 MES que se contará desde que hayan acontecido los hechos o se haya producido el surgimiento de temor de persecución.
El no respetar los plazos, provocará con casi toda seguridad la inadmisión a trámite de su solicitud (por considerarla manifiestamente falsa, inverosímil o infundada) aunque la misma sea inicialmente tramitada.
No obstante, y conforme a lo que establece el art. 7.2. del Reglamento de Asilo, nos encontramos ante una simple presunción "iuris tantum" por lo que, en caso de superarse los plazos para la presentación de la solicitud por cualquier motivo, se aconseja justificar detalladamente los motivos de la tardanza con argumentos razonables (falta de información, desconocimiento sobre el estatuto de asilo, creencia de que sin documentación no se puede solicitar asilo, etc.). Si el fondo de la petición tiene credibilidad, podría llegar a concederse el asilo aunque la solicitud se haya formulado fuera de plazo.
Ayudas económicas
Existe la falsa creencia de que las personas asiladas reciben muy buenas ayudas económicas, esto realmente no es así, aun cuando en algunos casos hay ayudas puntuales. Los solicitantes de asilo, una vez admitida a trámite su solicitud y siempre que carezcan de medios económicos, podrán beneficiarse de servicios sociales, educativos y sanitarios prestados por las Administraciones públicas competentes, dentro de sus medios y disponibilidades presupuestarias.
Los servicios de acogida, su definición, disponibilidad, programas y servicios, específicamente destinados a aquellas personas que soliciten protección internacional, se determinarán reglamentariamente por el Ministerio competente para atender las necesidades básicas de estas personas. La acogida se realizará, principalmente, a través de los centros propios del Ministerio competente y de aquéllos que sean subvencionados a organizaciones no gubernamentales.
En mi caso particular no solicité dichas ayudas, pues para aceptarlas, por ejemplo la de vivienda, debía desplazarme a otra ciudad y yo preferí estudiar y así seguir con mi vida “normal”. En el mismo lugar de vivienda te proveen la ayuda para la comida, es decir que al renunciar a lo uno lo hice también a lo otro. Esta decisión implica pues poseer algunos recursos económicos que permitan la sobre vivencia y debe tenerse en cuenta que en España el costo de la vida, comparativamente con Colombia, es entre tres o cuatro veces mayor. En España constitucionalmente cualquier persona que viva en el país tiene derecho a la salud. Los costos de la educación son relativamente bajos si se comparan con América.
Un problema para conseguir trabajo es que no se acepta tu experiencia fuera de España para elaborar tu currículo, así que esto hace difícil la consecución de trabajo así tengan permiso para trabajar. Casi cualquier actividad productiva requiere formación especializada para ello, incluso labores como trabajar en el aseo, la cocina o cuidar personas ancianas.
Los solicitantes de protección internacional estarán autorizados para trabajar en España una vez transcurridos seis meses desde la presentación de la solicitud, siempre que ésta hubiera sido admitida a trámite y no estuviera resuelta por causa no imputable al interesado. La autorización para trabajar se acreditará mediante la inscripción autoriza a trabajar en el documento de solicitante de protección internacional y, si procede, en sus sucesivas renovaciones, y estará condicionada a su validez. En caso de que no proceda esta inscripción porque no se cumplan los citados requisitos, la Oficina de Asilo y Refugio hará constar tal hecho en resolución motivada y se lo notificará al interesado.
Con relación a títulos profesionales estos no son válidos sin homologar y si esto no se ha hecho, no tienen validez plena los títulos que se adquieren en España. Así que se requiere traer consigo y apostillados los títulos, actas de grado y notas e igualmente el plan de estudios vigente cuando se obtuvo el título. En las calificaciones debe aparecer la nota promedio.
Para su conocimiento, en este link encontrará la Ley 12/2009, de 30 de octubre, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria en España.
Es necesario igualmente conocer el Real Decreto 557/2011, de 20 de abril, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, tras su reforma por Ley Orgánica 2/2009.

Seguramente le dirán que:
Suele decirse cuando se presentan los casos por parte de quienes te atienden que Colombia es una democracia, que allí no hay leyes que restrinjan los derechos de los homosexuales (como si esto fuera genérico a LBTI), que es un país con muchos más derechos para las lesbianas y homosexuales que otros países en el mundo. Realmente todo lo anterior es cierto, el grave problema es que no siempre es verdad.
Lo preocupante de las anteriores afirmaciones es que se desconoce la vigencia de la vulneración de derechos sexuales y políticos a la población LGTBI colombiana y el incremento en los crímenes de odio de los que son víctimas.
De ahí que documentos que actualicen sobre la situación de derechos en el país sean determinantes al momento de ilustrar sobre la situación colombiana. Recomiendo los informes de Colombia Diversa sobre Derechos humanos.
Desde 2005, Colombia Diversa ha venido documentando la situación de Derechos Humanos de personas lesbianas, gay, bisexuales y transgeneristas -LGBT- en Colombia.
Algunas de las áreas temáticas desarrolladas en los Informes son: violencia por prejuicio, abuso policial, DESC, medios de comunicación, situación carcelaria  de personas LGBT, legislación, desplazamiento forzado, etc.
Accede desde aquí a los mismos:
·                     Voces excluidas (2005)
·                     Informe de Derechos Humanos (2005)
·                     Informe de Derechos Humanos (2006-2007)
·                     Parejas del mismo sexo: el camino hacia la igualdad: parte 1 y parte 2 (2007)
Informe de Derechos Humanos (2008-2009), el informe más actualizado.

sábado 10 de diciembre de 2011

El peso del silencio tras una amenaza de muerte

Por Manuel Antonio Velandia Mora
España, Diciembre 10 de 2011
Este 10 de diciembre se celebra una vez más el Día Internacional de los Derechos Humanos. El pasado martes 6, vi una vez más la película “La vida secreta de las palabras” (2005) de la directora de cine española Isabel Coixet Castillo. Un film sobre el peso del pasado de una mujer víctima del conflicto armado, la tortura humana y sus consecuencias. Me siento conmovido por la historia, de alguna manera la relaciono con la mía.
Esta efeméride coincide, además, con la conmemoración del 50 aniversario de Amnistía Internacional y los 60 años de ACNUR, el Comisariado de la ONU para los Refugiados. Y yo, como refugiado, no puedo evitar recordar los días previos a mi destierro y las amenazantes llamadas telefónicas con las que empezó mi pesadilla.
Es una tarde de trabajo en mi casa en el año 2007, suena el timbre del teléfono. Una voz ronca y desconocida grita “¡hijueputa lo vamos a matar!” Me quedo mudo, mi capacidad de respuesta se reduce a cero y Esperanza, la mujer que me acompaña en los últimos meses se queda mirándome -exclama- ¡se ha puesto blanco como un muerto! Yo en voz baja respondo “¡….Aja…!”
Pasan los días y la voz sigue resonando en mi cabeza.  Una vez más suena el teléfono. Ahora tengo miedo de responder, pero igual siendo una línea de ayuda, sé que debo hacerlo. El timbre retumba en cuatro ocasiones, tomo el teléfono y oigo la misma voz, la misma frase “¡hijueputa lo vamos a matar!”. Cuelgo la bocina rápidamente, sin musitar palabra. Esta vez es Carlos Rojas quien pregunta ¿qué pasa? “¡…Me están amenazando de muerte…!” Respondo. Mi respiración está agitada y siento que los músculos de mi cara se tensan. Un corrientazo desde la cabeza a los pies atraviesa mi cuerpo, lo siento justo cuando respondo. No hay comentarios, seguimos trabajando como si nada hubiera pasado.
Unas horas después, ya desde su casa Carlos me llama, me pregunta ¿Cómo te sientes?
La respuesta parece inconexa. “¡… No han vuelto a llamar…!”. La conversación se transforma en un silencio espeso y largo. Llaman una, otra vez, una vez más y se repite la historia. Suena el timbre del teléfono y respondo, ya no pienso en amenazas, sé que se repiten una y otra vez y con ellas el rito de las llamadas de los miembros de la Fundación que preguntan cómo me siento y mis respuestas que no responden y que se quedan en un simple y automático ¡bien!
Le doy vueltas a la idea, debo responder a las amenazas, no puedo permitir que me sigan haciendo daño. Decido que diré lo primero que se me ocurra.
Se oye el timbre y corro a responder, levanto la bocina, es un chico que pide ayuda, teme estar viviendo con el virus que causa el sida. Le respondo, pero me siento frustrado hubiera preferido que me amenazaran y haber podido responder.
Diez largos días después hay una nueva amenaza. Esta vez respondo “¡si te están pagando por amenazarme dile a quien te paga que ya lo tengo claro pero que seguiré haciendo lo que vengo haciendo, que no sé por qué me amenaza pero que tampoco me importa…!” Sigo por varios minutos sin parar el discurso, ya no tengo claridad sobre que estoy diciendo. Sé que la persona me está oyendo, callo y se oye que cuelgan la bocina. Sonrío, me parece creativo lo que he respondido. Por primera vez quedo tranquilo.
He descubierto la terapia. No me puedo permitir callar. Cinco días después se repite la llamada. Esta vez le respondo que debe tener cuidado cuando me vaya a asesinar porque mi hermano es muy parecido a mí y él no tiene la culpa de lo que yo haga o diga, que  si se equivoca seguro no le pagan y si se va a la cárcel hasta su mujer se aburrirá de visitarlo y hasta se consigue un amante para gastarse el dinero que él le ha dado…
Cuelgo el teléfono, no espero que responda. Suelto la carcajada. He roto el hechizo, siento que ahora soy yo el que tiene el poder. En las siguientes llamadas, cada vez digo cosas más locas y ahora comentó a los amigos las ingeniosas respuestas que surgen en esos momentos.  El problema ya no soy yo, sino los amigos que están presentes cuando llaman porque ellos se angustian, son ellos quienes temen responder.
Nunca les amenazan, eso me tranquiliza.
Salgo a buscar el correo en el buzón que se halla junto a la puerta de entrada de mi casa, abro un paquete y descubro que es un sufragio. Me sorprendo cuando lo abro porque creo que es una equivocación, sin embargo lo leo, es para mí. Una vez más siento un corrientazo en mi columna, una vez más me quedo sin respuesta, una vez más siento miedo y una vez más callo al respecto.
Suena el timbre de la puerta de la casa, cuando salgo descubro una corona fúnebre recostada contra la reja de la calle. Creo que es una equivocación pero pronto caigo en cuenta que es otra manera de amenazarme. Lo despedazo y lo pongo en la basura.
Pasan los días y espero una llamada, un sufragio o una corona pero nada pasa. De pronto me doy cuenta que tengo mucha ansiedad, analizo que esa es otra forma de violencia. Decido pensar en qué hacer si me vuelven a llamar, en cómo actuar ante un paquete que no espero, y tomo una resolución, si me vuelven a enviar flores haré un ramo con ellas.
Casi una semana después se repite la historia. Suena el timbre, corro a la puesta, veo la corona fúnebre y decido tomarla, entrarla y desbaratarla. Comento sobre lo bien hecho que me ha quedado el ramo y reímos. Una vez más se ha roto el hechizo.
Son algo después de las doce de la noche, acabamos de apagar la TV y nos disponemos a dormir. Se oye un ruido ensordecedor, se estremece la casa, se oyen vidrios quebrarse y el polvo cae del techo. Le digo a Ricardo Molano, mi pareja, que deben haber atentado contra la estación del Transmilenio que queda cerca de la casa. Le propongo dejar pasar unos minutos antes de salir a ayudar a las personas. Sé por lo que dicen los medios que en algunas ocasiones las bombas explotan dos veces para producir más daños entre los curiosos. Llamamos a la policía.
Salimos de la habitación y observamos que son los vidrios de las ventanas de la casa los que se han roto; las cortinas se mueven con el viento. Bajamos a la primera planta, allí también hay vidrios rotos por todas partes. La puerta está un poco forzada, es difícil abrirla. Cuando logramos hacerlo y salimos, lo primero que observo es que no hay ni una sola planta, el césped se ha quemado y el piso se ve como un campo de futbol hecho en tierra. Hay gente en la calle… todos miran hacia la casa… en esos momentos llega una camioneta con varios policías, se identifican, dicen ser de antiexplosivos. Piden que abramos la reja. Uno de ellos nos dice que debemos ingresar pronto, que el atentado ha sido contra nosotros.
La sala se llena de policías. Uno de ellos me interroga, quiere saber por qué han atentado contra mí. Le explico que estoy en campaña política, que soy homosexual, que trabajo en prevención del sida, que he tenido varias amenazas de muerte, incluso comento que debe ser que no les gusta el color de mi cabello… todos reímos.
Llega Yolanda Quintero. Ha oído el estruendo desde su casa y al igual que a mí me pasó cuando explotaron las dos bombas frente a la suya, ella siente que algo me ha pasado. No sé cómo se enteran pero empieza a llegar gente conocida. En medio de todo el barullo oigo que un policía grita ¡fue una granada, es sudafricana!…Yo me quedo pensando en cómo logran saberlo. En hombre entra a la sala en donde estoy rodeado de policías que no se callan, muestra algo, dice que es la espoleta.
Siento el pecho apretado, tengo ganas de llorar pero no puedo. A las cinco de la mañana llega Esperanza, recogemos todos los vidrios, no quiero ver nada que me recuerde el atentado, sin embargo no es posible, aun meses después encontramos fragmentos de vidrios en los lugares más insospechados. Son casi las siete de la mañana. Llega un periodista de televisión, quiere hacerme una entrevista pero le preocupa que las imágenes sean irreales pues todo se ve limpio y ordenado. Nos pide que pongamos vidrios en el piso… Esperanza -mi ayudante-  lo mira extrañada, entra y trae la basura. Cuando ella se nos acerca con la bosa negra de la basura yo suelto la carcajada, esto es demasiado macondiano, no puede ser verdad que me pidan que monte la escena del crimen para hacer unas tomas de vídeo.
Esperanza riega lago de basura siguiendo las indicaciones del periodista. De pronto me doy cuenta que estoy en pijama y con bufanda…decido ingresar a la casa. No recuerdo que respondí en la entrevista pero de lo que menos tenía ganas era de hacer prensa al respecto. Ariel, mi jefe de prensa ha preparado un comunicado para los medios. Lo envían mientras yo duermo.
Llegan policías que nos regañan por haber recogido las evidencias y ponerlas en la basura. Una vez más la bolsa negra es desocupada.
Casi un año después oigo desde mi casa la explosión de un carro bomba, es el ataque terrorista contra el Club El Nogal, el 7 de febrero de 2003 a las 20:15. Cuando oigo el estruendo sé que es una bomba y entonces lloro, lloro sin para por un buen tiempo…
Por fin logro sacar aquel sentimiento que me aprieta el pecho. Porque, entre el tiempo pesado y angustioso que pasa entre una y otra llamada amenazante, entre la agonía que se vive entre el silencio y el estruendo de una explosión, en medio de la zozobra y la angustia de no saber qué pasaría con mi integridad física y emocional, terminé convertido en refugiado y pude comprender cómo es de dura la vida de quienes sienten en peligro sus vidas. Entendí como es de pesado el silencio que viene después de cada amenaza.

martes 1 de noviembre de 2011

Parlamento Europeo ha incluido la identidad de género en las normas de asilo de la Unión Europea

El Parlamento Europeo aprobó el pasado jueves 27 de octubre laincorporación de la identidad de género a las normas de asilo con las que cuentan todos los países miembros de la Unión Europea.

La incorporación de la identidad de género a la normativa europea obligará a las autoridades de cada país miembro a conceder asilo a las personas transexuales que estén siendo perseguidas por su identidad de género en sus países natales.

La resolución aprobada por el Parlamento Europeo, que ya ha sido incluida en la normativa comunitaria, establece que "los aspectos relacionados con el género, incluyendo a la identidad de género,deberán recibir la debida consideración".

Reino Unido, Irlanda y Dinamarca son los únicos países que no han incorporado la resolución del Parlamento Europeo, puesto que las autoridades de dichas naciones decidieron no participar en el proceso.

"En todo el mundo, las personas transexuales pueden ser perseguidas por lo que son. La presente directiva revisada reconoce el peligro que corren y compromete a los Estados miembros a tomar en cuenta la identidad de género en las solicitudes de asilo. Espero que en una futura revisión también sea obligatorio tener en cuenta la orientación sexual de los solicitantes", manifestó Dennis de Jong, vicepresidente del Intergrupo LGTB del Parlamento Europeo.

Sirpa Pietikäinen, también vicepresidenta del Intergrupo LGTB, manifestó al respecto de la incorporación de la identidad de género a las políticas de asilo que está "muy orgullosa de que mis colegas de centro-derecha apoyen este cambio, independientemente de las opiniones que tengan sobre el asilo en general. La Unión Europea sólo está empezando a reconocer la identidad de género como motivo de persecución. Espero que la votación de hoy ayude a proteger más vidas".

martes 21 de junio de 2011

Refugiado y feliz

Se cumplen 50 años de celebrar el 20 de junio como día mundial del refugiado, la población de Colombia es la cifra de refugiados en el mundo, yo soy uno de ellos y a pesar de todos los cambios, soy feliz.
En el año del 50º aniversario del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Asamblea General de la ONU, con la resolución 55/76  de 2001, estableció el 20 de junio como Día Mundial del Refugiado.

El número de refugiados, solicitantes de asilo y desplazados en el mundo llegó a 43.7 millones de personas en 2010, la cifra más alta en 15 años, reveló un estudio del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Un informe de la ACNUR revela que 80% de los desplazados han sido acogidos en países en desarrollo.  Del total de refugiados hay 27.5 millones de desplazados internos por conflictos armados. En Colombia son casi cinco millones de desplazados según cifras oficiales y reconocidas por ACNUR. 280.000 nuevos desplazados solamente en 2010.

Se denomina refugiado a la persona que debe abandonar a la fuerza su hogar porque la persiguen --así sea individual o colectivamente-- debido a problemas políticos, religiosos, militares o de cualquier índole. A pesar de que la definición de refugiado varía de acuerdo con la época y el lugar, la creciente preocupación internacional por la difícil situación de los refugiados ha generado un consenso general. La Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados  (la Convención de los Refugiados), define a un refugiado como la persona que "debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o no quiere acogerse a la protección de tal país o no quiere regresar a él a causa de dichos temores..."

La definición, que es empleada por las Naciones Unidas, se sigue empleando mal, a menudo confunden a los refugiados con las personas que emigran por razones económicas.

Los desplazados internos, o simplemente desplazados, son personas obligadas a dejar sus hogares por alguna crisis, por ejemplo conflicto interno, como es el caso de los colombianos. Pero a diferencia de los refugiados, permanecen dentro de las fronteras de su país de origen.

La invitación a "ponerse en los zapatos de un refugiado " es un llamado a desafiar la intolerancia y la indiferencia hacia personas que para salvar su vida lo han perdido todo, menos que la determinación de volver a empezar.

Qué fue lo más difícil de llegar a un nuevo país
Sentirme lejos de amigos, de mi pareja y de mi familia. Hablar el mismo idioma pero otra lengua; el castellano que aquí se habla en la cotidianidad es bastante diferente e incluso algunos términos se usan con acepciones opuestas.

La discontinuidad en mis metas, tener que cambiarlas por la presión de las nuevas circunstancias me ha obligado a vivir con menos y disfrutar más, a dedicarme al estudio y cambiar mis prioridades:

No tener una memoria histórica que me uniera a la realidad sociopolítica y cultural española, no entender los intríngulis de la política, de los nacionalismos, de las lenguas minoritarias, te aleja del dialogo cotidiano.
Tener que construir nuevas relaciones y establecer nuevos vínculos es una de las situaciones que más te enriquecen, te das cuenta que no eres tan distinto y que es mucho más lo que tenemos de común que de diferencia.

Conocer una nueva cultura, sentirme extraño e ignorante en situaciones elementales de la vida cotidiana, desconocer ritos, costumbres, tradiciones te hace recuperar la propia cultura, querer compartirla, aprender de los autóctonos, crecer juntos.

Tener que homologar el título de la licenciatura para alcanzar el reconocimiento profesional, pues de lo contrario no puedes demostrar que has estudiado, se vuelve una prioridad que te quita mucho tiempo y te desgasta, pero que no se te homologue la experiencia laboral es aún más preocupante y también te obliga a construir aquí nuevas experiencias. Me he dedicado a estudiar, he terminado un doctorado en enfermería y cultura de los cuidados; estoy en las tesis de otro doctorado, esta vez en psicopedagogía, y de un máster en Gestión de las Políticas Migratorias e Interculturalidad.

No poder participar  desenvueltamente en política ni movimiento LGTB me hizo sentir lejos de la realidad, eso me obligó a hacerme voluntario, pero rápidamente obtuve un recogimiento que me llevó a coordinar una asociación LGTB.

Los ahorros traídos de Colombia se desvanecen muy rápido, tres veces más rápido. Pero a pesar de todos los cambios soy feliz, es maravillosos salir a la calle y no tener que pensar en cambiar cada día la ruta, la hora, poder salir con tus amigos, ir a lo que te gusta, poder expresar tus ideas y hacer lo que te llena de alegría. Por supuesto te faltan los amigos de siempre, los mimos de tus amigos y familia, la complicidad cotidiana, pero gracias a la Internet los espacios se hacen cada vez más pequeños y las palabras llegan en segundos.

CEAR Comision Española de Ayuda al Refugiado  y la Cruz roja española acompañaron mi caso de asilo en España , en Colombia lo hicieron el Programa No Gubernamental de Protección a Defensores y Líderes Sociales en Colombia cuyos voceros fueron José Luís Campo Rodicio, Gloria Inés Flórez Scheneider, Ludivia Giraldo y Javier Peña recomendaron mi salida inmediata de Colombia, avalaron mi decisión de solicitar asilo político y me apoyaron económicamente para mi sostenimiento en los tres primeros meses de vida en España.