sábado, 26 de octubre de 2013

Comentarios a las “Ideas luego de un Evento sobre conflicto armado, reparación y sectores "LGBTI" de Fernado Serrano

España, Octubre 26 de 2013


Expreso mis comentarios a un post enviado por su autor Fernado Serrano, vía correo electrónico a la RCALGBTI, usando como medio su grupo Yahoo, escrito al que denominó “Ideas luego de un Evento sobre conflicto armado, reparación y sectores "LGBTI", texto que a continuación transcribo para posteriormente dar a conocer mis apreciaciones.

Hola:

Quiero compartir algunas reflexiones de interés para esta lista, resultado de mi participación ayer en el evento “Conflicto armado y reparación integral: como garantizo mis derechos”, en Bogotá, convocado por la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación y la Dirección de Diversidad Sexual de la Alcaldía de Bogotá.

El evento hace parte de las paradojas propias al contexto legal y político colombiano. Por una parte, tenemos al Procurador que usa instrumentos constitucionales contra el matrimonio igualitario y por otra una ley, como la Ley de Victimas, que reconoce a las parejas del mismo sexo como sujetos de reparación. Mientras la guerra permanece, se recrudece y transforma en ciertas zonas del país, tenemos a la vez unos actores armados, haciendo unos acuerdos de paz de los cuales está excluida la mayor parte de la población. En su implementación, la Ley de Victimas ha incluido a los “sectores LGBTI” como parte de su enfoque diferencial, lo cual es un hecho excepcional en el desarrollo de mecanismos de justicia transicional, reconciliación y construcción de paz.

Por lo que entendí, Bogotá viene impulsando acciones no solo en términos de reparación individual sino también en reparación colectiva, como señala en la Ley. Otra vez, excepcional que se convoque a los “sectores LGBTI”  a esto, más teniendo en cuenta que con las nuevas solicitudes de la Corte Constitucional para incluir a las víctimas de las BACRIM en Ley de Victimas, se amplía el espacio de la violencia del conflicto armado a la violencia sociopolítica. Esto es una oportunidad única para que se discuta de manera más precisa las violencias que han venido afectando a las personas y organizaciones de los llamados sectores LGBT.

Sin embargo, el evento me deja algunas dudas que quiero compartir, mas sabiendo que iniciativas similares o relacionadas se están llevando a cabo o se realizarán en otras partes del país.

1. Este tipo de eventos parten de una lógica que problemática, que usa con frecuencia: las entidades exponen sus “ofertas de servicios” y se supone, o queda implícito, que con ello, las personas (ciudadanía, victimas, organizaciones) usarán tal oferta para reclamar sus derechos. No tengo que extenderme para señalar los problemas que esta lógica tiene, más en sectores sociales con una larga tradición de desconfianza ante el Estado por su propia acción contra ellos, junto a temas de vergüenza, estigma, riesgo de doble victimización, etc.

2. A la vez, se parte o queda implícito, que las personas o sus organizaciones,  han de tener un relato que empate con lo que ofrece: narrarse como “victima” en la lógica institucional. Si bien se puede dar, y de hecho ya hay casos de personas de los “sectores LGBTI” que han iniciado su proceso de reparación individual, sabemos que muchas otras personas están fuera del alcance de estos mecanismos y ofertas. Qué pasa con quienes han sido victimizadas por las violencias del conflicto y sociopolíticas pero no se ven como “victimas”? Más aun, que pasa con quienes han expresado durante años las violencias que han sufrido y el Estado ha permanecido silencioso al respecto? Dado que los oídos del Estado están ahora en la frecuencia “víctimas del conflicto” va el Estado a escuchar estas voces que desde hace tiempo vienen gritando en sus propias palabras las violencias que sufren?

3. El que en este caso se quiera avanzar hacia una posible reparación colectiva de las violencias vividas contra sectores LGBTI es un hecho de importancia histórica. Sin embargo, cómo se va a definir ese o esos sujetos colectivos a reparar así como los daños que han sufrido es algo que esta aun empezándose a considerar y que merece discusiones y reflexiones cuidadosas, basadas en evidencia y sustentadas en procesos que vayan más allá de una primera impresión o reclamación.

4. Si el Estado, bien a nivel nacional o regional, y bien en términos de reparación individual o colectiva a personas o sectores “LGBTI” quiere hacer algo al respecto, considero, que una acción fundamental es dar respuesta a la larga lista de denuncias, informes, demandas, y demás mecanismos que las personas y organizaciones de los sectores LGBT han hecho para dar cuenta de las violencias que han vivido. Existe información, desde, al menos, los primeros años de los noventa que el Estado ha ignorado conscientemente. El Estado Colombiano tiene que dar una respuesta tanto a los casos individuales como colectivos de “daño” contra estos sectores sociales, para así saber qué es lo que va a “reparar”. Y si como sucede con frecuencia, dice el Estado “no tener información” o “no conocer de casos”, lo cual no es cierto, puede entonces tiene que investigar para construirlos. Dicha acción no puede dejarse a la responsabilidad de las personas y organizaciones para “denunciar”, pues como los desarrollos legales muestran, el Estado ya reconoce que tales situaciones de violencia existen.

5. Puede suceder que dar esas respuestas sea en sí mismo, parte del proceso de reparación. Estoy de acuerdo. Como hemos visto ya en experiencias regionales de formulación de políticas públicas LGBT, ha sido necesaria la creación de los marcos de política para poder hacer líneas base y demás elementos que permiten saber cómo se avanza en dar respuesta a un hecho. En este caso, el orden lineal que suponen los modelos de planeación importa menos que los resultados que van produciendo acciones paralelas y, eso sí, coordinadas. 

6. En cualquier caso, las respuestas tienen que ser oficiales. No podemos seguir dependiendo de los esfuerzos personales y organizativos para documentar, construir informes y conocimientos. “Participación” no es hacerle la tarea al Estado, como hasta hace poco hemos venido haciendo.

7. Obviamente, la producción de tales respuestas oficiales va a ser motivo de conflicto y tensión. Habrá reacciones, insatisfacciones, lecturas divergentes, temas que queden fuera. Pero mientras no las haya, no es posible saber qué es lo que se va reparar ni habrá un punto de partida para avanzar o distanciarse.

Luego, vendrá el “cómo”, y eso será otro momento y traerá sus propios conflictos. Ningún proceso de reparación ha sido satisfactorio. La magnitud de los daños causados por las violencias no lo permite. Sin embargo, si de lo que se trata es de “reconciliación” pues la reparación es fundamental.

Gracias a las entidades y personas que han facilitado la creación de estos espacios. Mis mejores deseos en la tarea que han emprendido.

Fernando Serrano

Mi respuesta a dicha reflexión es la siguiente:

Como víctima del Conflicto armado que ha denunciado su caso y ha iniciado su proceso de reparación individual, proceso que además tiene reconocimiento internacional porque al concederme el asilo España reconoce que en Colombia hay dicha vulneración y continúa el riesgo, me queda perfectamente claro lo que dice Fernando Serrano y estoy perfectamente en acuerdo con ello.

Lo que te hace víctima no es reconocerte como tal sino haber sido sujeto objeto de un crimen de odio propio del conflicto armado. La homofobia/ lesbofobia, transfobia/bisexfobia internalizadas llevan a quienes la vivencian, al no asumirse plenamente como homosexual, lesbiana, trans o bisexual a comprender que la violencia de la que son sujetos “se la merecen” por ser transgresores del “deber ser” de la sexualidad y en especial, porque como dice Fernando Serrano, a la idea de victima hay que sumar temas de vergüenza, estigma, riesgo de doble victimización.

Si para obtener la reparación las personas deben denunciar los casos, entonces se hace necesaria una estrategia que les ayude a asumirse víctimas de un crimen de odio y en ello las organizaciones LGTBI juegan un rol de gran importancia; pero de todos es sabido que el alcance de dichas organizaciones es mínimo y en consecuencia un gran sector de la población que ha sido vulnerada no estaría cubierta por dichos derechos. La gran duda que surge y a la que habría que darle respuesta es ¿Cómo alcanzar a aquellos que nunca han sido los usuarios directos de los servicios institucionales LGTBI? Personas que por sus propias condiciones además están fuera del alcance de las instituciones oficiales encargadas de la reparación y por tanto de sus ofertas. Personas que son precisamente las que más se les dificulta construir un proceso de reparación individual.

Por otra parte, no todas las formas en que se manifiestan los crímenes de odio se entienden como tales, lo que significa profundizar conceptualmente al respecto para construir la argumentación en la cual soportar el proceso de comprensión e interiorización necesario para ampliar el ámbito de dominio de lo que se considera ser víctima, lo que seguramente entrará en contradicción con el relato construido desde la lógica institucional oficial al respecto.

Los crímenes de odio contra los homosexuales y travestis no son recientes en Colombia, ya en 1986 Amnistía internacional elaboraba un documento en el que se denunciaban más 600 asesinatos por parte de grupos de “limpieza social” en los inicios del paramilitarismo, en diferentes ciudades, y eso que la mayoría de los casos que se documentaron fueron los que  aparecieron en los medios masivos de comunicación.

La vulneración de derechos al interior del conflicto armado que vive el país no solo no ha cesado sino que se incrementa permanentemente, a lo que hay que sumar que en el conflicto ingresan otros actores sociales como el Procurador Ordoñez quien no solo no busca la reparación de los derechos de la población LGTBI sino además, cual inquisidor, quiere que otras personas bajo su sacrosanto reino, denuncien a quienes buscan sus derechos e incluso interpone tutelas para que los derechos de las parejas del mismo sexo se vulneren.

Más de tres décadas de vulneración suscitada por el conflicto armado han dejado algunas decenas de miles de víctimas directas en la población LGTBI y para muchos de ellos y ellas, en especial los que han sido desplazados y/o asesinados, sus vergonzantes familias prefieren olvidar o negar o incluso ni siquiera conocen los motivos reales de dicha vulneración.

Me preocupa igualmente si las organizaciones deben hacerle la tarea al Estado, pero por otra parte si quienes estamos de parte de las víctimas no documentamos los casos o como mínimo llamamos la atención hacia ellos, entonces cómo el Estado podrá reconocerlos, en especial si como ya se ha dicho, algunos ya no están vivos y otros ni siquiera sabemos que existen.

Manuel Antonio Velandia Mora

jueves, 7 de febrero de 2013

Concesión de asilo a afgano gay sienta importante precedente en Dinamarca


En enero de 2013, por primera vez, la Junta de Refugiados concedió asilo a un hombre homosexual, Kåre Traberg Smidt, debido al riesgo de persecución a su sexualidad plantea si él vuelve a casa
Según el abogado que acompañó el caso, la decisión de esta semana fue un fallo que sienta precedentes para los solicitantes de asilo homosexuales que corren el riesgo de persecución si regresan a casa, sin embargo tienen que ser capaces de demostrar que en realidad han experimentado problemas.
De acuerdo con Eva Singer, del Consejo Danés para los Refugiados (DRC), la decisión indica que los daneses están empezando a cambiar su perspectiva. Según informa http://cphpost.dk/news/national/asylum-gay-afghan-man-sets-precedent
Históricamente, la Junta ha argumentado que los individuos deben ocultar su sexualidad o religión, si es controvertido en su país de origen. Pero con la decisión de esta semana, la junta parece haber cambiado su perspectiva y reconoce que puede ser demasiado, pedir a alguien que oculte los aspectos centrales de su personalidad para no ser atacado. 
Según Traberg Smidt, esta sentencia podría facilitar el conseguir asilo a la mujer transexual guatemalteca Fernanda Milán (en la foto), cuya deportación fue detenida en el último momento el pasado mes de septiembre.
Cabe destacar que mientras estaba en Dinamarca, Milán fue violada en el Centro de Asilo Sandholm, un centro gestionado por la Cruz Roja Danesa.

jueves, 17 de enero de 2013

Seis años de asilo o sobre cómo ser feliz a pesar de las circunstancias


Por Manuel Antonio Velandia Mora

España, enero 17 de 2013

No estaba en mis metas viajar para estudiar, hacía mis trámites para realizar un doctorado en Salud pública en la UN Bogotá cuando vino la amenaza de muerte a mi familia. No estaba buscando el amor, tenía una pareja constituida cuatro meses atrás. No estaba buscando mejorar la economía, era asesor del DANE, maestro universitario y hacía alguna que otra consultoría internacional. No estaba en mis metas viajar, ya había conocido 38 países y pronto viajaría al 39. No estaba buscando mejorar mi calidad de vida, esta era buena. No estaba buscando la felicidad, era feliz; tenía lo que quería, trabajaba en lo que me hacía sentir satisfecho conmigo mismo, tenía el amor y a mi familia cerca.

Pensar en ser refugiado político, en buscar el asilo no fue algo que yo tuviera en mente, es algo que llega de improviso cuando los que te aconsejan te dicen que es la mejor alternativa. La primera en proponérmelo fue Piedad Córdoba, me dijo que a mi podrían protegerme pero que a mi familia no, que podrían asesinar a algún familiar cercano y ella lo sabía por experiencia propia. Luego por recomendación de Gloria Inés Flórez Scheneider (en ese entonces mi alumna en Sociología) llegué al Programa No Gubernamental de Protección a Defensores y Líderes Sociales en Colombia, allí me brindaron apoyo emocional y reflexioné por primera vez sobre la búsqueda del asilo como opción real; ellos avalaron mi decisión y me apoyaron económicamente para mi sostenimiento en los tres primeros meses de vida en España.

En la búsqueda de alternativas se pensó que la mejor opción era solicitar el asilo estando ya en España; debí solicitar la entrada a una universidad como estudiante de un doctorado, gracias a la vida me respondieron positivamente muy pronto. Por ser época de fin de año era imposible obtener rápidamente la visa, así que decidí no comentar nada a mi familia hasta cuando fuera seguro el viaje y pasar esas fechas tradicionales en familia, solo mi ex-mi-amor Ricardo Molano, mi novio John Cárdenas y una gran amiga y cómplice (Yolanda) sabían la verdad.

Aterricé en España en las últimas horas del 17 de enero, sin maletas, las habían refundido en el aeropuerto en los Estados Unidos, en donde hice una escala de cuatro horas; solo traía conmigo una mochila y en ella la cámara fotográfica, el computador portátil y algunas otras bobadas. De Madrid viajé directo a San Sebastián, caía la nieve cuando llegué  a la ciudad luego de seis horas de viaje en bus, eran casi las nueve de la noche del 18 de enero. Caminé unas diez calles hasta la que sería mi vivienda; al día siguiente me encontré con el Maestro Orcasitas quien me acogió en su apartamento y quien informó dos días después que el lunes 22 ya debería estar en clase en la Universidad.

Luego de dormir toda la noche y buena parte del día me encontré con dos chicas colombianas; la una, Martha, era una monja que había estudiado conmigo en la Javeriana, la otra, Teresa, era amiga de Martha y también estudiaban en la Universidad del País Vasco, en el mismo doctorado al que yo estaba inscrito pero iban un año delante de mí. Ellas me consiguieron un abrigo prestado y yo debía gastarme mis primeros ahorros en comprarme zapatos y ropa para el invierno; era muy preocupante tener que invertir en esas cosas pues mis ahorros empezaron a volar tres veces más rápido que lo que hubiera sido en Colombia, aquí la vida es mucho más costosa.

El estudio me ocupó todo el tiempo, los cursos se habían iniciado en Octubre y ya habían terminado dos y uno tercero estaba en camino, así que debí ponerme al día. Era una ventaja tener tantas ocupaciones pues no tenía tiempo para entrar en crisis, pero cuando alguien me preguntaba por qué había decidido venir a España a estudiar, siempre terminaba llorando mientras daba la respuesta.

Un mes después de mi llegada presenté mi caso de asilo en san Sebastián (Donostia en euskera). Me asignaron una abogada de oficio que resultó ser muy eficiente. El problema fue que la manera en que ella relataba lo que yo le había informado sobre mi caso me sonaba tan grave, que yo mismo me sentía en terapia y no en asesoría jurídica. Antes hablé en Bilbao (a una hora en Bus de Donostia) con CEAR la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, buscando acompañamiento para el caso y algún tipo de ayuda económica, pero debí desistir de encontrar apoyo de esa índole, pues la alternativa era irme a vivir a otra ciudad, compartir hacinamiento con personas provenientes de África con quienes por las diferencias lingüísticas sería difícil comunicarme y abandonar los estudios, que era lo único que me mantenía ocupado, además dicha alternativa era solo por tres meses prorrogables a seis.

Aun me duele cuando leo a personas que creen que uno por solicitar asilo se vuelve millonario, cuando sé de personas que deben vivir de las ayudas de Cáritas u otras entidades para poder comer o vestirse.

Rápidamente fui a Gehitu la organización LGTB de San Sebastián, allí me hice voluntario y les pedía abalar mi caso. No encontré mucho apoyo emocional, es verdad, pero lo entiendo, ellos pensaron en otros tipos de apoyo pero yo no necesitaba que recolectaran ropa, ni tampoco estaba tan mal económicamente como para que recogieran comida para mí. De todas formas sentirme miembro de una asociación LGBT fue un gran paso pues allí encontré amigas de verdad, gente con quien hablar, actividades culturales que me interesaban y me hacían más llevadera mi soledad.

En menos de un mes aceptaron mi caso para estudio de asilo, que fue presentado con acompañamiento de la Cruz Roja, CEAR y Gehitu; me dieron permiso de trabajo, algo que no es frecuente pues solo lo dan a los seis meses de estar en proceso; este documento me permitía vivir tranquilamente en España. Luego debí renovarlo cada seis meses, por tres años, hasta que me dieron el documento del asilo, el 07/04/10.

Los seis primeros meses pasaron rápidamente y en vacaciones de verano decidí en diálogo con mi hermana Ana Luisa, buscar ingreso en la Universidad de Alicante (UA) en un doctorado relacionado con salud que para mí resultaba mucho más interesante, pues yo ya tenía un máster en educación. Me aceptaron fácilmente y pude matricularme con la beca que me dio ella, para pagar el primer año. Como en la EHU Euskal Herriko Unibertsitateko (Universidad del País Vasco) ya pasaba al primer año de investigación y a terminar mi tesina pensé en vivir en Alicante.

En la vida todo va enlazado

La FELGTB, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de España organizaba con motivo del Día del orgullo un encuentro sobre la situación de los LGTB en Latinoamérica, así que me comuniqué con ellos quienes me informaron  que una chica colombiana lesbiana hablaría por Colombia. Le envié a Adriana Rodríguez un email, pocos minutos después ya estábamos hablando telefónicamente; coincidencialmente ella me estaba usando como fuente para su presentación.

No conocimos personalmente en Madrid en dicho evento. Allí me invitó a visitarla a su casa y quedarme unos días. Acepté la invitación buscando que coincidiera el viaje con la matricula en la UA. Ya en su casa, conocí a Angie Simonis, su esposa; ella dirigía DecideT Asociación de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transexuales de Alicante. En la visita convinimos en que al iniciar los estudios en la UA yo viviría con ellas, en un pueblito: La Vila Joiosa, mientras conseguía vivienda en Alicante.

Fueron cinco maravillosos meses acompañado día a día por Adriana y Angie, meses  en los que pasé de ser voluntario a coordinar la asociación y también obtuve mi primer trabajo con la FELGTB/Ministerio de Sanidad en prevención del VIH/sida con hombres trabajadores sexuales. Me pidieron quitar elementos a mi hoja de vida, pues por mi currículo deberían pagarme más. No fue un inconveniente hacerlo pues yo necesitaba trabajar y no tenía ni título profesional homologado ni experiencia de trabajo certificada en España, así que como persona que solo podía demostrar que sabe leer y escribir en Español y sin nada válido en este país para poner en el currículo, encontrar ese trabajo fue todo un logro.

Luego de trabajar con los chicos, obtuve otro contrato para hacerlo con chicas trans quienes también eran trabajadoras sexuales.

Mi vida transcurría entre San Sebastián y Alicante, realmente tenía vivienda en las dos ciudades y me hice muchos viajes de 10 horas en bus en cada trayecto, pronto aprendí a dormir sentado con la misma calidad con que lo hacía acostado; exceptuando la parada obligatoria de media hora en el parador turístico, en el que me bajaba para estirar las piernas.

Mi salario se iba en pagar viviendas, transporte intermunicipal y en comida; y mis ahorros seguían acortándose, pero por suerte con menos prisa que antes. Desde hace algo más de dos años vivo definitivamente en Alicante y solo viajo a Donostia de manera ocasional.

Terminé y defendí mi tesina en Intervención psicopedagógica en la EHU; luego realicé la tesina en Enfermería y cultura de los cuidados en la UA, lo hice con el apoyo de la beca del CEM Centro de Estudios sobre la Mujer de la UA, la cual gané en concurso en el que obtuve la mayor puntuación; en esta universidad  me matriculé para homologar sociología mientras hacia la investigación para mi tesis doctoral, fue un año de clase continua con estudiantes de primero, tercero y cuarto año, la ventaja fue que nueve de 10 maestros me eximieron de presentar examen.

Uno de ellos me ofreció una beca para hacer un máster en Gestión de las políticas públicas e Interculturalidad, la que acepté inmediatamente; así que en un mismo momento hacía tres tesis: dos doctorales y una de maestría, primero obtuve el doctorado en Alicante, luego el máster en la misma universidad. En horarios nocturnos, debido a los cambios de horario, daba clases virtuales los fines de semana en la Universidad Cooperativa de Colombia.

Actualmente como solo tengo algunas clases y escribo mi tesis de la EHU, he tenido tiempo para dedicarme al estudio de la fotografía, el photoshop y la edición de vídeo  He estudiado con grandes fotógrafos como Mira Bernabeu y Hannah Kolins, he tomado cursos con importantes maestros del arte y la producción de exposiciones; he realizado dos exposiciones de fotografía. Por otra parte, sigo con mis escritos semanales para la Revista Semana en Colombia.

Aquí he hecho radio (incluso para una emisora virtual en Argentina) y aparecido en algunos programas de TVE, también en los más importantes periódicos españoles como entrevistado o como autor de artículos enviados desde DecideT y en una entrevista en la revista Interviú.

Mi vida no ha tenido una gran ruptura con lo que hacía en Colombia, bueno durante los cuatro primeros años no pude salir de España y trabajar en Consultaría internacional pero aun así pude presentarme en congresos internacionales de manera virtual; ahora ya puedo viajar y lo he hecho; tengo una pareja con quien comparto muchos intereses (JC); he recibido la visita de dos hermanas y un hermano, también sobrinas (Nata y vero), una cuñada, Stellita, quien además se preocupa permanentemente por mi bienestar, y un cuñado (Juan); me han visitado amigos y amigas colombianos (Bunkerglo, Alvaro, Andrés Alberto y su marido Felipe, Andrecito, Gustavo, Edisson, Jhon en Cullera, Nancy Quintero y su hija Camila Galindo quienes me trajeron mi olla de hierro para hacer el arroz ¡con lo que pesa!), un ex-mi-amor (Molano) y tengo muy buenas amigos y amigas españolas, de algunos de ellos soy su "coach", otros fueron compañeros de clase y otros más, mis maestros y directores.

Para ser honesto he de decir que he descubierto que muchos que se decían mis amigos, realmente han desaparecido del mapa e incluso ni responden a mi saludo virtual; y que también otros y otras a quienes pensaba lejanos han resultado ser más cercanos y solidarios de lo que yo hubiera podido esperar. El Twitter y Facebook se han convertido en herramientas imprescindibles en la cotidianidad de los escritos y afectos.

Mi economía es de sobrevivencia, ya casi no tengo ahorros, pero Yufro, Ana Luisa y Tita han estado ahí cada vez que ha sido necesario y cuando no, también, porque con sus regalos y afectos he mejorado mi calidad de vida y podido hacer cosas que me gustan; son seis años de muchas salidas y muy pocas entradas, pero soy feliz, todos los días me siento alegre de vivir frente al mar, de ver por mi ventana los amaneceres y atardeceres, aún no he podido acostumbrarme a que estar en el Mediterráneo no es estar en vacaciones, pero aun así, esa idea de descaso me llena.

Nunca antes había hablado tanto con mi familia, no he dejado de opinar sobre lo que pasa en Colombia y espero poder integrarme fácilmente cuando regrese, por ahora no puede ser, aun me esperan algo más de dos años de asilo.

El asilo: un hecho político

En varias oportunidades me sugirieron que mejor pidiera la nacionalidad por arraigo, pero obtener el asilo era un logro político, una manera de demostrar que en Colombia se vulneran los derechos humanos y sexuales a las minorías sexuales, un reconocimiento, que al concederme el asilo, hace España  de dicha vulneración.

Yo no estoy en España por decisión propia sino por presión de algún o algunos miembros de los grupos paramilitares.

No puedo negar que de alguna forma esto ha mejorado mi vida o por lo menos mi currículo, pero yo no decidí venir a estudiar, a mí me tocó salir del país, por eso aun dudo sobre si ya es el momento de regresar; sé que las amenazas a otros líderes siguen siendo un hecho cotidiano, porque aún no hay plenos derechos y la iglesia y la extrema derecha nos siguen pensando sus enemigos y nos siguen teniendo en su mira por autorizarnos a opinar y si hay algo que tengo claro, es que no puedo permitirme callar.

Las heridas emocionales no se curan fácilmente, aun lloro al ver fotos, leer textos u oír a amigos y familiares, pero igualmente me agrada reconocerme emocional, pensarme útil en la lucha por los derechos, tal vez por ello ese reconocimiento que me hizo la Mesa LGBTG de Bogotá con el “Galardón León Zuleta por la Diversidad sexual y de género, 2010. Mención especial a la militancia” es un permanente llamado de atención a que la vida sigue y la lucha no para con lograr el derecho al matrimonio, porque aun pudiéndonos casar la cultura no cambiará por el cambio de la norma y entonces deberemos buscar alcanzar una plena consolidación social como sujetos de derechos, ciudadanos y personas.

viernes, 4 de enero de 2013

Activista gay hondureño solicita asilo político en España


Patrick Pavón (23 años) , miembro de la organización hondureña LGTB Arco Iris, ha pedido el asilo político en España el 29 de mayo de 2012.

Lea texto completo aquí

El Tribunal Supremo deniega el asilo a un iraní homosexual

La sala de lo contencioso-administrativo considera que no ha conseguido demostrar que fuera perseguido en su país por su orientación sexual.

El Tribunal Supremo ha confirmado la decisión del Ministerio del Interior que no concedió el asilo a un ciudadano iraní que aseguraba que había sido perseguido en su país por su condición de homosexual. La sala de lo contencioso-administrativo sostiene que no se aprecian temores fundados de persecución por las contradicciones de sus declaraciones.

Lea texto completo en: http://www.cadenaser.com/espana/articulo/tribunal-supremo-deniega-asilo-irani-homosexual/csrcsrpor/20120423csrcsrnac_2/Tes 

Activista ruso pide asilo político en España por orientación sexual

Alexei Kiselev había sido detenido a raíz de su participación en protestas a favor de los derechos de los homosexuales y en denuncia de las irregularidades de las elecciones de diciembre de 2011.
lea texto completo en: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/07/31/actualidad/1343736088_498695.html

Una pareja homosexual italiana pide asilo en España


Dos hombres italianos llevan en huelga de hambre 31 días para protestar contra la falta de derechos que sufre el colectivo homosexual en su país. 
Lea texto completo aquí

martes, 2 de octubre de 2012

Los derechos, ante la deportación en USA, de parejas del mismo sexo cuando una de ellas es inmigrante



Una nueva interpretación de las leyes de deportación en los Estados Unidos de Norteamérica da pie a que en el caso de parejas del mismo sexo legalmente constituidas en que una de los/las miembros es un inmigrante en situación irregular que esté en proceso de deportación puedan apoyarse en su matrimonio como argumento para que la persona no sea deportada.

El presente post se basa en el escrito de María Rodríguez publicado en la Guía de About.com, a dicho escrito le he hecho una mínimas modificaciones.

En los últimos años, los casos de deportación de inmigrantes cuya permanencia no cumple con los requisitos legales exigidos en USA y que no poseen un récord criminal se han convertido en una práctica habitual que ha sido protestada por numerosas organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes.

En respuesta a estas protestas, el Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica ha autorizado al Departamento de Seguridad Interna y al Servicio de Inmigración a evaluar caso por caso los procesos de deportación y a paralizar la expulsión del país de las personas que lleven viviendo aquí cierto tiempo -sin especificar- y tienen un récord penal limpio.

Directrices

Cómo se articulará esta nueva política está todavía pendiente de especificarse. Pero cumplirá como mínimo con las siguientes directrices:
1. Comenzará a aplicarse a los más de 300,000 procesos de deportación pendientes, que serán revisados.
2. Se aplicará a aquellas personas que hayan llegado a Estados Unidos siendo niños.
3. También beneficiará a los familiares directos de personas que sirvan en el Ejército, estén casados con ciudadanos estadounidenses o tengan hijos estadounidenses, como es el caso de todas aquellas personas que tengan al menos un hijo nacido en EEUU.
4. No se descarta que la revisión y paralización de la deportación se aplique a casos no contemplados en los puntos anteriores.

Las parejas del mismo sexo legalmente constituidas

Una novedad es que el concepto de "familia" incluirá a los matrimonios entre personas del mismo sexo que sean legales según las leyes de determinados estados, como por ejemplo Nueva York o Iowa. Por lo tanto, se podrán paralizar las deportaciones de extranjeros en los casos de matrimonios homosexuales, aunque la ley federal no reconoce tales matrimonios.

Requisitos

La condición fundamental para que la deportación pueda ser paralizada en estos supuestos es que el inmigrante indocumentado no haya cometido violaciones repetidas de las leyes inmigratorias, como por ejemplo, regresar a EEUU en varias ocasiones tras haber sido deportado. También es muy importante no haber sido condenado por haber cometido ciertos delitos.
Por último, deberá ser una persona de "buen carácter moral".

Información adicional

Artículos en About.com que pueden ser de su interés

·        Indocumentados

Información complementaria

·        Expulsión inmediata
·        Cómo elegir abogado

martes, 14 de febrero de 2012

La vida simple de un asilado. Parte 2

Sobre la experiencia de vida como refugiado político en España en los últimos cinco años de mi existencia, versa el siguiente post que es continuidad de uno anterior que cuenta los momentos previos a la salida de Colombia, cuyo contenido se denominó  Cinco años no son nada.

No solo fue el peso del conflicto, también las amenazas de muerte que me habían sido hechas y extendidas a mi familia eran los hechos que me obligaban a huir del país. A ello se adicionaba la evidencia de que otras personas cuyas familias habían sido amenazadas sufrieron pérdidas irreparables de personas quienes no tenían alguna relación con sus investigaciones, sus palabras o su experiencia de vida.

El martes 16 de enero de 2007 salí de Bogotá hacia España, luego de una pequeña escala en New York llegué a Madrid. Llegué a San Sebastián el 17, en plena nevada, con mi única riqueza material: la ropa que traía puesta  -que no era propiamente para invierno- y una pequeña maleta de mano con el computador, dos libros, la cámara fotográfica y un cepillo para los dientes. Las maletas se habían refundido en USA y llegaron tres días después.

Me alojé en casa del maestro Orcasitas, quien me ofreció en arriendo su casa además de facilitarme la aceptación en el doctorado en psicopedagogía en la Universidad del País Vasco. La noche de mi arribo habló con migo hasta las tres AM y me propuso ser mi director de tesis. A la mañana siguiente salí para comprar algo que ponerme pues estaba con la misma ropa hacía tres días y lo que llevaba puesto no era suficiente para poder soportar el frío; debía conseguir zapatos resistentes a la humedad que me sirvieran para caminar en la nieve , guantes y un paraguas, también en que escribir. Esa misma noche me informó que debería presentarme a la mañana siguiente a clases.

Llegar directamente a clase fue una maravilla, al estar tan ocupado no tenía mucho tiempo para pensar; al presentarme ante los compañeros, rito que se repetía con cada nuevo docente, siempre sucedía que por más que intentara no hacerlo terminaba llorando al informar que había llegado a España en busca de asilo político. No podía decirlo abiertamente en clase pero realizar el doctorado en Intervención Psicopedagógica no era mi meta cuando salí de Colombia, yo quería salir del país para que mi familia no se viera afectada por las amenazas de muerte y esto no lo sabían; se fueron enterando poco a poco y con más detalles muy recientemente, cuando yo ya estaba bien instalado y la noticia ya no tenía ese peso emocional que la decisión hubiera tenido para ellos.

Cuando informaba que ya tenía un director de tesis esto siempre creaba cierta sorpresa en docentes y especialmente en algunos estudiantes, pues la práctica frecuente es que haya que rogarles un poco para que acepten, pero más se extrañaban cuando les decía que mi tesis era un estudio autobiográfico de mi contribución a la educación sobre la sexualidad a partir de mi experiencia como líder homosexual; tema propuesto por mi director quien ya había paseado por mi currículo antes de mi llegada a España. Era tan insólita esta situación que yo siempre terminaba con mis mejillas coloradas y mi cabeza gacha al tratar de explicar lo que pretendía estudiar.

Decidí dedicarme de lleno al estudio en la medida en que fui afianzando mi interés por el doctorado. Terminé por hacer en vez de un estudio autobiográfico uno autoetnográfico. Esta fue una sabia decisión porque las preguntas ahora se centraban en conocer qué era la autoetnografía y así pasaba de lado la explicación de por qué estudiaba sobre mí mismo.

Para mi solicitud de asilo era importante no solo contar con el aval de organizaciones y personas en Colombia sino también con el de alguna organización en España, fue así como llegué como voluntario aGehitu Asociación LGTB del País Vasco. Mi caso se tramitó inicialmente en la sede de Bilbao de CEAR Comisión Española de Ayuda al Refugiado, allí el 6 de febrero de 2007 la  abogada Suniva Martinez redactó mi solicitud de asilo.

La visita a CEAR fue bastante traumática para mí, no por tener que desplazarme a otra ciudad o por la atención que me brindaron, pues esta fue excelente, sino precisamente por lo que sucedió durante el apoyo. Antes de llegar a CEAR me encontré en la calle con un gato negro muy similar a una de mis gatas que había dejado en Colombia al cuidado de mi ex-mi-amor Ricardo Molano; cuando la vi me emocioné de tal manera que me tuve que sentar en la calle a llorar por varios minutos. Una vez pasada la nostalgia me dirigí a la Comisión cuya sede estaban arreglando, por esa razón Suniva me atendió en la cocina; esto me trajo muchos recuerdos porque este tipo de espacio es considerado por mí, ideal para el apoyo emocional, así que yo había tomado la costumbre de hacerlo mientras tomábamos un café o alguna otra bebida pues sabía que esto facilitaba el dialogo y la entreayuda.

Suniva hizo lo mismo que yo solía hacer, me ofreció una taza de café, que ella misma preparó en una taza china similar a las que yo utilizaba para dicho fin en la cocina de mi casa. El rito fue igual al mío… No pude frenar mi desborde de emocione; saltó el tapón que yo había logrado poner unos minutos antes y me puse a llorar con tal sentimiento y emoción que la chica terminó de ojo húmedo abrazándome. No había llorado tanto ni de tal manera ni siquiera en mi despedida realizada la noche previa a mi viaje o cuando me despedí de mi familia en el aeropuerto. 

CEAR me propuso presentar el caso por medio de la Cruz Roja Española en San Sebastián, siendo yo su primer. Esto era más conveniente porque me evitaba costos y especialmente porque la solicitud debía presentarse en la ciudad en la que está la vivienda.

La Cruz Roja ofrecía algunas ayudas a los refugiados consistentes en techo y comida por seis meses, sin embargo esto implicaba vivir en otra ciudad y hacerlo hacinado junto con otros posibles refugiados en su mayoría africanos llegados en pateras, personas cuyas lenguas me eran desconocidas y cuyas vidas eran bien diferentes a la mía, pues yo había venido por ser un mariquita militante, líder social y político y no presionado por la pobreza absoluta. No acepté dicha ayuda, hacerlo era un inconveniente, especialmente dado que estudiar y estar en una asociación LGTB era, de alguna manera, dar continuidad a mi existencia.

La comisión de Cooperación de Gehitu avaló mi caso y a las 10 de la mañana del 22 de febrero me acompañó junto con Kepa de Cruz Roja, a la Dirección de extranjería e inmigración. Allí Mercedes Calvo Serulla, cuya sensibilidad y tacto me dejaron admirado, fungió de abogada de oficio. Ella oía mi historia y luego la relataba a Ramón Fidalgo, el policía entrevistador; el relato era tan impresionante que cuando yo escuchaba mi caso se me antojaba mucho más grave de lo que a mí mismo me parecía.

El 23 de marzo de 2007 me entregaron mi primer NIE (Número de Identificación de Extranjeros), hecho que llamó la atención de CEAR y Cruz Roja porque tradicionalmente ese primer documento se entrega en promedio hasta seis meses después de solicitar el trámite de asilo y a mí me fue entregado un poco más de un mes después de hecha la solicitud, con una característica adicional: incluía permiso de trabajo. Este era también la confirmación de que mi caso había sido aceptado a trámite. Su validez era de seis meses y debía renovarlo cada vez que se venciera hasta que me concedieran o negaran el asilo.

En junio de ese mismo año mi hermana Ana Luisa me hizo reflexionar sobre el doctorado que estaba realizando, pues aun cuando me hallaba a gusto, mi interés, realmente, era formarme en el campo de la salud. Ella me motivó a presentarme al Doctorado de  Enfermería y Cultura de los cuidados en la Universidad de Alicante. Me aceptaron fácilmente. 

Me trasladé de San Sebastián a vivir a la Vila Joiosa, un pueblo a una hora en tranvía de Alicante. Viví en casa de Adriana Rodríguez una chica caleña casada con Angie Simonis, una española  reconocida lideresa y autora lesbiana en España quien presidía DecideT la Asociación LGTB de la Provincia de Alicante. A Adriana la conocí porque me enteré que con motivo del 28 de junio de 2007 la FELGTB Federación Española de Lesbianas, Gay, Transexuales y Bisexuales realizaría en Madrid un Foro sobre la situación LGTB Latinoamericana. Escribí a la FELGTB y allí me informaron que Adriana hablaría por Colombia y me facilitaron sus coordenadas, pues ella era la encargada del Área internacional de DecideT.  Coincidencialmente Adriana preparaba su documento teniendo como base varios escritos de mi autoría y fue así como me invitó a hablar junto con ella. Nos conocimos posteriormente en Madrid y como en la vida todo va en lazado terminó invitándome a su casa mientras yo hacía mis trámites en la universidad.

Estando conviviendo con Angie y Adriana me presenté como voluntario a DecideT, dos meses después me propusieron trabajar como Técnico del programa de prevención de VIH/sida en HSH trabajadores sexuales; dos meses después que fuera candidato a la coordinación general de la Asociación. Fui elegido, así me hice más activo en la militancia y en la prevención. Fui coordinador por tres años, luego la Asociación cambió de junta directiva, nombre y hasta de sede, yo pasé a coordinar el Área de Salud y de ahí al Área de Investigaciones Sociales. Luego de trabajar por tres años en el programa de prevención de VIH/sida en transexuales y travestis trabajadoras sexuales ya no ejerzo ningún cargo en Diversitat Asociación LGTBI de Alicante.

Prosigo con mi trabajo en Colombia y lo hago virtualmente en la formación de Docentes Universitarios. El Desempleo en España está en aumento y supera el 20%. La imposibilidad de tener un trabajo continuo ha sido un aliciente para continuar estudiando. En 2008 culminé mi Periodo de Investigación y obtuve mi Diploma de Estudios Avanzados (DEA) en el Doctorado en Intervención Psicopedagógica de la Universidad del País Vasco con una investigación denominada “Estudio autoetnográfico descriptivo de  la experiencia-comprensión del proceso de transformación personal y social del autor, en el Movimiento Homosexual Colombiano, ubicándola en el contexto de cambio cultural y social de dicho país, con el fin de indicar- inferir cierta estructura que permita actuar educativamente”.  La calificación obtenida fue la máxima posible: 10 Sobresaliente. Estoy culminando la escritura de mi tesis doctoral en Psicopedagogía.

En 2009 terminé el Periodo de Investigación y obtuve mi DEA en el Doctorado en Enfermería y Cultura de los cuidados de la Universidad de Alicante con la investigación “Formación de enfermería en el cuidado de adolescentes en sexualidad, salud sexual y salud reproductiva”, siendo la calificación 10 Sobresaliente. Para esta investigación obtuve una beca del CEM Centro de Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Alicante.

El ocho de abril de 2010 salió la resolución de la Subdirección General de Asilo, Oficina de Asilo y refugio, de la Dirección General de Política Interior del Ministerio del Interior de España por la que se me “reconoce la condición de refugiado  y conceden el derecho de asilo”.

En 2010 me ofrecieron una beca de la Consellería de Solidaridad y Ciudadanía de la Generalitat Valenciana para cursar un Máster en Gestión de las Políticas Migratorias e Interculturalidad; realicé la investigación “El cuerpo aquí, la mente allí: Etnografía sobre la construcción identitaria de latinoamericanos viviendo en Alicante, España” cuya defensa realicé en Diciembre de 2011 obteniendo calificación de 10 Sobresaliente.

El 12 de abril de 2011 fui distinguido como Doctor por la Universidad de Alicante en el Doctorado en  Enfermería y Cultura de los cuidados, con la tesis “Estrategias docentes de Enfermería para el abordaje de la sexualidad, la salud sexual y la salud reproductiva en adolescentes y jóvenes” en la que obtuve la calificación: 10 Sobresaliente CumLaude por Unanimida, que es la máxima posible en un doctorado en la UA.

Durante un tiempo produje radio para inmigrantes que pertenecen a las minorías sexuales viviendo en España en la emisora La Nuestra FM de Madrid y también en AGMagazine radio de Argentina. A través de los oyentes he comprobado que no soy el único colombiano, ni mucho menos el único latino excluido por sus posiciones políticas y su orientación sexual. Continuo escribiendo en algunos medios, entre ellos la Revista Semana en  Colombia. Gané el Tercer puesto en la 5ª versión del Premio Latinoamericano de Periodismo en Salud, Red-Salud 2009, otorgado por la OPS/ la Iniciativa de Comunicación y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. En los 6tos Galardones León Zuleta por la Diversidad Sexual y de Género (2010) me concedieron la “Mención especial a la Militancia León Zuleta” que fue otorgada por la Mesa de Trabajo LGTB Bogotá con apoyo de la Secretaría Distrital de Gobierno, Alcaldía Mayor de Bogotá.

Creo que cada cual se construye su propio mundo y que a pesar de lo adverso de las circunstancias logré salir a flote, aprender a nadar y alcanzar la otra orilla. Por supuesto no tengo la vida cómoda que tenía en Colombia, estoy lejos de mi familia y de muchos otros seres que amo, me he perdido los debates sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo o la política pública LGBT de Bogotá y a nivel nacional, pero no por estar fuera he dejado de participar o de conmoverme con el conflicto interno colombiano o la situación de los secuestrados.

No me arrepiento de lo dicho, lo sigo haciendo y no me he callado. La diferencia está en hacerse sujeto activo en contra de la violencia, en denunciar cada vez que nos sea posible cualquier forma de vulneración a los DDHH, en hacer lo imposible para que se conozca, no porque las víctimas sean LGTB sino porque no podemos permitir que en ningún país del mundo existan ciudadanos de segunda categoría.

Un aprendizaje grande es asumir que se puede ser feliz viviendo con lo esencial; le he encontrado más gusto a los pequeños detalles, me ha sido difícil entender que hablo un castellano diferente, que incluso las palabras tienen significados y usos distintos, me han hecho sentir inmigrante como si esto fuera denigrante, pero también me han invitado a escribir y participar políticamente sobre este tema.

No puedo quejarme, hermanos, cuñados, sobrinas y amigos han venido a visitarme. He encontrado nuevos afectos, reforzado algunos de los que ya tenía en Colombia, aprendido sobre diferentes niveles del amor y comprobado quiénes son realmente los y las que me aman. Algo importante para mí ha sido no estar solo; además de la compañía de Angie y Adriana inicie una relación con Antonio Domenech quien es mi pareja desde hace casi cuatro años, su familia me acepta completamente y me invita a sus ritos familiares.

Tengo muy buenos amigos: Ana, Bernardo, Virgilio, Rosa, Esther, Maricarmen, Mercedes, Ernesto, John…  quienes me acompañan en los momentos de crisis y oyen con gusto mis rollos y hasta los han hecho parte de su existencia. He hecho de la Web el punto de encuentro con la familia y las relaciones, aun cuando virtuales, incluso son más continuas que cuando fueron presenciales.

Confío en que algún día podre encontrarme nuevamente con los seres que siguen en Colombia y a quienes amo, no porque tengan que salir del país a la fuerza sino porque nuestros conciudadanos y gobernantes lograrán entender que hay maneras menos violentas de volver realidad los ideales

martes, 17 de enero de 2012

Cinco años no son nada o la vida simple de un asilado

Manuel Antonio Velandia Mora
España, 17 de enero de 2012
A los cinco años de mi llegada a España

Este texto está escrito en dos partes: la primera, es el preámbulo a la vida como refugiado en España; la segunda, es  la experiencia de vida después de cruzar los océanos, no para encontrarme conmigo mismo sino para ratificar que la lucha por los derechos de las minorías sexuales y los derechos humanos en general es una lucha importante en un país en el que en medio del conflicto el cuerpo de las mujeres se han vuelto botín de guerra y la iglesia ha olvidado su misión de amor para sembrar el odio.

Cuando vi a dos mujeres con abrigo de piel, caminando sobre la nieve en la playa de La Concha, en San Sebastián, País Vasco, tuve la certeza de que nada sería similar a mi vida en Bogotá. Ya vislumbraba algunos cambios radicales cuando en los días previos a mi viaje al Reino de España soñaba que llevando conmigo un carrito de supermercado repleto de libros y una lámpara, estaba mendigando por las calles sin que nadie me diera una moneda; una imagen cercana a la de la situación de algunos “home less” que había visto en New York y San Francisco.

No salí de Colombia porque lo tuviera planeado sino porque luego de víctima de un atentado terrorista y de un buen número de llamadas telefónicas con amenazaba de muerte, varios sufragios y algunas coronas fúnebres, la gota que colmó la copa cayó sobre mí el 9 de noviembre de 2006, estando en la Gobernación del Valle, en una conferencia en la que hablaba sobre los derechos humanos entendidos como derechos sexuales. En la ronda de preguntas me preguntaron qué significaba para los gay que el senador Álvaro Araújo Castro fuera detenido dentro de lo que se conocía como el escándalo de la "para-política". Yo respondí que si se comprobaba que Araújo era paramilitar yo prefería que el proyecto de ley sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo se cayera a que una persona asesina defendiera mis derechos, que en ese caso yo elegiría que me los siguieran violando cada día.

Los asistentes eran  LGTB, estaban grabando audio y video y no me preocupó,  pero cuál no sería mi sorpresa  al recibir una llamada de la Senadora Piedad Córdoba diciéndome que acababa de oírlo en la radio y que el periodista Dartañan  nos invitaba a su programa de TV esa misma noche, para que habláramos al respecto. No pude hacerlo por tiempo y distancia. Las “declaraciones” se “filtraron; se publicaron dos días después en El Espectador como frase política destacada. Ese mismo día y tarde las llamadas de amenaza de muerte se ampliaron a mi familia. Piedad Córdoba me recomendó salir del país.

Unos días después informé a mis estudiantes en la UCC de Bogotá las dificultades para terminar mis cursos.  Una de ellos,  Gloria Inés Flórez Schneider (hoy Parlamentaria Andina), de “La Asociación MINGA –“me invitó a reunirme con el “Programa No gubernamental de protección a defensores de derechos Humanos en Colombia”. En ese mismo programa me encontré con José Luis Campo Director de Benposta a quien ya conocía por haber sido voluntario en algunas de sus acciones. El Programa me brindó ayuda fundamental: asistencia emocional por medio de Ludivia Giraldo, apoyo en la toma de decisión, me mostraron la importancia de obtener avales y conseguir pruebas pertinentes para soportar el caso; avalaron mí caso ante el Subdirector Adjunto de Asilo de la Dirección General de Política Interior de España, me colaboraron con 2950 euros, siendo esta la única ayuda económica que he recibido hasta el momento por dicho concepto.

Se decidió que la mejor alternativa era solicitar una visa española de estudiante. Me comuniqué con mi hermano Crisanto y su mujer Stella Betancourt para que me apoyaran desde España en la solicitud a la Universidad del País Vasco para realizar formación doctoral.  El 19 de diciembre, José Ramón Orcasitas director del doctorado, me informó la aceptación y que se había enviado copia de la resolución a la Embajada en Colombia.

Mis estudiantes  sociólogos decidieron que los cursos de “Filosofía de la ciencia aplicada a la Sociología” y de “Diseño de un proyecto de investigación” los termináramos en trabajo intensivo durante un fin de semana, en un lugar apartado de la ciudad. La experiencia previa de haber ido a dar clase acompañado de un policía guardaespaldas no me fue agradable  y menos para los alumnos, así que con estos antecedentes como cortapisa esta fue la mejor prerrogativa y así se hizo.

La entrega de la visa demoraba casi un mes. Mientras estuve escondido; no hablo aquí sobre quiénes me ayudaron porque no quiero afectarlos de ninguna manera, pero es evidente que la situación emocional durante esos días fue muy complicada. La visa me la entregaron el 15 de enero.  Cuatro días antes había regresado a Bogotá  para organizar la partida. Las cosas que debían acompañarme se redujeron a lo que cabía en dos maletas grandes, una y otra vez metí y saqué cosas en ellas; del resto de pertenencias, unas pocas las entregué a amigos y familiares (algunos no fueron porque no querían pasar por el dolor de la despedida); las otras ni siquiera hoy sé quién las tiene porque fueron repartidas, regaladas, donadas o dadas a guardar.

La noche anterior al viaje estuve con mis amigos más cercanos, tomamos vino y un poco de queso azul; de vez en cuando llorábamos. Hacíamos bromas muy seguramente para no tener que enfrentar la realidad. Se fueron todos al mismo tiempo, tan sólo se quedaron Ricardo, Andrés y Mario, ese novio con quien viví una relación que nació ya casi a punto de terminarse  porque decidí que la vida de mis familiares y la mía eran más importantes que quedarme esperando que a cualquier hora y en cualquier lugar intentaran matarme.

El cansancio pudo más que mi temor y decidí dormir las dos horas que faltaban para desplazarme al aeropuerto. Se repitió aquel sueño en el que yo caminando por calles desconocidas pedía monedas a los transeúntes. Me desperté sobresaltado, temeroso de que pudiera ser realidad. No tenía la menor idea de cómo iba a ser mi vida de asilado pero prefería creer que nunca llegaría a esos extremos.

Revisé rápidamente mi vida, recordé montones de compras inútiles y gastos innecesarios. Me dije a mi mismo que ser marica y no tener hijos a quien heredar no era una razón suficiente para tener tan pocos ahorros, pensé en que igualmente mis muebles, mi bien equipada cocina, mis libros, mis obras de arte quedarían en manos de otros, que muy seguramente nunca las volvería a tener conmigo y me dije a mí mismo que igualmente esas inversiones eran tan efímeras como la misma vida.

Respiré profundo, me vestí de prisa, tomé rumbo al aeropuerto y al encuentro de una nueva vida, no tenía sentido preocuparme por lo que había hecho o dejado de hacer porque si de algo estaba seguro era que había vivido la vida que quería vivir y luchado por lo que debía luchar.

En medio de un conflicto armado generado por el negocio y la propiedad de las tierras, la venta ilegal de armas y el narcotráfico, el 16 de enero de 2007 salí de Bogotá hacia España, luego de una pequeña escala en New York llegué a Madrid. Las maletas se refundieron en USA y llegaron tres días después. Legué a San Sebastián el 17, en plena nevada, con mi única riqueza material: la ropa que traía puesta  -que no era propiamente para invierno- y una pequeña maleta de mano con el computador, dos libros, la cámara fotográfica y un cepillo para los dientes.