sábado, 8 de diciembre de 2007

Nuevos miedos, viejos dolores.

Las normas legales frente a los homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales vienen cambiando en los diferentes países del mundo, por supuesto aun en algunos hasta el presidente jura que no hay homosexuales; en otros en cambio, como en España, se ha avanzado no solo hasta el matrimonio sino que temas como la equidad de géneros están superados.

El hecho de que cambie la norma no quiere decir que cambie la sociedad, para ello se requieren ciertos cambios culturales y estos requieren mucho más tiempo. Lo que ha pasado con Zerolo, el líder homosexual del Partido Socialista Español, en una muestra de la intolerancia en la que se convive en un país desarrollado y altamente tolerante como es España.

Solemos pensar que la discriminación y las manifestaciones de intolerancia solo les suceden a otros, pero casi nunca comprendemos que cuando hay fuego en la casa del vecino, las chispas del incendio pueden llegar a nuestro hogar.No hay presente sin pasado, toda nueva historia se construye sobre los cimientos de historias antes vividas; todo aprendizaje tiene como fundamento lo sabido, los nuevos temores salen de las cenizas de temores precedidos; una noticia leída a la carrera, la desazón surgida con una información previamente leída o escuchada…

Hoy, por ejemplo, he leído en el diario que Alicante es una de las ciudades mas violentas de España, que el 30 por ciento de las personas ha sufrido alguna forma de violencia en lo que va corrido de este año.

Hace unos días, en la televisión, se reportaba el asesinado de un joven por parte de otro joven, cabeza rapada, pro-nazi. En el informe se mostraba que entre las personas a quienes persiguen estos grupos de jóvenes, están los inmigrantes y los homosexuales. Mis temores se acrecientan cuando pienso: inmigrante y homosexual.

Ya no son solo los siempre visibles como los paramilitares o la iglesia en Colombia; los grupos de derecha como la gente del PRO, partido de Mauricio Macri, quien ganó la alcaldía de Buenos Aires; puede ser también cualquier joven en una calle de Madrid, Buenos Aires o de cualquier lugar del mundo.

Hace unos días estuve en un evento del Ministerio de Sanidad, en Madrid; el tema era inmigrantes y sida. Ese día en la mañana, yendo al instituto donde se desarrollaba el programa, debí caminar por una calle; estaba solitaria, oscuro todavía, y sentí mucho miedo; no un temor como el que se experimenta por ejemplo con la amenazas de muerte, cuando me las hacían a mi o cuando fueron contra mi familia, o el pánico que sentí al salir a la puerta de mi casa, en Bogotá, luego de que oyera y sintiera los efectos de la explosión de una granada que lanzaron para perpetrar un atentado en contra mi vida; ese susto que sentí cuando salí, pensando en que iba a auxiliar a otras personas, y un policía de antiexplosivos llega justo, en ese momento, a la puerta de mi casa y me dice: “éntrense que el atentado es contra usted”.

Fue el temor de sentirse perseguido, de mirar con desconfianza a las personas que caminaban a lo lejos; un pánico que no tiene como fuente a un sujeto con nombre concreto, a una organización especifica, es frente a cualquier desconocido que transita por la vía.

Una pesadumbre similar a la que hace algunos momentos experimenté, cuando levanté la vista del libro que estaba leyendo y justo en la silla diagonal a mi asiento, había sentado un joven, leyendo un libro que tenía en su carátula el símbolo de los nazis. Esa cruz esvástica me produjo una comezón, algo que sentí que recorrió toda mi espalda, un corrientazo.

Muchas ideas vinieron en ese momento a mi mente. Pensé en huir, pero sabía que estaba en un tren que iba a una buena velocidad; pensé en que los trenes tienen cámaras de video y que las cámaras estaban captando lo que allí sucedía, que en el tren había muchas mas personas; pero en ese momento me di cuenta de que en la bolsa en que llevaba mi portátil también estaba bordada la bandera con la que nos identificamos los homosexuales, la bandera del arco iris.

Intenté calmarme, respirar profundo. No podía saltar del tren en movimiento, no había tampoco en este muchacho ninguna reacción que me dijera que deseaba atacarme, tal vez ni se había percatado que yo estaba allí o del símbolo que había en mi morral.

Estábamos a unos pocos pasos, pero ni siquiera me atrevía mirarlo, nuevamente. De reojo pude darme cuente que guardó su libro, cerró sus ojos y cruzó sus brazos.

Respiré algo mas tranquilo, pero no pude seguir leyendo; pensé en hacer catarsis, en ventilar mi mente; relajé mis músculos y me dispuse a sacar mi cuaderno, mi pluma, y a escribir unas notas. Escribí este texto que ahora estoy leyendo.

Ahora que he terminado de leer lo que he escrito, también ha cambiado mi ritmo cardiaco, mi respiración; sé que ese chico no está aquí, que lo que pasó es solo un recuerdo, pero también sé que en mi historia, está el dolor producido por aquellos que creen que su manera de ver el mundo, es la única manera de explicarlo y de vivirlo.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Inmigrante, refugiado, asilado y sujeto sexuado

Cuando se sale del país de origen, no se piensa en que se será un inmigrante, sin embargo al llegar a un nuevo país existen dos posibilidades de ser clasificado: si eres rico, y/o te hospedas en un hotel entonces eres turista, de otra forma serás inmigrante.

Cuando se me ha llamado inmigrante, siento que quien hace la referencia elabora una construcción particular que se basa en sus propios prejuicios y estereotipos, a partir de lo que considera para sí mismo con relación al otro (yo), es su historia y cultura.

En evidente que la persona sabe que no todos los inmigrantes somos iguales, pero nos organiza bajo esta misma denominación; que a su vez es la categoría desde la cual se relaciona o no con migo y como persona; dándome, cuando ha logrado vincularme de afectiva, estudiantil o laboralmente, un trato que siempre ha sido desigual con la forma como trata a los nativos.

Para quien llega a un país, se le dificulta contextualizarse con relación a la forma como se establecen las relaciones, se vive la cultura, los desarrollos políticos, económicos y jurídicos del país visitado; pero quien se relaciona con el visitante, igualmente desconoce dicha contextualización.

La persona nativa, en especial si uno se halla residiendo en un país considerado desarrollado suele imaginar que la cultura del otro en menos desarrollada. La cultura propia, de quien se relaciona conmigo, no solo es la cultura dominante, sino además el patrón de medida cultural y el “deber ser” cultural. Las personas utiliza conceptos tales como “bajo nivel cultural” para valorar aquellos aspectos que consideran que no están a la par de su patrón de medida.

Desde este “deber ser”, con relación a la formación formal, académicamente hablando, se considera que la del nativo es de un mayor y mejor nivel; cuando no es que se asume que los inmigrantes, por provenir de países pobres, entonces somos iletrados, incultos o con un abajo nivel de escolaridad. Suele pensarse que cultura y formación académica son sinónimas.

Se tiende a pensar que todos los inmigrantes viajamos por cuestiones económicas y poco se profundiza sobre cuáles son las razones causantes de la inmigración. En el caso en que se conoce la causa del viaje, se asume que el poco conocimiento que se tiene sobre las condiciones sociopolíticas, económicas y de derechos sexuales de mi país, son información suficiente para explicar mi trayectoria.

Creo que esto radica en el hecho de que en el momento en que haya un interés mayor, se me está reconociendo como un auténtico otro y en dicho caso estoy siendo asumido persona. Como tal, ya no se me ve, asume y entiende como un problema.

Cuando he sido identificado persona, como un autentico otro, situaciones como la situación laboral, legal, de salud, educación o promoción social pasan a ser de la incumbencia del interlocutor.

De todas formas cuando se aspira a laborar en un trabajo que requiere un nivel de formación mas levada que el “normal” las personas me han hecho entender, no muy explícitamente, que dicho trabajo debería ser para un español. En evidente que se considera que los trabajos que deberíamos desempeñar los inmigrantes son aquellos que los nativos no desean o aquellos para los cuales no hay personas adecuadamente formadas para su desempeño en este país.

En la medida que se profundizan las relaciones, por ejemplo, he notado que la diferencia cultural tiene un peso importante en la inserción social, ya que no solo por mi caso sino por el de otras personas, he observado que quienes intentan transplantarnos a la nueva cultura, no lo logran; sin embargo, con el paso del tiempo, se va sucediendo en nosotros un proceso de interculturalidad, en el que tanto nosotros como quienes comparten, asumimos elementos propios de la otra cultura.

He notado que, la cultura no está circunscrita a un territorio, que no es homogénea en mi país, como tampoco lo es en el del nativo. Lo explico asumiendo que nuestra identidad como sujetos sociales, se da a partir de nuestra pertenencia a una sociedad, una cultura, unas relaciones sociales que se suceden en un tiempo y espacio, concretos.

Cada persona tiene sus propios recursos culturales para establecerse en una nueva cultura, recursos que le sirven para comunicarse asertivamente con sus coterráneos pero que a su vez le dificultan la relación con las personas originarias de la sociedad receptora, y así mismo con otros inmigrantes provenientes de terceras culturas. No asumo que exista una conciencia colectiva colombiana, ya que, por ejemplo, mi país tiene múltiples regiones socioeconómicas y políticas con importantes variaciones culturales.

En mi caso particular, en el que ya no solo soy un inmigrante, sino además un refugiado en busca de asilo, las relaciones sociales son aun más diferentes que las de aquellos que no lo solicitan.
Soy refugiado, dado que mi salida se debió a temores fundados en mi posición y opinión políticas y en mi orientación sexual; razones por las que fui perseguido, amenazado y victima de un atentado en contra de mi vida por parte de agentes de grupos paramilitares, razones por las que, además, me encuentro fuera del país, y por las que tampoco puedo regresar al mismo. Actualmente me encuentro en proceso de asilo, es decir, España se encuentra examinando si reúno o no, las condiciones para ser titular del mismo.

El hecho de que mi caso haya sido admitido a trámite, 29 días después de que fue presentada la solicitud, me permitió obtener un documento de identificación (tarjeta amarilla) que además me autoriza a trabajar, tarjeta que ya me ha sido renovada por seis meses mas, luego de que se cumplieran los seis meses de expedida. Esta tarjeta amarilla me permite identificarme en el país con un NIE Numero de identificación extranjero.

Me ha llamado la atención que la tarjeta amarilla es poco conocida, y en especial, que cuando se me solicita un documento de identidad y la presento, las dependientes suelen consultar con sus jefes sobre si es suficiente para identificarme o no. De todas formas nunca se me ha negado ningún servicio por esta causa.

Al intentar abrir una cuenta de ahorros en una institución bancaria la persona que me atendió me pidió copia del pasaporte y aun cuando yo le expliqué que no lo tenía porque me había sido retenido al solicitar el asilo, me dijo que sin este documento no se podía abrir dicha cuenta. El hecho de que yo tuviera en mí poder una copia compulsada del pasaporte, que solicité al comisario de extranjería y documentación, y me fue facilitada al presentar el caso de asilo, me permitió presentarla y obtener así el servicio.

Como homosexual, he notado que el peso de la cultura me permite identificarme con dicha orientación sexual en mi país y que esto me posibilitaba, en Colombia, construir relaciones afectivas, sexuales, genitales y emocionales con otros hombres, pero he observado que las maneras de relacionarse de los hombres homosexuales españoles, son también aprendizajes culturales y que en tal sentido yo no estoy en condiciones plenas para relacionarme como un homosexual de este y en este país. Pareciera ser que el proceso de interculturalidad en este tema es aun más complicado, ya que requiere un grado mayor de intimidad que el que se da en cualquier otra relación de la cotidianidad.

No solo las practicas, partes del cuerpo, formar de mirarse o de relacionarse son particularidades culturales, sino que además por ser el lenguaje de la sexualidad un lenguaje de la intimidad, no se comunica tan fácilmente.

Creo que las maneras como se vives el cuerpo, el sexo, el género, la genitalidad, la orientación sexual y las expresiones comportamentales sexuales, son eminentemente culturales y aun cuando asumo que son móviles, también comprendo que dicha movilidad requiere de la interculturalidad que pudiera darse al intentar construir una relación de pareja. A ello debe sumarse que, para quien además no cumple con los patrones estéticos de la cultura homosexual local, le es mucho mas difícil construir relaciones y que de alguna manera esto debe ser lo que me ha sucedido hasta el momento; igualmente tengo claro que aun cuando esto es una dificultad, cuando de circula en aquellos lugares de encuentro de la población homosexual todo encuentro se hace mas fácil. A pesar de ello, la incertidumbre frente a lo que me depara el futuro parece ser una razón para que no circule y me relacione con otros hombres homosexuales.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Entre la autopermisividad y la heteroposibilidad

Por Manuel Antonio Velandia Mora

Un Estado es totalitario[1] en la medida en que restringe los derechos individuales

“… De una mujer se convencen todos los sabios de Egipto, para prueba de que el sexo no es esencia en lo entendido… …Estudia, arguye y enseña, y es de la Iglesia servicio, que no la quiere ignorante El que racional la hizo… … Vencidos, con ella todos la vida dan al cuchillo: ¡Oh cuánto bien se perdiera si Docta no hubiera sido!”
Villancicos a Santa Catarina de Alejandría. (Fragmento)
Sor Juana Inés de la Cruz

La salud es un de los espacios de las políticas publicas en los que mas discusiones se han dado en torno a los derechos sexuales de las minorías sexuales, desde la aparición de lo que se llamó GRID -Inmuno deficiencia relacionada con los gay- en 1982 y a lo que posteriormente se denominó Sida, la negación al ejercicio particular del cuerpo, de la sexualidad y de la autodeterminación ha sido frecuente.

Veamos dos ejemplos de ello: En New York una de las primeras respuestas a la posibilidad de una epidemia fue cerrar los saunas en los que sus clientes habituales eran hombres homosexuales; en Cuba se crearon sidatorios a los que fueron confinados los hombres homosexuales, sus parejas sexuales y en el caso de personas con una relación estable heterosexual inclusive a su pareja e hijos.

Cabe preguntarse si ese tipo de políticas contribuyó a la prevención o al control de la epidemia. La historia epidemiológica de esos dos estados con tan diferentes posiciones políticas en cuanto a la salud, su asistencia y prevención demuestran que no.

Por qué no, sería la pregunta que surge a continuación. Por que la única manera de acercarse a poblaciones cuya vida sexual se vive de manera clandestina debido a que no hay aceptación social, legal, política ni cultural de ella, es abordándolos justo en esos espacios en los que se vive la clandestinidad.

En Colombia casi al mismo tiempo y bajo la convocatoria de la enfermera Rosanna Alba de Rangel de la Secretaría de Salud de Bogotá se convocó a Manuel Velandia, cuatro años después de que este hubiera iniciado el GAI, Grupo de ayuda e información sobre salud y sexualidad, para apoyar desde su experiencia preventiva a la consolidación de un programa de Sida en Bogotá y en especial para una discusión en el Programa de epidemiología sobre la conveniencia o no de cerrar los bares y demás sitios de encuentro de la población homosexual como parte de una estrategia preventiva.

La respuesta rotunda fue que no y que se hacía conveniente crear un programa conjunto entre GAI y el equipo de salud. Se conformó el primer “Comité Interdisciplinario trabajando para la prevención del sida” en Bogotá y en Colombia.
Su actividad se realizaba en las tardes, los fines de semana, en los bares para homosexuales en Bogota. Fueron largas charlas en las que los seis profesionales, cada uno desde su saber, informaban a los asistentes sobre sus riesgos, la manera de prevenir la infección y las posibilidades asistenciales con las que se contaba en aquel momento. Estas charlas se fueron extendiendo en los siguientes años a estudiantes universitarios, equipo de salud, y carcelarios no solamente en Bogotá, sino además en otras ciudades como Medellín, Cali, Ibagué, Manizales, Bucaramanga.

Por la presión de las Enfermeras Rosanna Alba de Rangel y Esperanza de Monterroso de la Universidad Nacional de Colombia se creó en junio de 1987 el Programa Nacional de Sida, dependiente de la dirección de Epidemiología. Velandia fue invitado por Manuel Guillermo a trabajar en un incipiente Comité de trabajo. Este grupo desarrolló los esbozos de las primeras políticas en el país, siendo las primeras de ellas crear un comité epidemiológico interistitucional e interdisciplinario que dependiera del Programa Nacional; aliarse con los homosexuales, los dueños y los administradores de los lugares de encuentro de esta población por ser este el único espacio de acercamiento posible; y, no exigir la prueba diagnóstica a los turistas que visitan Colombia.

En las discusiones de lo dos decretos sobre sida en Colombia se decidió promover el uso del condón mas que la censura a las poblaciones vulnerables, de ahí que se creara el Consejo Nacional de Sida y los consejos departamentales y municipales, estos deben velar por la aplicación de la política en los diferentes niveles.

Una de sus funciones entonces es promover acciones pero además vigilar y sancionar cuando no se cumpla la norma, en tal sentido se viabiliza el Art. 17 sobre Difusión de Mensajes “…los cuales podrán incluir el uso del condón, la educación en valores y la no discriminación hacia las personas que viven con el VIH y Sida”, y el Art. 24 sobre la Disponibilidad de Condones, en el que se decreta que “…los establecimientos que ofrezcan facilidades para la realización de prácticas sexuales deberán garantizar a sus usuarios la disponibilidad de condones como una medida de prevención”.

Por supuesto cada vez que se busca crear una política publica en la que participe la población GBT, porque a las lesbianas no se les tiene en cuenta, se sigue discutiendo si cerrar los lugares de encuentro tiene sentido como igual se continua argumentando en otros contextos sobre otros temas álgidos en cuanto a los derechos individuales y el ejercicio de la autodeterminación como la aprobación o no de dosis mínimas de substancias psicoactivas o el aborto.

En estas discusiones aparecen posiciones que van desde el extremismo religioso a la total permisividad. Bien dice el dicho popular “ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”, quiero decir que no solo debe hacerse la exigencia de condones sino que además las organizaciones LGBT y los dueños y administradores de los lugares permisivos a cualquier tipo de encuentro sexual (no solo los no heterosexuales) deben apoyar las estrategias informativas, educativas y preventivas con su discusión, publicación y difusión.

Suele en las políticas públicas dejarse los contenidos de los diversos materiales a miembros del equipo de salud cuyo conocimiento de las poblaciones vulnerables y sus prácticas no les permite hacer un uso apropiado de sus lenguajes, practicas, emociones, experiencias y conocimientos. Olvidando que el diseño, implementación, seguimiento y evaluación de una política pública parte del principio y derecho a la participación.

Velandia[2] precisa que “la participación no consiste exclusivamente en permitir que otros y otras hagan, sino en especial en que se creen los mecanismos para alcanzarla y se logre de manera activa que las personas en la comunidad y en los demás sectores involucrados lo hagan y en consecuencia puedan apoyar la decisión sobre qué, quiénes, para quiénes, cuándo, dónde, cómo, por qué, para qué, con qué recursos, metodologías, herramientas e instrumentos se hace, además sobre las estrategias de seguimiento, evaluación y redirección y la producción de los informes correspondientes”.

La investigación epidemiológica ha aportado importantes contribuciones al reconocimiento de los factores directos de infección del VIH; sin embargo, poco o nada nos dice de los factores sociales, económicos y culturales que influyen en el comportamiento de las personas con respecto al riesgo.

Los modelos culturales como el propuesto por UNESCO/ONUSIDA dan cuenta de que el éxito de una política pública está precisamente en trabajar conjuntamente con aliados de los diferentes sectores entre ellos miembros de la población vulnerables viviendo o no con el VIH. En términos generales, un enfoque cultural del desarrollo debe cumplir dos condiciones, basadas en la definición de la cultura y el desarrollo, que pueden resumirse como sigue:

Velandia (2004) [3] considera que el desarrollo de debe basar en las mentalidades, las tradiciones, las creencias y los sistemas de valores de las personas y grupos sociales en un tiempo, sociedad y cultura determinados, por razones prácticas y éticas, en la medida en que estos factores pueden propiciar los cambios necesarios u obstaculizarlos si no se los reconoce correctamente, ya que forzosamente siempre interferirán con las medidas adoptadas.

Además propone que cuando se intente concertar con las poblaciones vulnerables, se hace necesario movilizar los recursos culturales de las poblaciones en cuestión a fin de obtener su apoyo, mediante la determinación conjunta de las necesidades, las medidas que han de adoptarse, los cambios necesarios en las mentalidades y los comportamientos que se deben transformar para alcanzar un desarrollo humano sostenible endógeno.

Ahora bien cabe interrogarse, por qué la población LGBT es una población vulnerable. Porque los grupos en situación de inferioridad social, cultural y económica son más vulnerables a muchas enfermedades, entre ellas el VIH/sida; en repetidas ocasiones se ha demostrado que las personas de salud frágil son más proclives a desarrollar el sida poco después de haber contraído el virus. En diversos estudios e informes se ha examinado el nivel socioeconómico y otros factores relacionados con el VIH/sida en países con escasos recursos.

Según su sexualidad el grupo más afectado por la epidemia del sida en Colombia es el conformado por los homosexuales y los hombres que tienen sexo con otros hombres HSH[4] ya que este grupo aporta el 51% de los casos. Grupos vulnerables son además los pobres, las mujeres, los jóvenes y las poblaciones en estado de desventaja socioeconómica cuando su marginalidad se cruzada con aspectos culturales como son los denominados “grupos culturalmente desestabilizados”[5].

Las condiciones sociales y económicas y las características culturales deben analizarse a su vez, primero en los distintos niveles de servicio (ejecución, coordinación, asesoría, desarrollo de políticas) y luego como conjuntos entrelazados de causas y efectos; de ahí la importancia de trabajar desde un enfoque que tenga en cuenta tales elementos.

De todas formas de nada sirven las políticas publicas y sus estrategias preventivas así sean muy de modelo cultural cuando se hace vida aquello de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” también es cierto que “cada cual, si le provoca, hace de su culo un candelero”. Dicho menos coloquialmente, al estado le corresponde proveer la información adecuada y cada uno decide como explica, vive y se emociona con su propia vida y sexualidad.

NOTAS AL MARGEN
[1] Losaregímenes e ideologías totalitarias tienen una visión monocrática del poder opuesta a la de las democracias o poliarquías. Se trata de un poder absoluto que alcanza todos los ámbitos y se manifiesta a través de la autoridad ejercida jerárquicamente.
[2] Velandia Mora, Manuel Antonio, Las ong: ¿La cuarta Epidemia del Sida? Fundación Apoyémonos. Mimeografiado. Bogotá. 1996.
[3] Velandia Mora, Manuel Antonio, Secretaria departamental de salud de Santander/ UDES. Colombia, Bogotá, Abril de 2004. Diplomado en Prevención de las ITS/sida y salud sexual y reproductiva. Modulo VI. Comunicación y promoción de la salud sexual y la salud reproductiva
[4] HSH son hombres que tienen sexo con otros hombres y que no de definen a sí mismos como homosexuales o bisexuales sino como heterosexuales.
[5] Son grupos culturalmente desestabilizados los migrantes, entre ellos se destacan las victimas del desplazamiento forzado; las familias desintegradas; los jóvenes en pandillas y otros miembros de subculturas urbanas, es especial los afectados por el consumo de substancias psicoactivas.

jueves, 4 de octubre de 2007

Conflicto

En un mundo en el que todo parece estar bien una gota de violencia no parece cambiar nada, pero es suficiente para darse cuenta que la realidad cambia a pesar de que no logramos ver las líneas imperceptibles del terrorismo.

Estamos tan acostumbrados a la violencia que nos hemos vuelto daltónicos ante el dolor y preferimos matizar la realidad en tonos de blanco antes que permitirnos asumir un papel activo ante el conflicto y la violencia.

La paz como proceso puro no existe, todo equilibrio es germen del desequilibrio. Todo acuerdo es principio de desacuerdo pero no todo asesinato o desplazamiento forzado genera la paz, porque ésta no consiste en anular definitivamente al interlocutor ni el triunfo incuestionable de una tesis sobre otra, sino que la paz está en garantizar que la controversia exista.

Todos parecen estar interesados en un proceso de paz como si con lograrlo todo quedara bien, de un momento para otro; el origen del conflicto es aquello que es necesario transformar.

Preferimos matizar la realidad en tonos de blanco antes de permitirnos asumir un papel activo frente al conflicto y la violencia.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Ayudas a personas amenazadas en sus países por su defensa de los derechos humanos

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes una serie de normas que regulan que España facilite el acogimiento temporal y la salida de su país a los activistas pro Derechos Humanos que estén perseguidos en cualquier país del mundo.

El proceso de ayuda se realizará en la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores, a través de las informaciones diplomáticas o de organizaciones internacionales acreditadas.

El Real Decreto recoge la financiación del desplazamiento a España, el alojamiento, la manutención y atención sociosanitaria, así como otra serie de ayudas para cubrir las necesidades básicas, siempre que la persona física que las reciba no incurra en ninguna de las prohibiciones recogidas en nuestra Ley General de Subvenciones.

Asuntos Exteriores y de Cooperación

El Consejo de Ministros ha aprobado las normas reguladoras de la concesión directa de ayudas a personas que se vean amenazadas o perseguidas fuera de España por su actividad en defensa de los derechos humanos en sus países de residencia.

La base jurídica fundamental del texto está constituida por el artículo 22.2 de la Ley General de Subvenciones de 2003, que establece, como excepción a la generalidad del procedimiento de concurrencia competitiva para la concesión de ayudas y subvenciones, la posibilidad de concesión directa en aquellos supuestos en los que se acrediten razones de interés público, social, económico o humanitario, u otras debidamente justificadas que dificulten su convocatoria pública.

El Real Decreto tiene por objeto, precisamente, atender a esas circunstancias excepcionales que no permiten la convocatoria pública, teniendo en cuenta la naturaleza y finalidad de las ayudas que regula.

Las actuaciones de atención humanitaria objeto de estas ayudas irán dirigidas a facilitar la salida del país en que residan y su acogimiento temporal en España de aquellas personas, cualquiera que sea su nacionalidad, que deban enfrentarse a las situaciones descritas.

Podrán ser beneficiarios de estas subvenciones las personas físicas de nacionalidad no española que se vean amenazadas o perseguidas, en sus países de residencia habitual, por sus actividades de promoción o defensa de los derechos humanos, siempre que no incurran en ninguna de las prohibiciones para adquirir la condición de beneficio de subvenciones enumeradas en la Ley General de Subvenciones.

Gastos subvencionables

Se considerarán gastos subvencionables a los efectos de este Real Decreto aquellos que respondan a la naturaleza de estas ayudas. En particular, podrán serlo los siguientes:

. Gastos de desplazamiento desde su país de residencia habitual hasta España.

. Alojamiento y manutención en España.
. Atención sociosanitaria y ayudas económicas para la cobertura de necesidades básicas.
. Otros gastos de carácter general necesarios para el desarrollo del programa de ayudas a ciudadanos protegidos o amenazados en el extranjero por su actividad a favor de los derechos humanos.

El procedimiento de otorgamiento de las ayudas se iniciará de oficio por la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, a partir de las informaciones que reciba de las misiones diplomáticas de España, de las autoridades competentes de otros Estados, de organizaciones internacionales dedicadas a la promoción o defensa de los derechos humanos, o de cualquier otra entidad pública o privada suficientemente acreditada.

La Oficina de Derechos Humanos realizará las actuaciones que considere oportunas para comprobar la identidad de los afectados, la realidad de su situación de riesgo o amenaza, y la causa de la misma.
Según los informes de organizaciones como Amnistía Internacional (AI), los activistas homosexuales y transexuales se suelen incluir dentro de las campañas de respeto a los Derechos Humanos, especialmente en lugares donde existe persecución legal y acoso a las minorías sexuales. En agosto, por ejemplo, AI publicó un informe sobre la persecución de varios activistas en países como Guatemala o Honduras, y entre ellos incluyó a Donny Reyes, tesorero de la Asociación GBT Arco Iris, de Tegucigalpa.

Vea informe en: http://www.es.amnesty.org/noticias/noticias/articulo/los-activistas-de-derechos-economicos-sociales-y-culturales-corren-un-grave-riesgo-de-sufrir-abusos/
http://www.la-moncloa.es/ConsejodeMinistros/Referencias/_2007/refc20070921.htm#PersonasAmenazadasBlog Dos Manzanas: http://www.dosmanzanas.com/index.php/archives/3579

lunes, 3 de septiembre de 2007

domingo, 2 de septiembre de 2007

En lo profundo de los ojos de los niños

Comparto con orgullo uno de los trabajos en video de una importante directora colombiana: Margarita Carrillo.
http://www.calambur.net/historias/2007/06/save-children.html
Gracias margarita por este maravilloso video y dolorosa contribución a la reflexión.
Que lastima que tanta creatividad de una artista visual tenga que dedicarse a contar el dolor y no las alegrías de los seres humanos.
Hasta cuando los colombianos, los habitantes del mundo seguiremos cerrando los ojos para no ver, para no pensar, para evitar darnos cuenta de la realidad que queremos ignorar.
El dolor de un niño debería ser la fuerza suficiente para levantarnos de nuestros cómodos asientos y obligarnos a actuar, ¿por qué el dolor de millones de niños, niñas y adolescentes aun no logra sacarnos de nuestra habitual comodidad?

Le invito a ver esta produccion realizada para Save the children y otras producciones de la misma autora. http://www.calambur.net/historias/2007/06/save-children.html

miércoles, 29 de agosto de 2007

Nueva Campaña de la Cruz RoJa

Desplazarse no es solo huir, es perderlo todo.
Cruz Roja Internacional, Colombia

domingo, 12 de agosto de 2007

De amores y olvidos

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.
¿Mi gente?
Mi gente eres tú.
El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.
¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
Luís Cernuda, CONTIGO.

Debido a que me hallo ocupado casi permanentemente no he tenido mucho tiempo para darme cuenta que estoy solo, pero es uno de esos tiempo que me tomo para relajar mi mente y estirar el cuerpo, mientras caminaba por la playa, por unos instantes me detuve a avistar el mar y a contemplarme a mí mismo.

No había reflexionado sobre la soledad, pero esa soledad tan acompañada como puede ser una tarde en un día de verano en un pueblo del mediterráneo logró que, en medio de miles de desconocidos, tomara conciencia de que con cada movimiento de las olas que se acercaban a mis pies la arena que estaba bajo los mismos se iba organizando de una manera diferente y que aquel montículo sobre el que estaba parado se transformaba lentamente con la fuerte envestida del agua.

Mis pies se fueron hundiendo con el peso de mi cuerpo y mis dedos quedando sepultados entre la arena, justo en ese momento relacioné la arena movediza con la relación que se tiene con los amigos; no solía reflexionar sobre qué es la amistad o quiénes realmente son mis amigos, pero en estos días del exilio en que por momentos me invade una infinita melancolía, me he interrogado varias veces al respecto.

Sé que los amigos, los verdaderos amigos son muy pocos porque cuando pienso en quién es un amigo, llegan a mi mente gratos recuerdos y hechos cotidianos que asocio con lealtad, solidaridad, acompañamiento… parto del hecho de que es alguien en quien yo puedo confiar, esa persona con quien puedo reflexionar en voz alta, un cómplice con quien necesariamente no tengo que estar de acuerdo porque logra diferenciar que su vida no es la mía y la mía tampoco la suya.

Con un amigo de verdad el vínculo se fundamenta en el respeto mutuo y permanece estable en el tiempo a pesar de que por algunas situaciones de nuestra cotidianidad cambien nuestros oficios, se transformen los intereses o incluso, debamos vivir en espacios diferentes.

Con los amigos no hay que estar hablando o chateando todos los días, el diálogo se da de acuerdo con la necesidad pero cuando nos vemos o hablamos no es necesario decir todo porque nuestras historias conjuntas tienen una continuidad. Las conversaciones tienen un acervo histórico y los temas surgen de acuerdo con las propias necesidades del momento.

Siento que ahora que estoy buscando asilo, la situación afectiva y emocional ha cambiando tanto de ellos hacia mí como de mí hacia mis amigos; antes nos soltábamos en nuestra emocionalidad más fácilmente y no escondíamos lagrima, carcajada o sorpresa, pero ahora, estoy seguro de que muchas veces nos guardamos ciertas situaciones emocionales porque tememos producir daño.

De ese temor a no ser asertivos me di cuenta en una ocasión en la que se suponía se había cerrado un chat con imagen y voz y, a pesar de la despedida, cámara y audio quedaron abiertos; yo estaba un poco acongojado y las lagrimas humedecieron mis ojos como sucede muchas veces durante y después de las conversaciones, y al otro lado, mis dos amigos comentaban entre sí, lo difíciles que son en estos momentos las pláticas no escritas pues no querían llorar durante el tiempo en que hablábamos, para no entristecerme.

Ese interés mutuo en protegernos me llenó aun más de nostalgia pero también de alegría. Es agradable saber que a los amigos, tanto como a mí, la separación nos ha transformado los sentimientos y que aun cuando tenemos plena conciencia de que nos amábamos ahora reconocemos la importancia que ese amor tiene para nosotros.

Es tan reconfortante saber que tienes amigos de verdad, pero también es tan triste saber que ciertas personas a las que considerabas tus amigos ni les va o les viene lo que a ti te sucede; en especial, es difícil saber que no cuentas mucho para ellos aun cuando tu suponías que era así, y que ese supuesto afectivo te llevó a confiar en ellos, en el momento de la gran crisis que suponía la decisión sobre si salir o no del país.

En esos días en que me fui desprendiendo de lo que era mi vida cotidiana de esos tiempos, de los objetos personales, de los enceres de mi casa, de los adornos que me contaban otras historias también me fui dando cuenta que hay amistades que surgen alrededor de un interés, de un objetivo que parece común, del encuentro cotidiano en un espacio determinado al que asistes con frecuencia, pero que esas personas no eran realmente mis amigos, porque cuando cambiaron los tiempos, o dejamos de estar en los espacios comunes se perdió dicho interés y desapareció igualmente todo vínculo.

No es que yo espere que aquellos de quienes pienso son mis amigos se comuniquen permanentemente, pues también sería un poco falsa esa situación ya que tampoco era así cuando teníamos la oportunidad de encontrarnos constantemente, pero no puedo negar que reconozco quiénes son realmente mis amigos cuando recuerdo que ellos, con una sola mirada, con un solo apretón de manos, con poner una mano sobre mi hombro fueron tan efectivos en sus mensajes, que siento, sé y extraño esa voz de aliento que me trasmitieron justo en el momento en que mi espíritu lo necesitaba.

Extraño los momentos compartidos con muchas personas pero extraño aun más que pasen los días y los meses y no suene el teléfono, no llegue un mail o ni siquiera a través de otros, me lleguen mensajes con recuerdos.

Mi familia es otra cosa, es mi familia a pesar de todo, porque esos lazos que con ella tengo no son decisión suya ni mía, pero en ella también tengo amigos, amistades, conocidos y desconocidos, y eso lo confirmo cuando al igual que con los que no son familiares, sé por lo dicho y por los hechos que hay personas en las que puedo contar y otras con las que es mejor perder toda esperanza.

jueves, 2 de agosto de 2007

Homosexuales buscan refugio fuera de Colombia

Caracol Televión realizó en Colombia un informe sobre el refugio de la poblacion LGBT nacional. De este informe se desprendieron uan serie de notas en los diferentes medios de comunicación del país. La nota a la que usted puede acceder en el siguiente link fue presentada en la pagina Web de dicho canal.


En la nota aparecieron Manuel Velandia y John Jairo Romero colombianos homosexuales y lideres sociales residentes en España.

martes, 31 de julio de 2007

Homofobia, conflicto armado y derechos en Colombia

El hecho de que los, las les LGBT hayan ganado ciertos derechos en Colombia, no implica que ellos mismos y la sociedad les reconozca como sujetos de tales.

Sólo en la medida en que estas personas nos hagamos más visibles en todos los espacios sociales, culturales, económicos y políticos, y la sociedad pueda tener la oportunidad de conocernos mejor, deshacerse de mitos y creencias, aumentando su capacidad de comprender y disfrutar la importancia de la diversidad que la conforma, será posible que se nos acepte y respete como sus iguales.

Aún cuando Colombia no es un paraíso, no puede negarse que la convivencia para los homosexuales en las grandes ciudades en más fácil que en la zona rural. A pesar de que esto es así, en Bogotá las milicias de las FARC, durante 2003, obligaron al maestro Manuel Gaviria a renunciar a su cargo como maestro en una escuela primaria teniendo como excusa para el “boleteo” su homosexualidad.

En una encuesta sobre convivencia ciudadana en esta misma ciudad, realizada en las dos oportunidades en que Antanas Mokus fuera alcalde de la ciudad, un alto porcentaje de ciudadanos expresó no estar interesado en tener un homosexual como vecino, hecho que motivó que durante la alcaldía de Lucho Garzón se haya creado un programa que tiene como fin alcanzar una “Bogotá sin indiferencia con la población LGBT”.

La violencia homofóbica en Colombia no es un hecho reciente, entre 1986 y 1991 los grupos denominados de “limpieza social” asesinaron a más de 680 homosexuales. León Zuleta, cofundador con Velandia del Movimiento homosexual colombiano, fue asesinado en 1994 por razón de sus trabajos en derechos humanos y con minorías sexuales.

El machismo al interior del militarismo, ya sea este de derecha, centro o izquierda siempre ha estado presente en Colombia. Es frecuente la violencia policial contra homosexuales y muy especialmente, contra los/las transgéneros y transvestis que trabajan sexualmente.

En las zonas en las que en Colombia es más marcado el conflicto con los paramilitares y con la guerrilla, especialmente con las FARC -Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-, estos actores sociales se han convertido en los nuevos guardianes del orden moral.

No es de extrañar el radicalismo de los grupos cristianos y conservadores que atacan verbal y emocionalmente a los homosexuales; ahora bien, para muchos es sorprendente que los paramilitares y la guerrilla hayan obligado a algunas personas homosexuales a desplazarse fuera de sus territorios e inclusive, que la guerrilla lograra que se realizara la prueba diagnostica de la infección por el VIH a todas las personas de una pequeña ciudad del Llano, discriminación que en Colombia tuvo la complacencia de las autoridades de salud, civiles y militares, quienes igualmente permitieron el desplazamiento forzado de las personas cuyo diagnóstico fue reactivo.

En estos grupos armados existe una doble moral con relación a la población LGBT; por ejemplo, en algunas zonas de conflicto los transvestis y/o transgéneros que trabajan sexualmente se les permite estar en la zona si prestan “favores sexuales” o son informantes, de lo contrario se les obliga al desplazamiento cuando no es que se les asesina por causa de su identidad y su actividad laboral.

Durante muchos años el ejército colombiano puso en las libretas militares, documento que informa sobre la prestación del servicio militar obligatorio, un texto en el que se leía profesión: homosexual; siendo esta la razón por la que se les excluía de prestar el servicio militar.

A partir de fallos de la Corte Constitucional a tutelas (mecanismo constitucional que se usa en caso de buscar protección estatal si hay amenaza o vulneración de los derechos fundamentales), ya no se puede excluir a alguien de las instituciones militares en razón de dicha “profesión”, como tampoco del lugar de trabajo, de estudio o de vivienda, sin embargo los homosexuales siguen siendo rechazados, vulnerados y estigmatizados en el ejercito colombiano, inclusive se les expone públicamente ante sus compañeros, se les maltrata físicamente, encierra en calabozos y agrede o menosprecia diciéndoles “mariquitas”.

Aun cuando en Colombia desde el Estado, por razón de su orientación sexual no se ha excluido de su cargo a maestros, el estatuto docente, norma que los rige, en uno de sus artículos consideraba la homosexualidad causal de mala conducta; artículo que fue derogado por fallo de tutela.

En lo que va corrido del siglo XXI los homosexuales hemos participado en la actividad política, logrando, en mi caso, que el Partido Liberal Colombiano aceptara a las minorías sexuales como un sector social con pleno reconocimiento y derecho a presentar candidatos a las diversas corporaciones publicas. Hecho que también se dio mas recientemente en el grupo político denominado Polo democrático.

Siendo candidato a la Cámara en las elecciones de 2002, yo Manuel Velandia fui victima de un atentado con una granada lanzada a mi residencia por grupos paramilitares quienes han sido explícitos en considerarse opositores a mi actividad; sus reiteradas amenazas de muerte, que a finales de 2006 se extendieron a mi familia, fueron la causa de mi desplazamiento forzado a España, país en que actualmente me encuentro en trámite de asilo político por orientación sexual. John Jairo Romero (homosexual), Niyireth Reinosa y su pareja (lesbianas) y Samantha Palacios (transvesti) son las otras cuatro personas que han solicitado asilo por esta misma causa en España entre el 2001 y el 2007. Las tres primeras personas ya lo obtuvieron.

Ellos y ellas no son los únicos LGBT que han tenido que huir de Colombia, ya que también tenemos asilados en otros países. Manuel Bermúdez, Ciudadano Gay con sede en Medellín y quien fuera candidato al Senado fue “boleteado” por grupos paramilitares durante su campaña en el 2002, esto demuestra que dicha participación política no es plena y que las autoridades no investigan, sancionan o penalizan apropiadamente a quienes entorpecen el debate político democrático, tal y como se ha demostrado con las investigaciones recientes sobre la presencia paramilitar en el Senado y la Cámara, corporaciones en las que tampoco se logró la aprobación del proyecto de Ley sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo (2007) a pesar de que el presidente Uribe y sus grupos políticos apoyaran esta propuesta como parte de su estrategia para conseguir votos en las ultimas elecciones.

Y como ya lo dije antes en otro blog, para que Bogotá sea realmente un ejemplo no se necesita únicamente que su alcalde tenga una actitud positiva hacia las personas LGBT como la tiene Lucho, actitud que incluso le ha quitado aceptación popular, se requiere en especial que haya recursos para llevar a cabo acciones y con estos recursos la ciudad no cuenta, porque no es verdad que los homosexuales, las lesbianas, los y las bisexuales y los, las y les transgeneristas realmente cuenten, ya que el cambio solo es posible con el desarrollo de una política.

Con lo anterior se comprende la importancia del debate que se cursó en el Consejo de Bogotá sobre el Proyecto de acuerdo número 357 de 2007 "Por medio del cual se establecían los lineamientos de la Política pública para las personas Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas —LGBT— en Bogotá" y que se perdió con ocho votos en contra y siete a favor, en la Comisión de Gobierno del Concejo de Bogotá.

Un complemento a este tema puede encontrarlo en Revista Semana en el que se demuestra que esta es un población importante por su numero en Bogotá, así las cifras no sean precisamente las mas actuales.http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=70487

Por lo menos 50 homosexuales colombianos obtuvieron asilo en Estados Unidos el año pasado

La razón serían las amenazas de muerte que han recibido militantes de esta comunidad en los últimos tiempos.

El abogado colombiano Camilo Perdomo, residente en Nueva York, declaró a Caracol Radio que "el gobierno de E. U. protege a una persona que establece que fue perseguido porque que le gustan las personas del mismo sexo o cuando supo la novedad que está viviendo con VIH".

Explicó que el papeleo para el trámite de ese tipo de asilo puede tardar un mes y la petición, que se presenta dentro del año siguiente, se falla en 45 días.

Los honorarios de los abogados cuestan desde 2.000 hasta 30.000 dólares, dijo el letrado colombiano, aunque señaló que la gestión la puede hacer cualquier persona por sí sola.

No obstante, Andrés Duque, de la organización de colombianos gay en Nueva York denominada Colega, dijo a la misma emisora que él ha colaborado en alrededor de 100 casos de asilo por homosexualidad, una posibilidad establecida en 1996, y advirtió de que cada vez es más difícil obtenerlo.

"En ese entonces las cortes de asilo aquí no sabían mucho sobre la situación gay en muchos países del mundo. Venían casos con pocas pruebas y obtenían asilo político. Hoy es mucho mas difícil", puntualizó Duque.

Según las fuentes, no hay una cifra exacta de colombianos que piden asilo por homosexualidad en E. U., ya que el Departamento de Estado no lo especifica, si bien se calcula que el año pasado fueron alrededor de 50 los colombianos que lo consiguieron.
Fuente: http://www.eltiempo.com/justicia/2007-07-31/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3660831.html

Con "Camilo Perdomo" puede comunicarse a perdomocolombia@gmail.com

lunes, 30 de julio de 2007

Colombianos gay piden asilo en los EEUU, perseguidos por su condición sexual

Por Diego Senior 07/30/2007
http://www.caracol.com.co/realarchi.asp?id=460020

Los colombianos piden asilo en otros países usualmente por amenazas contra su vida por parte de grupos armados. Pero no es de conocimiento general que muchos colombianos pidan asilo por ser homosexuales. Para los colombianos gay, ya es común solicitar asilo político por la falta de protección del gobierno. ¿Qué es para un colombiano pedir asilo por su condición sexual?

Responde Camilo Perdomo, abogado nacido en Bogotá que vive en Queens y que se dedica a prestar sus servicios a personas que necesitan adelantar tramites de asilo por homosexualismo. "Dura un mes preparando papeles y organizando pruebas. Cuando llega aquí se espera a que se venza el estatus de visita. Dentro del año siguiente se presenta la petición de asilo y es fallada en 45 días" dijo el experto.

Entre 2 mil e incluso 30 mil dólares puede cobrar un abogado en los EEUU para ayudar con un proceso de asilo ante inmigración. Sin embargo, esta ayuda es innecesaria ya que la labor es simplemente de papeleo, que cualquier persona puede hacer por si sola, si cree tener un caso para pedir asilo.

Sobre como es la situación particular de los homosexuales colombianos en estos casos, Perdomo comenta que "una persona que establece que fue perseguido cuando descubre que le gustan las personas del mismo sexo o cuando vuelve con la novedad que está viviendo con VIH, el gobierno de los EEUU dice: pobre tipo, yo lo protejo."

Los casos de asilo en los EEUU se analizan en las 54 cortes especializadas, y según un estudio realizado por profesores de la universidad George Washington, los colombianos están dentro de los 5 países cuyos ciudadanos mas asilos reciben en Norteamérica.

Sin embargo, no todo es tan fácil como parece. Así lo afirma Andrés Duque (en la foto), de COLEGA, una organización de colombianos gay en Nueva York. Duque, personalmente, ha colaborado con alrededor de 100 casos de asilo por homosexualidad e insiste que desde 1996 cuando se incorporó este tipo de asilo bajo el mandato de Bill Clinton no se conocía mucho sobre la situación en Colombia.

"En ese entonces las cortes de asilo aquí no sabían mucho sobre la situación gay en muchos países del mundo. Venían casos con pocas pruebas y obtenían asilo político. Hoy es mucho mas difícil", dice Duque.

Además, hay casos en que la homofobia persigue a los colombianos, incluso hasta este país. "Depende del juez que le toque a uno o el representante de la oficina de inmigración. Hay unos que son homofóbicos Recuerdo un caso de un colombiano maltratado cuando era militar.

La juez le dijo que él no parecía gay, y que lo podría ocultar fácilmente".

Pero no hay una cifra exacta de colombianos que piden asilo por homosexualidad, dado que el Departamento de Estado no lo especifica. Se sabe que el año pasado fueron alrededor de 50 los colombianos los que obtuvieron asilo, una cifra que disminuyo debido a que ya no se admiten a los que han pagado vacunas bajo amenazas, en el 2005 fueron 323 los colombianos asilados por los EEUU.

El gobierno colombiano no puede hacer nada al respecto, por lo menos en instancias consulares. Francisco Noguera, cónsul general de Colombia en Nueva York, dice que "normalmente ellos se asesoran bien de abogados. La primera recomendación es que no soliciten ayuda al Estado que ellos alegan no puede ofrecerles las condiciones de vida que ellos necesitan".

A lo menos es preocupante saber que en un país como Colombia, donde se ha estado a punto de aceptar uniones gay, existan todavía casos de asilo no por presión política, guerrillera o paramilitar, sino por una condición privada y personal como es la orientación sexual.

Asilo homosexual en USA 1993

Publicado en Revista semana. Colombia. 10/04/1993 - Edición: 592 http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=53070

ESTADOS UNIDOS acaba de conceder asilo político a un homosexual brasileño, Marcelo Tenorio, con base en el peligro de que sea objeto de persecución en su país de origen.
Se trata de la primera oportunidad en la historia que el país del norte otorga por esa razón ese beneficio a un miembro de "un grupo minoritario y amenazado por sus preferencias sexuales", Tenorio argumentó ante las autoridades norteamericanas que en su país han muerto violentamente 1.200 homosexuales desde el comienzo de la década de 1980, y que solo en la ciudad de Rio de Janeiro han sido asesinados 38 en lo que va corrido del presente año.

De ser ciertos los argumentos de Tenorio, se subrayaría la doble actitud de los brasileños hacia el homosexualismo, que desde otro punto de vista es tolerado como parte del Carnaval de Rio, a tiempo que artistas como Gaetano Veloso y Gilberto Gil hacen ostentación de su bisexualidad.
Por eso, el semanario Veja tituló: "Los jueces norteamericanos engañados: un gay obtiene asilo en EE. UU. mediante mentiras sobre Brasil".

jueves, 19 de julio de 2007

Testimonio de Manuel, desde España

Por: Sergio Cardenas secardenas@conexioncolombia.com
Visite documento sobre inmigrantes colombianos en
http://portal.conexioncolombia.com/wf_InfoArticuloNormal.aspx?IdArt=93334


Manuel Velandía conoció su primer novio a los 18 años. Era uno de sus profesores de sociología, un francés que era intelectualmente muy cercano a las teorías “sexpol”, es decir la relación entre sexualidad y política. Dos años después entró en contacto con León Zuleta, un escritor paisa y miembro del partido comunista. Manuel y León decidieron crear en 1976 el Movimiento Gay Colombiano, una de las primeras manifestaciones a favor de los derechos de este grupo.

Además de sociología, este santandereano estudió filosofía, lo que le dio la preparación académica suficiente para convertirse en activista por los derechos homosexuales y para empezar a meterse en política, junto a su trabajo de docente (Manuel tiene una maestría en educación). En el año de 1998, como miembro del partido Liberal y con el apoyo de Piedad Córdoba, presentó un proyecto de ley que se hundió en el Congreso: “Ese proyecto era demasiado ambicioso. Además de los derechos patrimoniales incluimos cosas muy audaces, como que el tema se tocara en la educación sexual de los colegios, y otras iniciativas que eran muy osadas”, afirma Velandia desde España.

Por la época en que se presentaba la ley, comenzaron a amenazarlo. Empezó a recibir llamadas y comunicaciones en las que además de notificarle que su vida corría peligro, lo insultaban por su inclinación sexual. Manuel no se amilanó, y en 2002, presentó su candidatura a la Cámara de Representantes por el partido Liberal. “Uno nunca cree que las amenazas sean verdad. A veces dan hasta risa y parece como si no fuera uno al que están amenazando”, cuenta Manuel. Pero el 1 de abril de 2002, mientras dormía con su compañero en su casa en Bogotá, desconocidos lanzaron una granada que afortunadamente no les causó ninguna lesión.

A raíz del atentado, Manuel confiesa que se volvió más frentero. Empezó a hablar más duro y a denunciar de frente lo que antes insinuaba. Le ofrecieron irse para Alemania o para Estados Unidos, pero no se dejó amedrentar y se quedó en Colombia. Dos años después, se lanzó al Concejo de Bogotá, y las amenazas reaparecieron con intensidad. Pero solo hasta 2006, cuando el proyecto de ley que se hundió hace poco estaba en discusión, las amenazas se tornaron contra su familia.

Abandonó su casa, y empezó a vivir en fincas y casas de amigos. Pero siempre lo encontraban. El miedo por sus hermanos, su mamá y sus seres queridos, lo venció: “Después de que yo dije que me preocupaba que senadores vinculados con la parapolítica defendieran el proyecto, empezaron a amenazar a mi familia. Por recomendación de varios políticos amigos y líderes sociales, que decían que el peligro era real, decidí abandonar el país,” dice. Decidió salir para España, donde se le concedió el asilo (Nota fuera de texto: realmente Velandia se encuentra en trámites para la obtención del asilo político y por orientación sexual).

Manuel no tiene una vida fácil. Homologar sus títulos es muy complicado. A pesar de tener una preparación académica alta, por su edad y la falta de certificación no le han ofrecido mucho trabajo. En Colombia era un intelectual y un activista. Pero lo único que le han ofrecido es un trabajo limpiando las zanjas de las carreteras. Dice que dejó muchas cosas y muchos seres queridos en Colombia. “El daño emocional es inmenso. Pero el daño económico es también muy grande. La gente cree que cuando dan el asilo, todo es un paraíso. El gobierno español ayuda, pero no todo es color de rosa.”

miércoles, 18 de julio de 2007

Homofobia, conflicto armado y violación de derechos: causas de la inmigración LGBT

Una pregunta que generalmente se hacen quienes no conocen la situación política de Colombia es por qué razones los/las/les LGBT colombianos salen del pais y buscan el asilo político. Buscando dar respuesta a esa pregunta, el autor reflexiona sobre la homofobia, el conflicto rmado y la violación de los derechos humanos y los derechos sexuales son la causas de la inmigración LGBT en dicho país.

El hecho de que los, las les LGBT hayan ganado ciertos derechos en Colombia, no implica que ellos mismos y la sociedad nos reconozca como sujetos de tales. Sólo en la medida en que estas personas nos hagamos más visibles en todos los espacios sociales, culturales, económicos y políticos, y la sociedad pueda tener la oportunidad de conocernos mejor, deshacerse de mitos y creencias, aumentando su capacidad de comprender y disfrutar la importancia de la diversidad que la conforma, será posible que se nos acepte y respete como sus iguales.

Aún cuando Colombia no es un paraíso, no puede negarse que la convivencia para los homosexuales en las grandes ciudades en más fácil que en la zona rural. A pesar de que esto es así, en Bogotá las milicias de las FARC, durante 2003, obligaron al maestro Manuel Gaviria a renunciar a su cargo como maestro en una escuela primaria teniendo como excusa para el “boleteo” su homosexualidad.

En una encuesta sobre convivencia ciudadana en esta misma ciudad, realizada en las dos oportunidades en que Antanas Mokus fuera alcalde de la ciudad, un alto porcentaje de ciudadanos expresó no estar interesado en tener un homosexual como vecino, hecho que motivó que durante la alcaldía de Lucho Garzón se haya creado un programa que tiene como fin alcanzar una “Bogotá sin indiferencia con la población LGBT”.

La violencia homofóbica en Colombia no es un hecho reciente, entre 1986 y 1991 los grupos denominados de “limpieza social” asesinaron a más de 680 homosexuales. León Zuleta, cofundador con Velandia del Movimiento homosexual colombiano, fue asesinado en 1994 por razón de sus trabajos en derechos humanos y con minorías sexuales.

El machismo al interior del militarismo, ya sea este de derecha, centro o izquierda siempre ha estado presente en Colombia. Es frecuente la violencia policial contra homosexuales y muy especialmente, contra los/las transgéneros y transvestis que trabajan sexualmente.

En las zonas en las que en Colombia es más marcado el conflicto con los paramilitares y con la guerrilla, especialmente con las FARC -Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-, estos actores sociales se han convertido en los nuevos guardianes del orden moral.

No es de extrañar el radicalismo de los grupos cristianos y conservadores que atacan verbal y emocionalmente a los homosexuales; ahora bien, para muchos es sorprendente que los paramilitares y la guerrilla hayan obligado a algunas personas homosexuales a desplazarse fuera de sus territorios e inclusive, que la guerrilla lograra que se realizara la prueba diagnostica de la infección por el VIH a todas las personas de una pequeña ciudad del Llano, discriminación que en Colombia tuvo la complacencia de las autoridades de salud, civiles y militares, quienes igualmente permitieron el desplazamiento forzado de las personas cuyo diagnóstico fue reactivo.

En estos grupos armados existe una doble moral con relación a la población LGBT; por ejemplo, en algunas zonas de conflicto los transvestis y/o transgéneros que trabajan sexualmente se les permite estar en la zona si prestan “favores sexuales” o son informantes, de lo contrario se les obliga al desplazamiento cuando no es que se les asesina por causa de su identidad y su actividad laboral.

Durante muchos años el ejército colombiano puso en las libretas militares, documento que informa sobre la prestación del servicio militar obligatorio, un texto en el que se leía profesión: homosexual; siendo esta la razón por la que se les excluía de prestar el servicio militar.

A partir de fallos de la Corte Constitucional a tutelas (mecanismo constitucional que se usa en caso de buscar protección estatal si hay amenaza o vulneración de los derechos fundamentales), ya no se puede excluir a alguien de las instituciones militares en razón de dicha “profesión”, como tampoco del lugar de trabajo, de estudio o de vivienda, sin embargo los homosexuales siguen siendo rechazados, vulnerados y estigmatizados en el ejercito colombiano, inclusive se les expone públicamente ante sus compañeros, se les maltrata físicamente, encierra en calabozos y se les agrede diciéndoles “mariquitas”.

Aun cuando en Colombia desde el Estado, por razón de su orientación sexual no se ha excluido de su cargo a maestros, el estatuto docente, norma que los rige, en uno de sus artículos consideraba la homosexualidad causal de mala conducta; artículo que fue derogado por fallo de tutela.

En lo que va corrido del siglo XXI los homosexuales hemos participado en la actividad política, logrando, en mi caso, que el Partido Liberal Colombiano aceptara a las minorías sexuales como un sector social con pleno reconocimiento y derecho a presentar candidatos a las diversas corporaciones publicas. Hecho que también se dio mas recientemente en el grupo político denominado Polo democrático.

Siendo candidato a la Cámara en las elecciones de 2002 fui victima de un atentado con una granada lanzada a mi residencia por grupos paramilitares quienes han sido explícitos en considerarse opositores a mi actividad; sus reiteradas amenazas de muerte, que a finales de 2006 se extendieron a mi familia, fueron la causa de mi desplazamiento forzado a España, país en que actualmente me encuentro en trámite de asilo político por orientación sexual.

John Jairo Romero (homosexual), Niyireth Reinosa y su pareja (lesbianas) y Samantha Palacios (transvesti) son las otras cuatro personas que han solicitado asilo por esta misma causa en España entre el 2001 y el 2007. Las tres primeras personas ya lo obtuvieron. Ellos y ellas no son los únicos LGBT que han tenido que huir de Colombia, ya que también tenemos asilados en otros países.

Manuel Bermúdez, Ciudadano Gay con sede en Medellín y quien fuera candidato al Senado fue “boleteado” por grupos paramilitares durante su campaña en el 2002, esto demuestra que dicha participación política no es plena y que las autoridades no investigan, sancionan o penalizan apropiadamente a quienes entorpecen el debate político democrático, tal y como se ha demostrado con las investigaciones recientes sobre la presencia paramilitar en el Senado y la Cámara, corporaciones en las que tampoco se logró la aprobación del proyecto de Ley sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo (2007) a pesar de que el Presidente Uribe y sus grupos políticos apoyaran esta propuesta como parte de su estrategia para conseguir votos en las ultimas elecciones.

lunes, 18 de junio de 2007

SER MARICA es cosa seria, es cuestión de

¿Y es que en Colombia a los gay los discriminan tanto como para que busques asilo político en España? Esta pregunta dicha por un ciudadano español demuestra no solo un desconocimiento de la situación política de Colombia sino además de la de los derechos humanos y de los derechos sexuales de los homosexuales y las lesbianas tanto en mi país como en España y el resto del mundo.

Ay, no me digas marica, dime gay” decía un amigo que pensaba que lo mas ofensivo que alguien pudiera decirle era precisamente la palabra marica”. Popularmente se oye en Colombia un chiste que dice: “Luís Caballero (un importante pintor) era gay”, “el doctor que atiende a mis hijos es homosexual”, “el peluquero que me corta el pelo es marica”, “el que se aprieta el cinturón y se para en la esquina de la séptima con 19 (la zona mas céntrica de Bogotá), es una loca”. Las anteriores son formas populares de diferenciar algo común es las personas a las que el chiste hace referencia: son homosexuales.

Es como si los términos para referirse a la homosexualidad tuvieran clase, cachet, performance… para la muestra un botón, cocido a las más recientes noticias en nuestros medios de comunicación y recordando al Señor Cuello, Presidente de la Cámara de representantes, quien dijo en tono desafiante, en el debate sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo aprobado el pasado 15 de junio, "Espero que aquí más adelante no aparezca la foto de alguno de nuestros colegas haciendo de drag queen en la Caracas" (una vía de Bogotá famosa por la presencia de transvestis trabajadoras sexuales, mas no por las drags).

“Nadie le respondió, pero hubo sonrisas en algunos congresistas”, comentaron al respecto en el periódico El Tiempo (el diario de mayor circulación en Colombia). Queriendo representante y periodista hacer referencia a que en la Cámara y en el Senado hay homosexuales. Por supuesto que los hay, pero hace parte de su intimidad hacerlo publico o no, sin embargo para otros esto hace parte de nuestra vida pública.

De todas formas por si alguno de los/las lectores lo duda yo soy marica, de esto tomé conciencia hace muchos años, más exactamente en 1979, cuando en el Movimiento homosexual colombiano, del que fui cofundador con León Zuleta en 1976, me querían vetar por “amanerado” y yo les respondí poniendo un pasacalle que decía “ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres” y lo reafirme cuando un camionero, en la esquina de la calle 60 con Avenida Caracas en Bogotá, en 1991 me grito “adiós mariquita” y yo le respondí “adiós heterosexual”, él me reviró “eso no es un insulto”, a lo que yo le agregué “que me diga marica, tampoco, porque eso es lo que soy y me hace feliz”, y me sentí plenamente auto reconocido por lo que seguí caminando alegre y sonriente mientras imaginaba la cara de sorpresa de mi interlocutor.

Autodeterminarse como marica es trascender la violencia social y la homofobia hacia un discurso político. Marica viene de María, pero yo sé que no soy mujer, soy homosexual. Si alguien ahora me dice marica tengo claro que yo le puedo decir heterosexual y si él no se molesta por ello, yo menos, porque al fin y al cabo eso es lo que somos.

Sé que a algunos (homosexuales y no) les molesta que yo me refiera a otros homosexuales o a mi mismo como marica, pero hacerlo es una manera de reivindicarme desde la opresión, de reconocerme homosexual y de asumir que "ser marica es una cosa sería, que es una cuestión de hombres". Es esta misma reivindicación la que me une a las mujeres que no desean llamarse homosexuales sino lesbianas o areperas para designarse a sí mismas, ya que ellas, igualmente se decidieron a utilizar, para autodefinirse, palabras consideradas insultantes o denigrantes.

Aun cuando la contradicción social nos apoya en nuestro proceso de construcción de identidad sexual y de orientación sexual; la diferencia posibilite la trascendencia y el desarrollo; ser agredidos, separados, estigmatizados y maltratados nos haga cada vez mas fuertes y claros con nosotros mismos y con los demás; y todo lo anterior nos ayude comprender aun más qué son los derechos humanos y los derechos sexuales y reconocerlo publicamente logre que nos asuman en nuestra individualidad, todo ello no es una razón para que nos apoyen o para que nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y estudio se ensañen con nuestra diferencia. Crecer se hace mas fácil desde el amor y el respeto que desde la violencia.

“Marica” o “lesbiana” nunca han sido palabras incorrectas o denigrantes. Son la homofobia y lesbofobia (socializada o internalizada) las que les han dado matiz peyorativo, y la fuerza y contenido que nosotros homosexuales y lesbianas les damos, las que han logrado acorralarnos y hacernos sentir diferentes.

La autodiscriminación despierta compasión, lastima, estigma, marca la diferencia. No podemos exigir respeto, solidaridad, amor, compañía si nosotros(as) mismos no lo tenemos para con nosotros(a) y para con los otros con quienes tenemos tanto en común. Si nosotros somos homofóbicos o lesbofóbicas ¿qué podemos esperar de los demás?

Quiero recordar una afirmación expresada por una de las liderezas de Triángulo Negro -el colectivo de lesbianas y mujeres bisexuales-: ¿quién va a negar, en este país, que las arepas son fabulosas? Siguiendo la misma línea podremos afirmar que los maricas somos un ejemplo social: les decimos a los heterosexuales como vestirse, cuál loción usar, como arreglarse, conquistar a una mujer, lucir más machos y sexy, somos los galanes de las telenovelas, les leemos las noticias (inclusive las del fútbol y las económicas), estamos en todos los espacios sociales, generalmente somos el centro de los afectos familiares, y tenemos una economía más clara y resuelta que muchos heterosexuales.

Nos reconocemos siendo maricas porque serlo nos hace plenos y felices. No queremos –como muchos heterosexuales creen- convertir a nuestros hijos, primos, sobrinos, hermanos, tíos, vecinos, compañeros o pastores en homosexuales, primero porque sabemos que esto no se pega, no se prende, no se trasmite; segundo, porque reconocemos que ser marica -con tanta homofobia junta- es muy difícil y no queremos que sufran, y tercero, porque si así nada más hay tanto de donde escoger, la vida se nos haría más complicada con tanta gente tan maravillosa.

lunes, 11 de junio de 2007

Una inmigración de la que no se habla

No todos los inmigrantes LGBT son asilados, pero tanto los unos como los otros crean en su pais receptor condiciones para mejorar su bienestar y calidad de vida, Deciden vivir lejos de sus paises de origen, lugar en el que su orientación sexual o su identidad de género son motivos de discriminación, estigma, vulneración, separación social y en muchos casos, de otras formas de violencia física y emocional.

Textos de María Jesús Montes
No se les menciona, pero existen. Lesbianas, homosexuales y transexuales también cuentan en la suma de la inmigración. España, al frente en los derechos para estos colectivos (que el 30 de junio celebran el Día del Orgullo Gay) los ha acogido con más tolerancia que en sus países, donde su identidad sexual puede ser motivo de discriminación o de muerte.

Las razones para emigrar abundan, pero de la que casi nunca se habla es de aquella por la que una persona sale de su país porque es hombre y ama a otro hombre; o es mujer y quiere a otra mujer. Lesbianas, gays, bisexuales y transexuales venidos de distintos lugares también suman en las cuentas de la inmigración, a pesar de ser invisibles para la mayoría, acostumbrada a catalogar a los extranjeros en términos fundamentalmente económicos (trabajadores, contribuyentes, consumidores…).

España se puso a la vanguardia en derechos para los homosexuales con la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005 y, en general, es un lugar tolerante y respetuoso, un remanso para quienes vivían en su tierra, en silencio o en sufrimiento, su identidad sexual.Ser gay puede significar una condena a muerte en ocho países (Afganistán, Irán, Mauritania, entre ellos) según el informe presentado en mayo por la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA). Además, 85 gobiernos mantienen otro tipo de condenas, incluso penas de cárcel, para quienes mantengan relaciones con personas de su mismo sexo. Según este organismo, un homosexual es asesinado cada dos días en América Latina a causa de su condición, especialmente en Brasil, México y Perú.

En la sede de Cogam, el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid, ha habido un incremento de consultas de inmigrantes, sobre todo, desde 2002. El perfil de usuario más común es el de un hombre, joven, de Ecuador. También trabajan con chicos que ejercen la prostitución (mayoritariamente de Colombia, Brasil y del Este de Europa) y con mujeres transexuales abocadas a desempeñar este oficio. “En este caso, son apabullantemente ecuatorianas”, describe el vicepresidente de Cogam, Alberto Martín-Pérez. De las 48 nuevas consultas realizadas en abril por transexuales trabajadoras del sexo, 38 fueron hechas por personas de esta nacionalidad.

A la Asociación Catalana para la Integración de Homosexuales, Bisexuales y Transexuales Inmigrantes (ACATHI), nacida en Barcelona en 2003, y de momento la única creada con el objetivo de atender las necesidades de los extranjeros, se acercan, en cambio, más argentinos y chilenos.Lo común a todos es la búsqueda de apoyo social y emocional. “Necesitan conectar con un grupo de iguales, conocer gente en su misma situación”, describe Martín-Pérez. Y apunta a que esas redes afectivas no suelen encontrarlas en sus compatriotas: “Muchas veces no se sienten vinculados a ellos porque consideran que a su lado seguirán estando sometidos a la misma exclusión que vivieron en sus países de origen”.

Esto se entiende, según el antropólogo social de la Universidad Autónoma de Madrid, José Ignacio Pichardo, autor de la investigación Migraciones y opción sexual, por la necesidad de “romper con la biografía y establecer una nueva identidad, empezando de cero, en un contexto de respeto más generalizado”. Y si para muchos inmigrantes homosexuales el anonimato es un escudo, para los de Marruecos, donde se contemplan penas de cárcel de hasta tres años para “los actos lascivos y antinaturales” entre personas del mismo sexo, la invisibilidad es más acentuada. El coautor de un estudio en proceso sobre la vivencia de la homosexualidad en los inmigrantes de países musulmanes, Fernando Villaamil, destaca que la inmensa mayoría de los consultados en este trabajo no había comunicado “nada a sus familias”, estableciendo así vidas paralelas.El riesgo que sí corren los gays venidos de otros países es de ser presa fácil del VIH. Para Martín-Pérez saber que hay que usar un condón o cómo ponérselo no es, de por sí, un factor de protección. “Los inmigrantes han vivido su identidad sexual de forma más conflictiva, han crecido más discriminados y con la idea de que ser homosexual es una mala cosa. Entonces, creen que su salud no es tan valiosa, que merece menos la pena protegerse, y esto los hace más vulnerables”.

Johnattan Bernal y Pedro Montero, mexicanos, se hicieron novios en la capital azteca hace cinco años. Cuando el matrimonio entre personas del mismo sexo era un proyecto en ciernes, se vinieron a España porque la idea les ilusionaba. En diciembre de 2005 se casaron en Madrid. “En México no sufríamos discriminación, porque aunque hay machismo, éste afecta más a las mujeres que a los gays”, opina Johnattan (en la foto, a la dcha.). Según el Instituto Nacional de Estadística, en el segundo semestre de 2005 se celebraron 1.275 bodas de personas del mismo sexo. Entre varones, una de cada cuatro contó con un cónyuge de nacionalidad extranjera (más del doble que la proporción entre las parejas heterosexuales). “Quizá es que la mayoría de los gays latinos llevan su condición muy a escondidas y terminan haciendo más amigos epañoles, con los que establecen relaciones”, aventura el mexicano.

Solange Tragodara, peruana de 26 años, dirigía en Lima una ONG que asesoraba a mujeres lesbianas, como ella. Por su labor fue secuestrada y agredida, hasta que una traumática paliza la llevó al hospital y forzó su salida del país. Aprovechó en 2004 un viaje como representante juvenil de Perú al Forum de las Culturas de Barcelona para pedir asilo. Por varias casualidades terminó en Bilbao, donde CEAR Euskadi se ha hecho cargo de su caso y el de su pareja, peruana, con quien emigró. El pasado marzo les negaron el estatuto de refugiadas y ahora deberán esperar casi dos años hasta la resolución del recurso administrativo. Extraña su trabajo en Lima, pero aquí ha ganado tranquilidad.

“Aunque se supone que los derechos de los homosexuales allá están reconocidos, la realidad lo desmiente. En la zona rural del país, por ejemplo, no es raro que a una lesbiana la violen para intentar cambiarla”. Mujer activa, (ver su web: http://solange.tragodara.googlepages.com/ ), está creando, con el apoyo de la asociación Aldarte (http://www.aldarte.org/ ), un grupo de mujeres latinoamericanas lesbianas residentes en el País Vasco y Navarra.

Lizethe Álvarez, colombiana, se ha sentido siempre “neurológica y psicológicamente mujer”, pero su cuerpo era masculino. Soportó descalificaciones que le ocasionaron un “daño profundo”, a pesar de contar con el amor de sus padres. Escapar de la discriminación la llevó a Alemania, donde aprendió a ser “respetada” y a tener derechos “como mujer”. Luego recaló en España, donde ha desarrollado una ferviente militancia, respaldada por Cogam, a favor del colectivo transexual, muy desfavorecido. Además de luchar por hacerlo “visible”, quiere que la Ley de Identidad, que permite cambiar el nombre y el sexo en los documentos oficiales sin someterse a una operación, también beneficie a los inmigrantes.

DATOS PRÁCTICOS....... Cogam (Tel: 91/5224517. www.cogam.org
Fundación Triángulo. Tels: 91/5930540

Tomado de la revista Toumaï, año v número 49. junio 2007. www.toumaï.es

jueves, 7 de junio de 2007

Historia de un 'gay': panorama de la discriminación contra homosexuales en Colombia

Este articulo publicado en la Revista Carrusel, del periódico El Tiempo, lo añado a este blog porque muestra una semblanza de quién soy yo. Es la última entrevista concedida en Colombia antes de mi obligada salida del país.

Por Lucero Rodriguez G. periodista colombiana.

Manuel Velandia se "desarrolló' con un cura de su colegio. Desde entonces es 'gay', sociólogo y activista político. Esta es su vida:

"¡Adiós, marica! Adiós, heterosexual. Pero si eso no es un insulto. Ser marica tampoco", así le contestó Manuel a un camionero de trasteos, a sus 25 años, mientras cruzaba por la 60 con Caracas, parte baja de Chapinero en Bogotá. No importa quién sea Manuel, sea filósofo, sociólogo, sexólogo, consejero o 'voyeur' profesional, un sujeto político, correcto o equivocado; el que mejor conserva las flores de pensamientos de los jardines del vecindario, o todas las anteriores. Manuel Velandia es además un 'marica' autodefinido desde el día que decidió responderle al camionero y dejó de sentirse acosado.

Y a pesar de que las amistades todavía le insisten "¡Ay! no diga que es así (marica), es que suena como tan feo", él lo hace por considerar que "gay sería alguien como Luis Caballero pero marica puede ser cualquiera y ese sí que tiene la masculinidad embolatada" y él, de puro "macho", se queda con esa etiqueta.

¡El cura me desarrolló!
Mientras se organizaba la primera gran manifestación de orgullo gay, la 'Gay Pride Week' de New York, en 1970, Manuel, con apenas 13 años empezó a comprender a qué se referían quienes preguntaban: "¿Ya te desarrollaste?" como, por ejemplo, lo hizo un día un cura de su colegio, en Bucaramanga, a quien le contestó: "no, padre", recibiendo enseguida una particular invitación: "entonces, pasa mañana por mi oficina"."-¿Cómo te fue en el colegio, mijo? -"Nada. Bien. ¡Ah! el cura me desarrolló", soltó de postre Manuelito en pleno almuerzo. "No sabía si eso era malo, me pareció normal comentarlo, pero lo curioso es que nadie respondió". Siguieron comiendo. "Al día siguiente, sin embargo, el cura me reclamó furioso por contar lo ocurrido", recuerda.

Ya con 15 años, un ataque sorprendió a Manuel en una visita que hizo a un noviciado. "Una muchacha se me tiró encima a darme besos por todas partes y metió mi mano en una teta suya. Eso sí me pareció un poco extraño". De regreso al colegio, Manuel, rebosante de miles de no respuestas, se descubrió a sí mismo con una sensación de culpa, malestar y humedad que no había tocado su piel antes. A esa misma edad entró a la universidad y como era tan niño, sus compañeros no hablaban de sexo o de "cosas de adultos en general" mientras estuviera él.

Hoy, Manuel, reconocido sexólogo en Colombia, y una de las cabezas de la comunidad gay, todavía intenta explicarse el comportamiento humano a través de su sexualidad y la de los demás. Su lema de vida es: siempre poder hacer preguntas y obtener respuestas respetuosas. Sobre su propio sexo solo halló claves a los 18, después de su primera relación sentimental con otro hombre. Justo en 1974, cuando la Asociación Americana de Siquiatría eliminó la homosexualidad de sus listas de enfermedades mentales, Manuel enloqueció por ese hombre que le doblaba la edad.

Muy culto él, francés, hacía teatro, bailaba ballet clásico, hablaba varios idiomas y enseñaba matemática pura en su universidad. Manuel lo admiraba pero no era su ejemplo de lo que quería ser. Esconder su condición gay de la familia fue uno de sus motivos más fuertes del novio de Manuel para venir a dar a Colombia.

El primer amor
Como sea, el francés fue la primera persona del mismo sexo que lo atrajo. En casa del franchute, Manuel vio cuadros y fotografías de hombres desnudos y se sintió cómodo, porque aquello le pareció bello. La conexión fue inmediata. Calzoncillos, pantalones, medias, zapatos, todo fuera.

Por allá en 1975, mientras en España el general Francisco Franco reprimía brutalmente una manifestación gay, Manuel asistía a su primera fiestica gay, nada más y nada menos que en el populoso barrio Santa Fe, del centro de Bogotá. No iba precisamente a bailar el vals de una prima, y se impactó. "Nunca había visto algo semejante, creo que fui el único que se quedó sentado en la misma silla toda la noche, vestidito. No le hablé a nadie ni nadie me habló". La orgía de padre y madre, lo llevó a examinar el asunto: "No creo que todo el mundo quiera ese estilo de vida", pensó e incluso llegó a casa sintiendo que no quería ser gay.

A los quince días una amiga le trajo un artículo del catedrático paisa León Zuleta, primero activista político en temas generales, luego autodefinido "sexo-izquierdista" y precursor de la lucha por los derechos de los gays. En su nota, Zuleta contaba que en Colombia ya había un movimiento gay con unas 10.000 personas. A Manuel le impresionó la noticia y le escribió manifestándole su interés por pertenecer al grupo. A lo que el profesor respondió: mi querido amigo, la cifra no es exacta, quítele los ceros, pero súmese usted y ya somos dos los que conformamos el movimiento.

En Bogotá Manuel fue impulsor de innumerables actividades como marchas, la publicación de 21 números de la revista 'Ventana Gay', la conformación de grupos político-lúdico-sexuales como Landa y Heliogábalos y del primer Movimiento por la Liberación de los Gays, en Colombia, junto con Guillermo Cortez, Manuel Rodríguez y Leonardo Vidales. "Como a los tres meses del primer contacto, llegó León a mi casa en Bogotá, lo conocí por la mañana y en la tarde tomamos un bus. Se paró, fue a la puerta, se devolvió -llamando, claro, la atención de los pasajeros-, me dio un beso y se fue", cuenta. Ante mil ojos que se salían de sus órbitas, no le quedó otra a Manuel que bajarse dos cuadras más adelante. Encontró a Zuleta muerto de la risa, con una primera lección para ejercer socialmente como gay: "Tenés que estar preparado siempre para el rechazo y la violencia".

Muerte a homosexualesLugares donde tan pronto se encendía una luz roja los "maricas" se comportaban como hombres, fueron frecuentados por Manuel, desde el 77. Más por curiosidad de estudiante de sociología, que por levante, dice él. La dinámica fue rápidamente asimilada. Prendida la luz, se hablaba grueso, se dejaba el 'amacice', entraba la policía y todos a salvo, excepto los pobres travestis.

Pero a Manuel y a muchos más, los detuvieron, por ahí, más de una vez. "Nos subían a un camión, nos dejaban cerca de Monserrate, y con ese frío de medianoche, nos empelotaban, nos mojaban con agua fría y nos botaban la ropa varias calles abajo. A los travestis les cortaban el pelo y les rompían los tacones. Eso era lo menos que les hacían...", cuenta Manuel, quien además recuerda un travesti con 21 cortadas de navaja en su cuerpo. 21 veces había sido detenido por la policía. "Se cortaba para que lo dejaran libre".

El desquite llegó en julio del 81 cuando se despenalizó la homosexualidad en el país. Para cerrar el ritual de tantos años entre gays y policías, armaron baile en espacios públicos, a esperar a que la "autoridad" llegara, para recordarle que ya no podían hacerles nada. En otro acto político, parejas gay que ni siquiera se conocían entre sí, se besaron por un buen rato frente al edificio de Avianca, en el centro de Bogotá. Allí no podía faltar Manuel.Pero a finales de la década la homofobia alcanzó su clímax, según el sexólogo "entre 1986 y 1989 unos 640 asesinatos fueron reportados por la prensa". El ambiente era más que macabro, grupos como Manonegra, Amor a Medellín, Amor a Manizales se adjudicaban los crímenes. "Uno pensaba que la cosa solo era contra los travestis hasta que descubrí que uno de esos grupos se llamaba: muerte a H O M O S E X U A L E S", reconoce Manuel.

Pensamientos amenazadosTras la primera exposición de la idea de que los derechos sexuales también son derechos humanos, a Manuel le llegaron las primeras amenazas, en el 92. Y arreciaron cinco años más tarde, luego de la publicación del primer capítulo de un libro titulado 'Duelo, muerte y reparación', en el cual, entre otros, se aludía al inofensivo tema paramilitar, esta vez relacionado con los mal llamados "grupos de limpieza" que asesinaban gays.

"Te vamos a matar hp" le dijeron a Manuel en una primera llamada con la que quedó petrificado. "Yo reacciono rapidísimo a esa palabra", dice él. En una segunda amenaza recibió otro: "te vamos a matar". Quizá porque esta vez no lo llamaron hp respondió diferente "tienen que tener cuidado porque tengo un hermano igualito a mí, de pronto lo matan a él y no les pagan el trabajo".

Para la tercera advertencia sentenció "¿ha pensado usted que si lo llevan a la cárcel por matarme, su mujer lo visitará los primeros meses, pero luego se va a cansar y fijo se consigue otro y se queda con él?". Tantos años trabajando el tema sexual les debe conferir credibilidad a sus argumentos. Esa vez reinó el silencio del otro lado del teléfono, aunque cada tanto siguió recibiendo llamadas.

Sin embargo, hacia el amanecer de un primero de abril, hace cinco años, tiempo después del cese de las amenazas ¡boom! Una granada explotó en la puerta de su casa. Pocos daños de consideración, sólo vidrios rotos y muchas de sus flores de pensamientos de la entrada se habían perdido, pero había esperanza de rehabilitar el jardín arrasado."Por qué no te vas del país, teniendo visa podrías ir a los Estados Unidos", pedían los amigos. "Por qué me tengo que mudar ¿No les parece linda la casa donde vivo?", decía él. "¿Por qué cree que le pusieron el artefacto aquí?" le preguntaba la policía. "No sé, señor oficial, yo creo que no les gusta mi color de pelo (entonces lo llevaba rojo). Hay gente que no soporta lo diferente", contestaba él. Por la explosión Manuel Velandia sintió que su trabajo era más importante de lo que pensaba, vivificó su orgullo y decidió quedarse.

Hace poco el amigo francés de Manuel -que ya debe sumar bastantes años- temiendo morir regaló unos libros de arte a Manuel "para que su madre no fuera a sospechar que era gay". En memoria de León Zuleta, activista político, y catedrático, asesinado en 1993, cada agosto se celebra el Día de la No Homofobia. Por estos días ¡boom! otra bomba, el Congreso colombiano termina el año concretando si los gays tienen derecho o no al servicio de salud de su compañero, o si en caso de fallecimiento le corresponde más a este el patrimonio del ser amado que a la tía, que desde los 20 años dejó de hablarle al gay de la casa.

El país está lejos de mencionar el matrimonio y la adopción para parejas gays. Sin embargo, el que se discuta seriamente el tema en el sagrado y sapientísimo recinto, donde varios años atrás Manuel oyó hablar a algunos "honorables" hasta de la inminencia de la zoofilia, no es cualquier maricada.Lamentablemente, apenas esta semana, casi al cierre de esta edición y después de mucho tiempo, Manuel volvió a recibir amenazas.

Recuadro: Si hubiera sido gay:Durante la II Guerra Mundial, en la Europa nazi, la suerte habría sido distinta, dependiendo de si habría estado al frente de alguna unidad de la SS (escuadras de protección alemanas) o en la retaguardia, lugar desde donde, históricamente, se disfruta mejor el arresto.

En la madrugada del 28 de junio de 1969 la suerte habría sido distinta, dependiendo de si estaba dentro del bar Stonewall de New York, antes o después de que la policía llegara por el "ají" que les negaron. Antes o después de que cerraran las puertas. Si anduviera en tacones o zapatos de macho para emprender la huida. En todo caso habría sido parte de la revuelta más loca de todas ¡Gay power!

En la España franquista del 39-75, habría sido torturado, encarcelado o desterrado. Pero tendría una cuarta opción: ser recluido en el Centro de Tratamiento para Invertidos, donde siquiatras utilizaban desde choques eléctricos hasta lobotomías para cambiar su "desorientación" sexual.

Tomado de Revista Carrusel, El Tiempo, Colombia, Diciembre 14 de 2006.
http://www.eltiempo.com/carrusel/2006-12-15/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3363249.html#comentarNota