sábado, 26 de julio de 2014

Un profesor de la UA, primera víctima por su orientación sexual reconocida en Colombia

Alicante, 26 jul (EFE).- Un profesor colombiano, activista de los derechos de los homosexuales y residente en España desde 2007, se ha convertido en el primer ciudadano de su país reconocido como víctima del conflicto armado por su orientación sexual.


"Soy el primer homosexual que ha sido inscrito en el Registro Único de Víctimas (RUV)", ha afirmado Manuel Antonio Velandia en una entrevista concedida a EFE.
Profesor de Sociología y Sexología, y doctor en Enfermería y cultura de los cuidados por la Universidad de Alicante, ciudad en la que reside, Velandia sufrió un atentado en Bogotá (2002) a manos de "grupos armados ilegales" por su labor de "líder comunitario", en referencia a su trabajo en defensa de los derechos del colectivo homosexual.
Víctima de constantes amenazas, especialmente tras denunciar casos de explotación sexual de adolescentes cometidos por miembros de grupos paramilitares, se vio "forzado" a huir de Colombia "con dos maletas".
"Los derechos humanos entendidos como derecho sexuales. Así los concibo y por ellos he luchado víctima del conflicto armado casi toda mi vida", ha afirmado Velandia, uno de los fundadores del Movimiento Homosexual en su país y miembro del equipo redactor de la Ley colombiana de Parejas de Hecho.
Obligado a huir, este docente obtuvo el derecho de asilo en España tres años después de llegar al País Vasco -su primer destino- para desplazarse posteriormente a Alicante, donde coordinó la Asociación de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transexuales.
En 2011, el Gobierno colombiano aprobó la ley 1448, que considera víctimas a aquellas personas que hayan sufrido un daño por hechos ocurridos como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves de Derechos Humanos ocurridas "con ocasión del conflicto armado interno".
Uno de los presupuesto jurídicos que recoge la citada ley es "el principio de enfoque diferencial", que hace referencia a personas con "características particulares", entre ellas la de "orientación sexual".
Dicha legislación estableció la creación de un Registro Único de Víctimas (RUV) dirigido a tratar de restablecer la dignidad de los afectados y difundir "la verdad de lo sucedido" a través de varias medidas.
Estás ultimas tiene por objeto contribuir "a proporcionarles bienestar, mitigar su dolor y preservar, reconstruir y divulgar la memoria histórica de su sufrimiento por los hechos violentos ocurridos en el marco del conflicto armado interno".
Velandia decidió solicitar que le fuera reconocida su condición de "víctima de Atentado, amenaza y desplazamiento forzado” y argumentó numerosas situaciones vividas en su país durante su trabajo en pro de los derechos del colectivo LGTB.
"Los paramilitares se constituyeron en su origen como grupos de limpieza social", ha recordado Velandia, quien salvó la vida en el atentado que sufrió en su vivienda "porque me encontraba -según ha relatado- en la otra punta de la casa con respecto al lugar en el que cayó la granada que me lanzaron".

Sus denuncias y su labor en defensa del colectivo LGBT fueron contestadas con amenazas de muerte hacia él y su familia. Numerosos defensores de los derechos humanos en su país le recomendaron que saliera del país. "Toda mi vida, todo lo que tenía en Colombia, se redujo a las dos maletas que me traje a España", ha añadido. EFE

Una nota de vídeo puede verse en:

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viernes, 25 de julio de 2014

Un homosexual es reconocido como víctima del conflicto armado en Colombia.

Crónica de cómo se restituyen mis derechos como persona víctima homosexual en el conflicto armado de Colombia

España, Julio de 2014

Tuve muchas dudas antes de dar el primer paso. No tenía claro si tenía o no sentido denunciar y constituirme en víctima de la violencia sexual en mí país por las razones que explica Sara Feldman.
“Debido a una cultura de la impunidad de larga duración en Colombia y a la falta de fe en el sistema judicial, los crímenes de violencia sexual raras veces son denunciados, en especial si los perpetradores fueron grupos armados”,  señala la defensora del Programa de Violencia Sexual del Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de  California.
Mi recorrido de la vida me impulsó a hacer valer mis derechos como víctima y sentar un precedente en el caso de vulneración de derechos de las minorías sexuales al interior del conflicto armado. Consulté al abogado y líder de la comunidad homosexual Mauricio Albarracín quien me manifestó que era necesario hacer la denuncia.
Entre el momento en que se promulgó la Ley y la producción de los decretos que la reglamentaron pasaron algunos meses, luego de lo cual me desplacé al consulado colombiano más cercano de mi residencia en España para rendir declaración. No fui el primero en poner en conocimiento  mi caso en el consulado, días antes lo había hecho otra persona.
El 27 de febrero de 2013 presenté declaración ante el Consulado de Colombia en Valencia, la cual fue recibida en la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a las víctimas en Bogotá el 6 de marzo de 2013.
El mismo día que rendí mí declaración convencí a otro colombiano que denunciara su caso. También es homosexual, víctima del conflicto armado y asilado en España. John Jairo Romero presentó su denuncia pocos días después.
En mi declaración señalé que el 28 de febrero de 2002 sufrí un atentado con una granada en mi residencia en Bogotá D.C. La hostigación y amenazas de muerte nunca pararon. El 9 de noviembre de 2006 fueron las últimas contra mí y mi familia, presuntamente, por parte de grupos armados ilegales.  Esta situación me obligó el 16 de enero de 2007, a desplazarme forzosamente del país tomando como destino a España.
La denuncia sobre mi caso fue soportada por los mismos documentos que presenté cuando solicité asilo en España y los cuáles fueron avalados por la Unidad Administrativa Especial para la Atención y Reparación Integral a las víctimas según lo dispuesto en el Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo.
Dicha información – dice la Resolución – “se considera como pruebas sumadas para establecer la presencia y accionar delictivo de grupos armados ilegales en esta zona con ocasión del conflicto armado interne”.
Solo transcurrieron 6 meses para que el estado colombiano, amparado por la Ley, amparara mis derechos como víctima. Aunque el 11 de agosto de 2013 mediante la Resolución Nº 2013-239938 se me notifica de esta decisión, solo me enteré de la misma el 15 de julio de 2014, 11 meses después. 
 “(…) A la luz del principio de buena fe se concluyó que los hechos victimizantes de Atentado, Amenaza y Desplazamiento Forzado declarados por el deponente se enmarcan dentro del artículo 3 de la Ley 1448 de 2011 por lo que se resolvió INCLUIR al señor MANUEL ANTONIO VELANDIA MORA identificado con cédula de ciudadanía (…) en el Registro Único de Victimas y RECONOCER los hechos victimizantes de atentado, amenaza y desplazamiento forzado, por las razones señaladas en la parte motiva de la presente resolución. (…) ANEXAR la ruta establecida para que las víctimas accedan al conjunto de medidas adoptadas en su beneficio, que posibilitarán hacer efectivo el goce de sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación integral con garantía de no repetición, las cuales contribuirán a dignificar su condición a través de la materialización de sus derechos constitucionales.”
La decisión del Estado colombiano indica igualmente que (…) “Partiendo de la narración de los hechos, al verificar el contexto de la zona a través de los reportes publicados en la página web de Notiese.org, con relación a la situación vivida por el declarante y se pudo se constatar que: "La Subdirección General de Asilo y Refugio, de la Dirección General de Política Interior de España otorgó al activista colombiano, Manuel Antonio Velandia Mora, la calidad de refugiado y con derecho de asilo el pasado 8 de abril, luego de haber sufrido un atentado contra su vida y recibir múltiples amenazas contra él y su familia. (...) Velandia quien actualmente labora en Decide-T Asociación de Lesbianas, Gay Bisexuales y Transexuales, de Alicante, trabaja como defensor de derechos Humanos de las personas no heterosexuales y es apoyado por importantes asociaciones colombianas como El Programa No Gubernamental de Protección a Defensores y Líderes Sociales en Colombia cuyos voceros fueron José Luís Campo Rodicio, Gloria Inés Flórez Scheneider, Ludivia Giraldo, y Javier Peña quienes le reiteraron su inmediata salida de Colombia. (...)
“El colombiano afirmó que la homofobia no sólo es cultural sino que adamas está interiorizada y reforzada en la escuela, la familia y la sociedad. Agregó que en Colombia la Iglesia católica, los partidos de la derecha y los grupos paramilitares han hecho de la homofobia su bandera y una razón para estigmatizar, excluir, separar socialmente, obligar al desplazamiento forzado, amenazar de muerte, asesinar y cometer otros crímenes de odio contra la población lésbico, gay, bisexual, transgénero (LGBT)”.
Por su parte – señala la resolución –  la Coordinadora LGBT de Planeta Pez, Ivonne Wilches aseveró que Velandia "representa un baluarte del movimiento social y político del colectivo LGBT, por esta razón que ha sido amenazado y tuvo que emigrar para salvar la vida luego de haber sufrido un alentado'. Colombia fue catalogada según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados como uno de los principales países de origen de refugiados durante 2008".
Aunque el fallo señala que por Ley (Artículos 68 y 69 del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, Ley 1437 de 2011) me tenían que notificar de esta decisión dentro de los diez (10) días siguientes a la notificación de la decisión, esto solo ocurre 11 meses después.  

Aun no sé a qué tengo derecho, no es lo más importante, pero mi caso es un precedente jurídico que muestra que si hay derechos y que nos son reconocidos, quizá esto motive a algunas de las victimas LGTB a hacer valer sus propios derechos. Muy seguramente este sea el primer caso, pero confío en que  vendrán otros fallos positivos y no nos hagan seguir sintiendo ciudadanos de segunda clase.

Much*s ya han denunciado

Según informa El Tiempo, en la Unidad de Víctimas hasta inicios de enero de 2014 reposaban las declaraciones de 518 personas que han sido incluidas en el registro y con quienes se inició un proceso de reparación.

Antioquia es el departamento en donde más gay, lesbianas y transexuales han sido martirizados. Según los informes de la Unidad, en este departamento se encuentran el 20 por ciento de víctimas LGBTI reconocidas. Tan sólo en el Urabá Antioqueño, en donde se expandió el paramilitarismo, hay 25 casos. “En este departamento hemos notado que todavía hay una cultura machista fortalecida, en donde la heterosexualidad no reconoce otras opciones. Cuando el homosexual se hace evidente, confronta los estereotipos tradicionales, entonces llegan las amenazas, las violaciones”, asegura María Eugenia Morales, directora de género de la Unidad de Víctimas.

A Antioquia le sigue Bogotá, en donde se han registrado el 13,5 por ciento, Nariño, con el 4,3 por ciento, Bolívar, con 4,06 por ciento, y Chocó con el 3,58 por ciento.


La mayoría de personas sexualmente diversas afectadas son jóvenes entre los 18 y 28 años (46,7 por ciento); el 36,1 por cientos son personas adultas entre los 29 y los 60, y el 11,2 por ciento tienen 12 y 17 años. El 6 % son mayores de 60 años que viven en condiciones de pobreza.

sábado, 26 de octubre de 2013

Comentarios a las “Ideas luego de un Evento sobre conflicto armado, reparación y sectores "LGBTI" de Fernado Serrano

España, Octubre 26 de 2013


Expreso mis comentarios a un post enviado por su autor Fernado Serrano, vía correo electrónico a la RCALGBTI, usando como medio su grupo Yahoo, escrito al que denominó “Ideas luego de un Evento sobre conflicto armado, reparación y sectores "LGBTI", texto que a continuación transcribo para posteriormente dar a conocer mis apreciaciones.

Hola:

Quiero compartir algunas reflexiones de interés para esta lista, resultado de mi participación ayer en el evento “Conflicto armado y reparación integral: como garantizo mis derechos”, en Bogotá, convocado por la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación y la Dirección de Diversidad Sexual de la Alcaldía de Bogotá.

El evento hace parte de las paradojas propias al contexto legal y político colombiano. Por una parte, tenemos al Procurador que usa instrumentos constitucionales contra el matrimonio igualitario y por otra una ley, como la Ley de Victimas, que reconoce a las parejas del mismo sexo como sujetos de reparación. Mientras la guerra permanece, se recrudece y transforma en ciertas zonas del país, tenemos a la vez unos actores armados, haciendo unos acuerdos de paz de los cuales está excluida la mayor parte de la población. En su implementación, la Ley de Victimas ha incluido a los “sectores LGBTI” como parte de su enfoque diferencial, lo cual es un hecho excepcional en el desarrollo de mecanismos de justicia transicional, reconciliación y construcción de paz.

Por lo que entendí, Bogotá viene impulsando acciones no solo en términos de reparación individual sino también en reparación colectiva, como señala en la Ley. Otra vez, excepcional que se convoque a los “sectores LGBTI”  a esto, más teniendo en cuenta que con las nuevas solicitudes de la Corte Constitucional para incluir a las víctimas de las BACRIM en Ley de Victimas, se amplía el espacio de la violencia del conflicto armado a la violencia sociopolítica. Esto es una oportunidad única para que se discuta de manera más precisa las violencias que han venido afectando a las personas y organizaciones de los llamados sectores LGBT.

Sin embargo, el evento me deja algunas dudas que quiero compartir, mas sabiendo que iniciativas similares o relacionadas se están llevando a cabo o se realizarán en otras partes del país.

1. Este tipo de eventos parten de una lógica que problemática, que usa con frecuencia: las entidades exponen sus “ofertas de servicios” y se supone, o queda implícito, que con ello, las personas (ciudadanía, victimas, organizaciones) usarán tal oferta para reclamar sus derechos. No tengo que extenderme para señalar los problemas que esta lógica tiene, más en sectores sociales con una larga tradición de desconfianza ante el Estado por su propia acción contra ellos, junto a temas de vergüenza, estigma, riesgo de doble victimización, etc.

2. A la vez, se parte o queda implícito, que las personas o sus organizaciones,  han de tener un relato que empate con lo que ofrece: narrarse como “victima” en la lógica institucional. Si bien se puede dar, y de hecho ya hay casos de personas de los “sectores LGBTI” que han iniciado su proceso de reparación individual, sabemos que muchas otras personas están fuera del alcance de estos mecanismos y ofertas. Qué pasa con quienes han sido victimizadas por las violencias del conflicto y sociopolíticas pero no se ven como “victimas”? Más aun, que pasa con quienes han expresado durante años las violencias que han sufrido y el Estado ha permanecido silencioso al respecto? Dado que los oídos del Estado están ahora en la frecuencia “víctimas del conflicto” va el Estado a escuchar estas voces que desde hace tiempo vienen gritando en sus propias palabras las violencias que sufren?

3. El que en este caso se quiera avanzar hacia una posible reparación colectiva de las violencias vividas contra sectores LGBTI es un hecho de importancia histórica. Sin embargo, cómo se va a definir ese o esos sujetos colectivos a reparar así como los daños que han sufrido es algo que esta aun empezándose a considerar y que merece discusiones y reflexiones cuidadosas, basadas en evidencia y sustentadas en procesos que vayan más allá de una primera impresión o reclamación.

4. Si el Estado, bien a nivel nacional o regional, y bien en términos de reparación individual o colectiva a personas o sectores “LGBTI” quiere hacer algo al respecto, considero, que una acción fundamental es dar respuesta a la larga lista de denuncias, informes, demandas, y demás mecanismos que las personas y organizaciones de los sectores LGBT han hecho para dar cuenta de las violencias que han vivido. Existe información, desde, al menos, los primeros años de los noventa que el Estado ha ignorado conscientemente. El Estado Colombiano tiene que dar una respuesta tanto a los casos individuales como colectivos de “daño” contra estos sectores sociales, para así saber qué es lo que va a “reparar”. Y si como sucede con frecuencia, dice el Estado “no tener información” o “no conocer de casos”, lo cual no es cierto, puede entonces tiene que investigar para construirlos. Dicha acción no puede dejarse a la responsabilidad de las personas y organizaciones para “denunciar”, pues como los desarrollos legales muestran, el Estado ya reconoce que tales situaciones de violencia existen.

5. Puede suceder que dar esas respuestas sea en sí mismo, parte del proceso de reparación. Estoy de acuerdo. Como hemos visto ya en experiencias regionales de formulación de políticas públicas LGBT, ha sido necesaria la creación de los marcos de política para poder hacer líneas base y demás elementos que permiten saber cómo se avanza en dar respuesta a un hecho. En este caso, el orden lineal que suponen los modelos de planeación importa menos que los resultados que van produciendo acciones paralelas y, eso sí, coordinadas. 

6. En cualquier caso, las respuestas tienen que ser oficiales. No podemos seguir dependiendo de los esfuerzos personales y organizativos para documentar, construir informes y conocimientos. “Participación” no es hacerle la tarea al Estado, como hasta hace poco hemos venido haciendo.

7. Obviamente, la producción de tales respuestas oficiales va a ser motivo de conflicto y tensión. Habrá reacciones, insatisfacciones, lecturas divergentes, temas que queden fuera. Pero mientras no las haya, no es posible saber qué es lo que se va reparar ni habrá un punto de partida para avanzar o distanciarse.

Luego, vendrá el “cómo”, y eso será otro momento y traerá sus propios conflictos. Ningún proceso de reparación ha sido satisfactorio. La magnitud de los daños causados por las violencias no lo permite. Sin embargo, si de lo que se trata es de “reconciliación” pues la reparación es fundamental.

Gracias a las entidades y personas que han facilitado la creación de estos espacios. Mis mejores deseos en la tarea que han emprendido.

Fernando Serrano

Mi respuesta a dicha reflexión es la siguiente:

Como víctima del Conflicto armado que ha denunciado su caso y ha iniciado su proceso de reparación individual, proceso que además tiene reconocimiento internacional porque al concederme el asilo España reconoce que en Colombia hay dicha vulneración y continúa el riesgo, me queda perfectamente claro lo que dice Fernando Serrano y estoy perfectamente en acuerdo con ello.

Lo que te hace víctima no es reconocerte como tal sino haber sido sujeto objeto de un crimen de odio propio del conflicto armado. La homofobia/ lesbofobia, transfobia/bisexfobia internalizadas llevan a quienes la vivencian, al no asumirse plenamente como homosexual, lesbiana, trans o bisexual a comprender que la violencia de la que son sujetos “se la merecen” por ser transgresores del “deber ser” de la sexualidad y en especial, porque como dice Fernando Serrano, a la idea de victima hay que sumar temas de vergüenza, estigma, riesgo de doble victimización.

Si para obtener la reparación las personas deben denunciar los casos, entonces se hace necesaria una estrategia que les ayude a asumirse víctimas de un crimen de odio y en ello las organizaciones LGTBI juegan un rol de gran importancia; pero de todos es sabido que el alcance de dichas organizaciones es mínimo y en consecuencia un gran sector de la población que ha sido vulnerada no estaría cubierta por dichos derechos. La gran duda que surge y a la que habría que darle respuesta es ¿Cómo alcanzar a aquellos que nunca han sido los usuarios directos de los servicios institucionales LGTBI? Personas que por sus propias condiciones además están fuera del alcance de las instituciones oficiales encargadas de la reparación y por tanto de sus ofertas. Personas que son precisamente las que más se les dificulta construir un proceso de reparación individual.

Por otra parte, no todas las formas en que se manifiestan los crímenes de odio se entienden como tales, lo que significa profundizar conceptualmente al respecto para construir la argumentación en la cual soportar el proceso de comprensión e interiorización necesario para ampliar el ámbito de dominio de lo que se considera ser víctima, lo que seguramente entrará en contradicción con el relato construido desde la lógica institucional oficial al respecto.

Los crímenes de odio contra los homosexuales y travestis no son recientes en Colombia, ya en 1986 Amnistía internacional elaboraba un documento en el que se denunciaban más 600 asesinatos por parte de grupos de “limpieza social” en los inicios del paramilitarismo, en diferentes ciudades, y eso que la mayoría de los casos que se documentaron fueron los que  aparecieron en los medios masivos de comunicación.

La vulneración de derechos al interior del conflicto armado que vive el país no solo no ha cesado sino que se incrementa permanentemente, a lo que hay que sumar que en el conflicto ingresan otros actores sociales como el Procurador Ordoñez quien no solo no busca la reparación de los derechos de la población LGTBI sino además, cual inquisidor, quiere que otras personas bajo su sacrosanto reino, denuncien a quienes buscan sus derechos e incluso interpone tutelas para que los derechos de las parejas del mismo sexo se vulneren.

Más de tres décadas de vulneración suscitada por el conflicto armado han dejado algunas decenas de miles de víctimas directas en la población LGTBI y para muchos de ellos y ellas, en especial los que han sido desplazados y/o asesinados, sus vergonzantes familias prefieren olvidar o negar o incluso ni siquiera conocen los motivos reales de dicha vulneración.

Me preocupa igualmente si las organizaciones deben hacerle la tarea al Estado, pero por otra parte si quienes estamos de parte de las víctimas no documentamos los casos o como mínimo llamamos la atención hacia ellos, entonces cómo el Estado podrá reconocerlos, en especial si como ya se ha dicho, algunos ya no están vivos y otros ni siquiera sabemos que existen.

Manuel Antonio Velandia Mora

jueves, 7 de febrero de 2013

Concesión de asilo a afgano gay sienta importante precedente en Dinamarca


En enero de 2013, por primera vez, la Junta de Refugiados concedió asilo a un hombre homosexual, Kåre Traberg Smidt, debido al riesgo de persecución a su sexualidad plantea si él vuelve a casa
Según el abogado que acompañó el caso, la decisión de esta semana fue un fallo que sienta precedentes para los solicitantes de asilo homosexuales que corren el riesgo de persecución si regresan a casa, sin embargo tienen que ser capaces de demostrar que en realidad han experimentado problemas.
De acuerdo con Eva Singer, del Consejo Danés para los Refugiados (DRC), la decisión indica que los daneses están empezando a cambiar su perspectiva. Según informa http://cphpost.dk/news/national/asylum-gay-afghan-man-sets-precedent
Históricamente, la Junta ha argumentado que los individuos deben ocultar su sexualidad o religión, si es controvertido en su país de origen. Pero con la decisión de esta semana, la junta parece haber cambiado su perspectiva y reconoce que puede ser demasiado, pedir a alguien que oculte los aspectos centrales de su personalidad para no ser atacado. 
Según Traberg Smidt, esta sentencia podría facilitar el conseguir asilo a la mujer transexual guatemalteca Fernanda Milán (en la foto), cuya deportación fue detenida en el último momento el pasado mes de septiembre.
Cabe destacar que mientras estaba en Dinamarca, Milán fue violada en el Centro de Asilo Sandholm, un centro gestionado por la Cruz Roja Danesa.

jueves, 17 de enero de 2013

Seis años de asilo o sobre cómo ser feliz a pesar de las circunstancias


Por Manuel Antonio Velandia Mora

España, enero 17 de 2013

No estaba en mis metas viajar para estudiar, hacía mis trámites para realizar un doctorado en Salud pública en la UN Bogotá cuando vino la amenaza de muerte a mi familia. No estaba buscando el amor, tenía una pareja constituida cuatro meses atrás. No estaba buscando mejorar la economía, era asesor del DANE, maestro universitario y hacía alguna que otra consultoría internacional. No estaba en mis metas viajar, ya había conocido 38 países y pronto viajaría al 39. No estaba buscando mejorar mi calidad de vida, esta era buena. No estaba buscando la felicidad, era feliz; tenía lo que quería, trabajaba en lo que me hacía sentir satisfecho conmigo mismo, tenía el amor y a mi familia cerca.

Pensar en ser refugiado político, en buscar el asilo no fue algo que yo tuviera en mente, es algo que llega de improviso cuando los que te aconsejan te dicen que es la mejor alternativa. La primera en proponérmelo fue Piedad Córdoba, me dijo que a mi podrían protegerme pero que a mi familia no, que podrían asesinar a algún familiar cercano y ella lo sabía por experiencia propia. Luego por recomendación de Gloria Inés Flórez Scheneider (en ese entonces mi alumna en Sociología) llegué al Programa No Gubernamental de Protección a Defensores y Líderes Sociales en Colombia, allí me brindaron apoyo emocional y reflexioné por primera vez sobre la búsqueda del asilo como opción real; ellos avalaron mi decisión y me apoyaron económicamente para mi sostenimiento en los tres primeros meses de vida en España.

En la búsqueda de alternativas se pensó que la mejor opción era solicitar el asilo estando ya en España; debí solicitar la entrada a una universidad como estudiante de un doctorado, gracias a la vida me respondieron positivamente muy pronto. Por ser época de fin de año era imposible obtener rápidamente la visa, así que decidí no comentar nada a mi familia hasta cuando fuera seguro el viaje y pasar esas fechas tradicionales en familia, solo mi ex-mi-amor Ricardo Molano, mi novio John Cárdenas y una gran amiga y cómplice (Yolanda) sabían la verdad.

Aterricé en España en las últimas horas del 17 de enero, sin maletas, las habían refundido en el aeropuerto en los Estados Unidos, en donde hice una escala de cuatro horas; solo traía conmigo una mochila y en ella la cámara fotográfica, el computador portátil y algunas otras bobadas. De Madrid viajé directo a San Sebastián, caía la nieve cuando llegué  a la ciudad luego de seis horas de viaje en bus, eran casi las nueve de la noche del 18 de enero. Caminé unas diez calles hasta la que sería mi vivienda; al día siguiente me encontré con el Maestro Orcasitas quien me acogió en su apartamento y quien informó dos días después que el lunes 22 ya debería estar en clase en la Universidad.

Luego de dormir toda la noche y buena parte del día me encontré con dos chicas colombianas; la una, Martha, era una monja que había estudiado conmigo en la Javeriana, la otra, Teresa, era amiga de Martha y también estudiaban en la Universidad del País Vasco, en el mismo doctorado al que yo estaba inscrito pero iban un año delante de mí. Ellas me consiguieron un abrigo prestado y yo debía gastarme mis primeros ahorros en comprarme zapatos y ropa para el invierno; era muy preocupante tener que invertir en esas cosas pues mis ahorros empezaron a volar tres veces más rápido que lo que hubiera sido en Colombia, aquí la vida es mucho más costosa.

El estudio me ocupó todo el tiempo, los cursos se habían iniciado en Octubre y ya habían terminado dos y uno tercero estaba en camino, así que debí ponerme al día. Era una ventaja tener tantas ocupaciones pues no tenía tiempo para entrar en crisis, pero cuando alguien me preguntaba por qué había decidido venir a España a estudiar, siempre terminaba llorando mientras daba la respuesta.

Un mes después de mi llegada presenté mi caso de asilo en san Sebastián (Donostia en euskera). Me asignaron una abogada de oficio que resultó ser muy eficiente. El problema fue que la manera en que ella relataba lo que yo le había informado sobre mi caso me sonaba tan grave, que yo mismo me sentía en terapia y no en asesoría jurídica. Antes hablé en Bilbao (a una hora en Bus de Donostia) con CEAR la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, buscando acompañamiento para el caso y algún tipo de ayuda económica, pero debí desistir de encontrar apoyo de esa índole, pues la alternativa era irme a vivir a otra ciudad, compartir hacinamiento con personas provenientes de África con quienes por las diferencias lingüísticas sería difícil comunicarme y abandonar los estudios, que era lo único que me mantenía ocupado, además dicha alternativa era solo por tres meses prorrogables a seis.

Aun me duele cuando leo a personas que creen que uno por solicitar asilo se vuelve millonario, cuando sé de personas que deben vivir de las ayudas de Cáritas u otras entidades para poder comer o vestirse.

Rápidamente fui a Gehitu la organización LGTB de San Sebastián, allí me hice voluntario y les pedía abalar mi caso. No encontré mucho apoyo emocional, es verdad, pero lo entiendo, ellos pensaron en otros tipos de apoyo pero yo no necesitaba que recolectaran ropa, ni tampoco estaba tan mal económicamente como para que recogieran comida para mí. De todas formas sentirme miembro de una asociación LGBT fue un gran paso pues allí encontré amigas de verdad, gente con quien hablar, actividades culturales que me interesaban y me hacían más llevadera mi soledad.

En menos de un mes aceptaron mi caso para estudio de asilo, que fue presentado con acompañamiento de la Cruz Roja, CEAR y Gehitu; me dieron permiso de trabajo, algo que no es frecuente pues solo lo dan a los seis meses de estar en proceso; este documento me permitía vivir tranquilamente en España. Luego debí renovarlo cada seis meses, por tres años, hasta que me dieron el documento del asilo, el 07/04/10.

Los seis primeros meses pasaron rápidamente y en vacaciones de verano decidí en diálogo con mi hermana Ana Luisa, buscar ingreso en la Universidad de Alicante (UA) en un doctorado relacionado con salud que para mí resultaba mucho más interesante, pues yo ya tenía un máster en educación. Me aceptaron fácilmente y pude matricularme con la beca que me dio ella, para pagar el primer año. Como en la EHU Euskal Herriko Unibertsitateko (Universidad del País Vasco) ya pasaba al primer año de investigación y a terminar mi tesina pensé en vivir en Alicante.

En la vida todo va enlazado

La FELGTB, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de España organizaba con motivo del Día del orgullo un encuentro sobre la situación de los LGTB en Latinoamérica, así que me comuniqué con ellos quienes me informaron  que una chica colombiana lesbiana hablaría por Colombia. Le envié a Adriana Rodríguez un email, pocos minutos después ya estábamos hablando telefónicamente; coincidencialmente ella me estaba usando como fuente para su presentación.

No conocimos personalmente en Madrid en dicho evento. Allí me invitó a visitarla a su casa y quedarme unos días. Acepté la invitación buscando que coincidiera el viaje con la matricula en la UA. Ya en su casa, conocí a Angie Simonis, su esposa; ella dirigía DecideT Asociación de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transexuales de Alicante. En la visita convinimos en que al iniciar los estudios en la UA yo viviría con ellas, en un pueblito: La Vila Joiosa, mientras conseguía vivienda en Alicante.

Fueron cinco maravillosos meses acompañado día a día por Adriana y Angie, meses  en los que pasé de ser voluntario a coordinar la asociación y también obtuve mi primer trabajo con la FELGTB/Ministerio de Sanidad en prevención del VIH/sida con hombres trabajadores sexuales. Me pidieron quitar elementos a mi hoja de vida, pues por mi currículo deberían pagarme más. No fue un inconveniente hacerlo pues yo necesitaba trabajar y no tenía ni título profesional homologado ni experiencia de trabajo certificada en España, así que como persona que solo podía demostrar que sabe leer y escribir en Español y sin nada válido en este país para poner en el currículo, encontrar ese trabajo fue todo un logro.

Luego de trabajar con los chicos, obtuve otro contrato para hacerlo con chicas trans quienes también eran trabajadoras sexuales.

Mi vida transcurría entre San Sebastián y Alicante, realmente tenía vivienda en las dos ciudades y me hice muchos viajes de 10 horas en bus en cada trayecto, pronto aprendí a dormir sentado con la misma calidad con que lo hacía acostado; exceptuando la parada obligatoria de media hora en el parador turístico, en el que me bajaba para estirar las piernas.

Mi salario se iba en pagar viviendas, transporte intermunicipal y en comida; y mis ahorros seguían acortándose, pero por suerte con menos prisa que antes. Desde hace algo más de dos años vivo definitivamente en Alicante y solo viajo a Donostia de manera ocasional.

Terminé y defendí mi tesina en Intervención psicopedagógica en la EHU; luego realicé la tesina en Enfermería y cultura de los cuidados en la UA, lo hice con el apoyo de la beca del CEM Centro de Estudios sobre la Mujer de la UA, la cual gané en concurso en el que obtuve la mayor puntuación; en esta universidad  me matriculé para homologar sociología mientras hacia la investigación para mi tesis doctoral, fue un año de clase continua con estudiantes de primero, tercero y cuarto año, la ventaja fue que nueve de 10 maestros me eximieron de presentar examen.

Uno de ellos me ofreció una beca para hacer un máster en Gestión de las políticas públicas e Interculturalidad, la que acepté inmediatamente; así que en un mismo momento hacía tres tesis: dos doctorales y una de maestría, primero obtuve el doctorado en Alicante, luego el máster en la misma universidad. En horarios nocturnos, debido a los cambios de horario, daba clases virtuales los fines de semana en la Universidad Cooperativa de Colombia.

Actualmente como solo tengo algunas clases y escribo mi tesis de la EHU, he tenido tiempo para dedicarme al estudio de la fotografía, el photoshop y la edición de vídeo  He estudiado con grandes fotógrafos como Mira Bernabeu y Hannah Kolins, he tomado cursos con importantes maestros del arte y la producción de exposiciones; he realizado dos exposiciones de fotografía. Por otra parte, sigo con mis escritos semanales para la Revista Semana en Colombia.

Aquí he hecho radio (incluso para una emisora virtual en Argentina) y aparecido en algunos programas de TVE, también en los más importantes periódicos españoles como entrevistado o como autor de artículos enviados desde DecideT y en una entrevista en la revista Interviú.

Mi vida no ha tenido una gran ruptura con lo que hacía en Colombia, bueno durante los cuatro primeros años no pude salir de España y trabajar en Consultaría internacional pero aun así pude presentarme en congresos internacionales de manera virtual; ahora ya puedo viajar y lo he hecho; tengo una pareja con quien comparto muchos intereses (JC); he recibido la visita de dos hermanas y un hermano, también sobrinas (Nata y vero), una cuñada, Stellita, quien además se preocupa permanentemente por mi bienestar, y un cuñado (Juan); me han visitado amigos y amigas colombianos (Bunkerglo, Alvaro, Andrés Alberto y su marido Felipe, Andrecito, Gustavo, Edisson, Jhon en Cullera, Nancy Quintero y su hija Camila Galindo quienes me trajeron mi olla de hierro para hacer el arroz ¡con lo que pesa!), un ex-mi-amor (Molano) y tengo muy buenas amigos y amigas españolas, de algunos de ellos soy su "coach", otros fueron compañeros de clase y otros más, mis maestros y directores.

Para ser honesto he de decir que he descubierto que muchos que se decían mis amigos, realmente han desaparecido del mapa e incluso ni responden a mi saludo virtual; y que también otros y otras a quienes pensaba lejanos han resultado ser más cercanos y solidarios de lo que yo hubiera podido esperar. El Twitter y Facebook se han convertido en herramientas imprescindibles en la cotidianidad de los escritos y afectos.

Mi economía es de sobrevivencia, ya casi no tengo ahorros, pero Yufro, Ana Luisa y Tita han estado ahí cada vez que ha sido necesario y cuando no, también, porque con sus regalos y afectos he mejorado mi calidad de vida y podido hacer cosas que me gustan; son seis años de muchas salidas y muy pocas entradas, pero soy feliz, todos los días me siento alegre de vivir frente al mar, de ver por mi ventana los amaneceres y atardeceres, aún no he podido acostumbrarme a que estar en el Mediterráneo no es estar en vacaciones, pero aun así, esa idea de descaso me llena.

Nunca antes había hablado tanto con mi familia, no he dejado de opinar sobre lo que pasa en Colombia y espero poder integrarme fácilmente cuando regrese, por ahora no puede ser, aun me esperan algo más de dos años de asilo.

El asilo: un hecho político

En varias oportunidades me sugirieron que mejor pidiera la nacionalidad por arraigo, pero obtener el asilo era un logro político, una manera de demostrar que en Colombia se vulneran los derechos humanos y sexuales a las minorías sexuales, un reconocimiento, que al concederme el asilo, hace España  de dicha vulneración.

Yo no estoy en España por decisión propia sino por presión de algún o algunos miembros de los grupos paramilitares.

No puedo negar que de alguna forma esto ha mejorado mi vida o por lo menos mi currículo, pero yo no decidí venir a estudiar, a mí me tocó salir del país, por eso aun dudo sobre si ya es el momento de regresar; sé que las amenazas a otros líderes siguen siendo un hecho cotidiano, porque aún no hay plenos derechos y la iglesia y la extrema derecha nos siguen pensando sus enemigos y nos siguen teniendo en su mira por autorizarnos a opinar y si hay algo que tengo claro, es que no puedo permitirme callar.

Las heridas emocionales no se curan fácilmente, aun lloro al ver fotos, leer textos u oír a amigos y familiares, pero igualmente me agrada reconocerme emocional, pensarme útil en la lucha por los derechos, tal vez por ello ese reconocimiento que me hizo la Mesa LGBTG de Bogotá con el “Galardón León Zuleta por la Diversidad sexual y de género, 2010. Mención especial a la militancia” es un permanente llamado de atención a que la vida sigue y la lucha no para con lograr el derecho al matrimonio, porque aun pudiéndonos casar la cultura no cambiará por el cambio de la norma y entonces deberemos buscar alcanzar una plena consolidación social como sujetos de derechos, ciudadanos y personas.

viernes, 4 de enero de 2013

Activista gay hondureño solicita asilo político en España


Patrick Pavón (23 años) , miembro de la organización hondureña LGTB Arco Iris, ha pedido el asilo político en España el 29 de mayo de 2012.

Lea texto completo aquí

El Tribunal Supremo deniega el asilo a un iraní homosexual

La sala de lo contencioso-administrativo considera que no ha conseguido demostrar que fuera perseguido en su país por su orientación sexual.

El Tribunal Supremo ha confirmado la decisión del Ministerio del Interior que no concedió el asilo a un ciudadano iraní que aseguraba que había sido perseguido en su país por su condición de homosexual. La sala de lo contencioso-administrativo sostiene que no se aprecian temores fundados de persecución por las contradicciones de sus declaraciones.

Lea texto completo en: http://www.cadenaser.com/espana/articulo/tribunal-supremo-deniega-asilo-irani-homosexual/csrcsrpor/20120423csrcsrnac_2/Tes 

Activista ruso pide asilo político en España por orientación sexual

Alexei Kiselev había sido detenido a raíz de su participación en protestas a favor de los derechos de los homosexuales y en denuncia de las irregularidades de las elecciones de diciembre de 2011.
lea texto completo en: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/07/31/actualidad/1343736088_498695.html

Una pareja homosexual italiana pide asilo en España


Dos hombres italianos llevan en huelga de hambre 31 días para protestar contra la falta de derechos que sufre el colectivo homosexual en su país. 
Lea texto completo aquí

martes, 2 de octubre de 2012

Los derechos, ante la deportación en USA, de parejas del mismo sexo cuando una de ellas es inmigrante



Una nueva interpretación de las leyes de deportación en los Estados Unidos de Norteamérica da pie a que en el caso de parejas del mismo sexo legalmente constituidas en que una de los/las miembros es un inmigrante en situación irregular que esté en proceso de deportación puedan apoyarse en su matrimonio como argumento para que la persona no sea deportada.

El presente post se basa en el escrito de María Rodríguez publicado en la Guía de About.com, a dicho escrito le he hecho una mínimas modificaciones.

En los últimos años, los casos de deportación de inmigrantes cuya permanencia no cumple con los requisitos legales exigidos en USA y que no poseen un récord criminal se han convertido en una práctica habitual que ha sido protestada por numerosas organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes.

En respuesta a estas protestas, el Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica ha autorizado al Departamento de Seguridad Interna y al Servicio de Inmigración a evaluar caso por caso los procesos de deportación y a paralizar la expulsión del país de las personas que lleven viviendo aquí cierto tiempo -sin especificar- y tienen un récord penal limpio.

Directrices

Cómo se articulará esta nueva política está todavía pendiente de especificarse. Pero cumplirá como mínimo con las siguientes directrices:
1. Comenzará a aplicarse a los más de 300,000 procesos de deportación pendientes, que serán revisados.
2. Se aplicará a aquellas personas que hayan llegado a Estados Unidos siendo niños.
3. También beneficiará a los familiares directos de personas que sirvan en el Ejército, estén casados con ciudadanos estadounidenses o tengan hijos estadounidenses, como es el caso de todas aquellas personas que tengan al menos un hijo nacido en EEUU.
4. No se descarta que la revisión y paralización de la deportación se aplique a casos no contemplados en los puntos anteriores.

Las parejas del mismo sexo legalmente constituidas

Una novedad es que el concepto de "familia" incluirá a los matrimonios entre personas del mismo sexo que sean legales según las leyes de determinados estados, como por ejemplo Nueva York o Iowa. Por lo tanto, se podrán paralizar las deportaciones de extranjeros en los casos de matrimonios homosexuales, aunque la ley federal no reconoce tales matrimonios.

Requisitos

La condición fundamental para que la deportación pueda ser paralizada en estos supuestos es que el inmigrante indocumentado no haya cometido violaciones repetidas de las leyes inmigratorias, como por ejemplo, regresar a EEUU en varias ocasiones tras haber sido deportado. También es muy importante no haber sido condenado por haber cometido ciertos delitos.
Por último, deberá ser una persona de "buen carácter moral".

Información adicional

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