lunes, 18 de junio de 2007

SER MARICA es cosa seria, es cuestión de

¿Y es que en Colombia a los gay los discriminan tanto como para que busques asilo político en España? Esta pregunta dicha por un ciudadano español demuestra no solo un desconocimiento de la situación política de Colombia sino además de la de los derechos humanos y de los derechos sexuales de los homosexuales y las lesbianas tanto en mi país como en España y el resto del mundo.

Ay, no me digas marica, dime gay” decía un amigo que pensaba que lo mas ofensivo que alguien pudiera decirle era precisamente la palabra marica”. Popularmente se oye en Colombia un chiste que dice: “Luís Caballero (un importante pintor) era gay”, “el doctor que atiende a mis hijos es homosexual”, “el peluquero que me corta el pelo es marica”, “el que se aprieta el cinturón y se para en la esquina de la séptima con 19 (la zona mas céntrica de Bogotá), es una loca”. Las anteriores son formas populares de diferenciar algo común es las personas a las que el chiste hace referencia: son homosexuales.

Es como si los términos para referirse a la homosexualidad tuvieran clase, cachet, performance… para la muestra un botón, cocido a las más recientes noticias en nuestros medios de comunicación y recordando al Señor Cuello, Presidente de la Cámara de representantes, quien dijo en tono desafiante, en el debate sobre los derechos civiles de las parejas del mismo sexo aprobado el pasado 15 de junio, "Espero que aquí más adelante no aparezca la foto de alguno de nuestros colegas haciendo de drag queen en la Caracas" (una vía de Bogotá famosa por la presencia de transvestis trabajadoras sexuales, mas no por las drags).

“Nadie le respondió, pero hubo sonrisas en algunos congresistas”, comentaron al respecto en el periódico El Tiempo (el diario de mayor circulación en Colombia). Queriendo representante y periodista hacer referencia a que en la Cámara y en el Senado hay homosexuales. Por supuesto que los hay, pero hace parte de su intimidad hacerlo publico o no, sin embargo para otros esto hace parte de nuestra vida pública.

De todas formas por si alguno de los/las lectores lo duda yo soy marica, de esto tomé conciencia hace muchos años, más exactamente en 1979, cuando en el Movimiento homosexual colombiano, del que fui cofundador con León Zuleta en 1976, me querían vetar por “amanerado” y yo les respondí poniendo un pasacalle que decía “ser marica es cosa seria, es cuestión de hombres” y lo reafirme cuando un camionero, en la esquina de la calle 60 con Avenida Caracas en Bogotá, en 1991 me grito “adiós mariquita” y yo le respondí “adiós heterosexual”, él me reviró “eso no es un insulto”, a lo que yo le agregué “que me diga marica, tampoco, porque eso es lo que soy y me hace feliz”, y me sentí plenamente auto reconocido por lo que seguí caminando alegre y sonriente mientras imaginaba la cara de sorpresa de mi interlocutor.

Autodeterminarse como marica es trascender la violencia social y la homofobia hacia un discurso político. Marica viene de María, pero yo sé que no soy mujer, soy homosexual. Si alguien ahora me dice marica tengo claro que yo le puedo decir heterosexual y si él no se molesta por ello, yo menos, porque al fin y al cabo eso es lo que somos.

Sé que a algunos (homosexuales y no) les molesta que yo me refiera a otros homosexuales o a mi mismo como marica, pero hacerlo es una manera de reivindicarme desde la opresión, de reconocerme homosexual y de asumir que "ser marica es una cosa sería, que es una cuestión de hombres". Es esta misma reivindicación la que me une a las mujeres que no desean llamarse homosexuales sino lesbianas o areperas para designarse a sí mismas, ya que ellas, igualmente se decidieron a utilizar, para autodefinirse, palabras consideradas insultantes o denigrantes.

Aun cuando la contradicción social nos apoya en nuestro proceso de construcción de identidad sexual y de orientación sexual; la diferencia posibilite la trascendencia y el desarrollo; ser agredidos, separados, estigmatizados y maltratados nos haga cada vez mas fuertes y claros con nosotros mismos y con los demás; y todo lo anterior nos ayude comprender aun más qué son los derechos humanos y los derechos sexuales y reconocerlo publicamente logre que nos asuman en nuestra individualidad, todo ello no es una razón para que nos apoyen o para que nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y estudio se ensañen con nuestra diferencia. Crecer se hace mas fácil desde el amor y el respeto que desde la violencia.

“Marica” o “lesbiana” nunca han sido palabras incorrectas o denigrantes. Son la homofobia y lesbofobia (socializada o internalizada) las que les han dado matiz peyorativo, y la fuerza y contenido que nosotros homosexuales y lesbianas les damos, las que han logrado acorralarnos y hacernos sentir diferentes.

La autodiscriminación despierta compasión, lastima, estigma, marca la diferencia. No podemos exigir respeto, solidaridad, amor, compañía si nosotros(as) mismos no lo tenemos para con nosotros(a) y para con los otros con quienes tenemos tanto en común. Si nosotros somos homofóbicos o lesbofóbicas ¿qué podemos esperar de los demás?

Quiero recordar una afirmación expresada por una de las liderezas de Triángulo Negro -el colectivo de lesbianas y mujeres bisexuales-: ¿quién va a negar, en este país, que las arepas son fabulosas? Siguiendo la misma línea podremos afirmar que los maricas somos un ejemplo social: les decimos a los heterosexuales como vestirse, cuál loción usar, como arreglarse, conquistar a una mujer, lucir más machos y sexy, somos los galanes de las telenovelas, les leemos las noticias (inclusive las del fútbol y las económicas), estamos en todos los espacios sociales, generalmente somos el centro de los afectos familiares, y tenemos una economía más clara y resuelta que muchos heterosexuales.

Nos reconocemos siendo maricas porque serlo nos hace plenos y felices. No queremos –como muchos heterosexuales creen- convertir a nuestros hijos, primos, sobrinos, hermanos, tíos, vecinos, compañeros o pastores en homosexuales, primero porque sabemos que esto no se pega, no se prende, no se trasmite; segundo, porque reconocemos que ser marica -con tanta homofobia junta- es muy difícil y no queremos que sufran, y tercero, porque si así nada más hay tanto de donde escoger, la vida se nos haría más complicada con tanta gente tan maravillosa.

lunes, 11 de junio de 2007

Una inmigración de la que no se habla

No todos los inmigrantes LGBT son asilados, pero tanto los unos como los otros crean en su pais receptor condiciones para mejorar su bienestar y calidad de vida, Deciden vivir lejos de sus paises de origen, lugar en el que su orientación sexual o su identidad de género son motivos de discriminación, estigma, vulneración, separación social y en muchos casos, de otras formas de violencia física y emocional.

Textos de María Jesús Montes
No se les menciona, pero existen. Lesbianas, homosexuales y transexuales también cuentan en la suma de la inmigración. España, al frente en los derechos para estos colectivos (que el 30 de junio celebran el Día del Orgullo Gay) los ha acogido con más tolerancia que en sus países, donde su identidad sexual puede ser motivo de discriminación o de muerte.

Las razones para emigrar abundan, pero de la que casi nunca se habla es de aquella por la que una persona sale de su país porque es hombre y ama a otro hombre; o es mujer y quiere a otra mujer. Lesbianas, gays, bisexuales y transexuales venidos de distintos lugares también suman en las cuentas de la inmigración, a pesar de ser invisibles para la mayoría, acostumbrada a catalogar a los extranjeros en términos fundamentalmente económicos (trabajadores, contribuyentes, consumidores…).

España se puso a la vanguardia en derechos para los homosexuales con la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005 y, en general, es un lugar tolerante y respetuoso, un remanso para quienes vivían en su tierra, en silencio o en sufrimiento, su identidad sexual.Ser gay puede significar una condena a muerte en ocho países (Afganistán, Irán, Mauritania, entre ellos) según el informe presentado en mayo por la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA). Además, 85 gobiernos mantienen otro tipo de condenas, incluso penas de cárcel, para quienes mantengan relaciones con personas de su mismo sexo. Según este organismo, un homosexual es asesinado cada dos días en América Latina a causa de su condición, especialmente en Brasil, México y Perú.

En la sede de Cogam, el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid, ha habido un incremento de consultas de inmigrantes, sobre todo, desde 2002. El perfil de usuario más común es el de un hombre, joven, de Ecuador. También trabajan con chicos que ejercen la prostitución (mayoritariamente de Colombia, Brasil y del Este de Europa) y con mujeres transexuales abocadas a desempeñar este oficio. “En este caso, son apabullantemente ecuatorianas”, describe el vicepresidente de Cogam, Alberto Martín-Pérez. De las 48 nuevas consultas realizadas en abril por transexuales trabajadoras del sexo, 38 fueron hechas por personas de esta nacionalidad.

A la Asociación Catalana para la Integración de Homosexuales, Bisexuales y Transexuales Inmigrantes (ACATHI), nacida en Barcelona en 2003, y de momento la única creada con el objetivo de atender las necesidades de los extranjeros, se acercan, en cambio, más argentinos y chilenos.Lo común a todos es la búsqueda de apoyo social y emocional. “Necesitan conectar con un grupo de iguales, conocer gente en su misma situación”, describe Martín-Pérez. Y apunta a que esas redes afectivas no suelen encontrarlas en sus compatriotas: “Muchas veces no se sienten vinculados a ellos porque consideran que a su lado seguirán estando sometidos a la misma exclusión que vivieron en sus países de origen”.

Esto se entiende, según el antropólogo social de la Universidad Autónoma de Madrid, José Ignacio Pichardo, autor de la investigación Migraciones y opción sexual, por la necesidad de “romper con la biografía y establecer una nueva identidad, empezando de cero, en un contexto de respeto más generalizado”. Y si para muchos inmigrantes homosexuales el anonimato es un escudo, para los de Marruecos, donde se contemplan penas de cárcel de hasta tres años para “los actos lascivos y antinaturales” entre personas del mismo sexo, la invisibilidad es más acentuada. El coautor de un estudio en proceso sobre la vivencia de la homosexualidad en los inmigrantes de países musulmanes, Fernando Villaamil, destaca que la inmensa mayoría de los consultados en este trabajo no había comunicado “nada a sus familias”, estableciendo así vidas paralelas.El riesgo que sí corren los gays venidos de otros países es de ser presa fácil del VIH. Para Martín-Pérez saber que hay que usar un condón o cómo ponérselo no es, de por sí, un factor de protección. “Los inmigrantes han vivido su identidad sexual de forma más conflictiva, han crecido más discriminados y con la idea de que ser homosexual es una mala cosa. Entonces, creen que su salud no es tan valiosa, que merece menos la pena protegerse, y esto los hace más vulnerables”.

Johnattan Bernal y Pedro Montero, mexicanos, se hicieron novios en la capital azteca hace cinco años. Cuando el matrimonio entre personas del mismo sexo era un proyecto en ciernes, se vinieron a España porque la idea les ilusionaba. En diciembre de 2005 se casaron en Madrid. “En México no sufríamos discriminación, porque aunque hay machismo, éste afecta más a las mujeres que a los gays”, opina Johnattan (en la foto, a la dcha.). Según el Instituto Nacional de Estadística, en el segundo semestre de 2005 se celebraron 1.275 bodas de personas del mismo sexo. Entre varones, una de cada cuatro contó con un cónyuge de nacionalidad extranjera (más del doble que la proporción entre las parejas heterosexuales). “Quizá es que la mayoría de los gays latinos llevan su condición muy a escondidas y terminan haciendo más amigos epañoles, con los que establecen relaciones”, aventura el mexicano.

Solange Tragodara, peruana de 26 años, dirigía en Lima una ONG que asesoraba a mujeres lesbianas, como ella. Por su labor fue secuestrada y agredida, hasta que una traumática paliza la llevó al hospital y forzó su salida del país. Aprovechó en 2004 un viaje como representante juvenil de Perú al Forum de las Culturas de Barcelona para pedir asilo. Por varias casualidades terminó en Bilbao, donde CEAR Euskadi se ha hecho cargo de su caso y el de su pareja, peruana, con quien emigró. El pasado marzo les negaron el estatuto de refugiadas y ahora deberán esperar casi dos años hasta la resolución del recurso administrativo. Extraña su trabajo en Lima, pero aquí ha ganado tranquilidad.

“Aunque se supone que los derechos de los homosexuales allá están reconocidos, la realidad lo desmiente. En la zona rural del país, por ejemplo, no es raro que a una lesbiana la violen para intentar cambiarla”. Mujer activa, (ver su web: http://solange.tragodara.googlepages.com/ ), está creando, con el apoyo de la asociación Aldarte (http://www.aldarte.org/ ), un grupo de mujeres latinoamericanas lesbianas residentes en el País Vasco y Navarra.

Lizethe Álvarez, colombiana, se ha sentido siempre “neurológica y psicológicamente mujer”, pero su cuerpo era masculino. Soportó descalificaciones que le ocasionaron un “daño profundo”, a pesar de contar con el amor de sus padres. Escapar de la discriminación la llevó a Alemania, donde aprendió a ser “respetada” y a tener derechos “como mujer”. Luego recaló en España, donde ha desarrollado una ferviente militancia, respaldada por Cogam, a favor del colectivo transexual, muy desfavorecido. Además de luchar por hacerlo “visible”, quiere que la Ley de Identidad, que permite cambiar el nombre y el sexo en los documentos oficiales sin someterse a una operación, también beneficie a los inmigrantes.

DATOS PRÁCTICOS....... Cogam (Tel: 91/5224517. www.cogam.org
Fundación Triángulo. Tels: 91/5930540

Tomado de la revista Toumaï, año v número 49. junio 2007. www.toumaï.es

jueves, 7 de junio de 2007

Historia de un 'gay': panorama de la discriminación contra homosexuales en Colombia

Este articulo publicado en la Revista Carrusel, del periódico El Tiempo, lo añado a este blog porque muestra una semblanza de quién soy yo. Es la última entrevista concedida en Colombia antes de mi obligada salida del país.

Por Lucero Rodriguez G. periodista colombiana.

Manuel Velandia se "desarrolló' con un cura de su colegio. Desde entonces es 'gay', sociólogo y activista político. Esta es su vida:

"¡Adiós, marica! Adiós, heterosexual. Pero si eso no es un insulto. Ser marica tampoco", así le contestó Manuel a un camionero de trasteos, a sus 25 años, mientras cruzaba por la 60 con Caracas, parte baja de Chapinero en Bogotá. No importa quién sea Manuel, sea filósofo, sociólogo, sexólogo, consejero o 'voyeur' profesional, un sujeto político, correcto o equivocado; el que mejor conserva las flores de pensamientos de los jardines del vecindario, o todas las anteriores. Manuel Velandia es además un 'marica' autodefinido desde el día que decidió responderle al camionero y dejó de sentirse acosado.

Y a pesar de que las amistades todavía le insisten "¡Ay! no diga que es así (marica), es que suena como tan feo", él lo hace por considerar que "gay sería alguien como Luis Caballero pero marica puede ser cualquiera y ese sí que tiene la masculinidad embolatada" y él, de puro "macho", se queda con esa etiqueta.

¡El cura me desarrolló!
Mientras se organizaba la primera gran manifestación de orgullo gay, la 'Gay Pride Week' de New York, en 1970, Manuel, con apenas 13 años empezó a comprender a qué se referían quienes preguntaban: "¿Ya te desarrollaste?" como, por ejemplo, lo hizo un día un cura de su colegio, en Bucaramanga, a quien le contestó: "no, padre", recibiendo enseguida una particular invitación: "entonces, pasa mañana por mi oficina"."-¿Cómo te fue en el colegio, mijo? -"Nada. Bien. ¡Ah! el cura me desarrolló", soltó de postre Manuelito en pleno almuerzo. "No sabía si eso era malo, me pareció normal comentarlo, pero lo curioso es que nadie respondió". Siguieron comiendo. "Al día siguiente, sin embargo, el cura me reclamó furioso por contar lo ocurrido", recuerda.

Ya con 15 años, un ataque sorprendió a Manuel en una visita que hizo a un noviciado. "Una muchacha se me tiró encima a darme besos por todas partes y metió mi mano en una teta suya. Eso sí me pareció un poco extraño". De regreso al colegio, Manuel, rebosante de miles de no respuestas, se descubrió a sí mismo con una sensación de culpa, malestar y humedad que no había tocado su piel antes. A esa misma edad entró a la universidad y como era tan niño, sus compañeros no hablaban de sexo o de "cosas de adultos en general" mientras estuviera él.

Hoy, Manuel, reconocido sexólogo en Colombia, y una de las cabezas de la comunidad gay, todavía intenta explicarse el comportamiento humano a través de su sexualidad y la de los demás. Su lema de vida es: siempre poder hacer preguntas y obtener respuestas respetuosas. Sobre su propio sexo solo halló claves a los 18, después de su primera relación sentimental con otro hombre. Justo en 1974, cuando la Asociación Americana de Siquiatría eliminó la homosexualidad de sus listas de enfermedades mentales, Manuel enloqueció por ese hombre que le doblaba la edad.

Muy culto él, francés, hacía teatro, bailaba ballet clásico, hablaba varios idiomas y enseñaba matemática pura en su universidad. Manuel lo admiraba pero no era su ejemplo de lo que quería ser. Esconder su condición gay de la familia fue uno de sus motivos más fuertes del novio de Manuel para venir a dar a Colombia.

El primer amor
Como sea, el francés fue la primera persona del mismo sexo que lo atrajo. En casa del franchute, Manuel vio cuadros y fotografías de hombres desnudos y se sintió cómodo, porque aquello le pareció bello. La conexión fue inmediata. Calzoncillos, pantalones, medias, zapatos, todo fuera.

Por allá en 1975, mientras en España el general Francisco Franco reprimía brutalmente una manifestación gay, Manuel asistía a su primera fiestica gay, nada más y nada menos que en el populoso barrio Santa Fe, del centro de Bogotá. No iba precisamente a bailar el vals de una prima, y se impactó. "Nunca había visto algo semejante, creo que fui el único que se quedó sentado en la misma silla toda la noche, vestidito. No le hablé a nadie ni nadie me habló". La orgía de padre y madre, lo llevó a examinar el asunto: "No creo que todo el mundo quiera ese estilo de vida", pensó e incluso llegó a casa sintiendo que no quería ser gay.

A los quince días una amiga le trajo un artículo del catedrático paisa León Zuleta, primero activista político en temas generales, luego autodefinido "sexo-izquierdista" y precursor de la lucha por los derechos de los gays. En su nota, Zuleta contaba que en Colombia ya había un movimiento gay con unas 10.000 personas. A Manuel le impresionó la noticia y le escribió manifestándole su interés por pertenecer al grupo. A lo que el profesor respondió: mi querido amigo, la cifra no es exacta, quítele los ceros, pero súmese usted y ya somos dos los que conformamos el movimiento.

En Bogotá Manuel fue impulsor de innumerables actividades como marchas, la publicación de 21 números de la revista 'Ventana Gay', la conformación de grupos político-lúdico-sexuales como Landa y Heliogábalos y del primer Movimiento por la Liberación de los Gays, en Colombia, junto con Guillermo Cortez, Manuel Rodríguez y Leonardo Vidales. "Como a los tres meses del primer contacto, llegó León a mi casa en Bogotá, lo conocí por la mañana y en la tarde tomamos un bus. Se paró, fue a la puerta, se devolvió -llamando, claro, la atención de los pasajeros-, me dio un beso y se fue", cuenta. Ante mil ojos que se salían de sus órbitas, no le quedó otra a Manuel que bajarse dos cuadras más adelante. Encontró a Zuleta muerto de la risa, con una primera lección para ejercer socialmente como gay: "Tenés que estar preparado siempre para el rechazo y la violencia".

Muerte a homosexualesLugares donde tan pronto se encendía una luz roja los "maricas" se comportaban como hombres, fueron frecuentados por Manuel, desde el 77. Más por curiosidad de estudiante de sociología, que por levante, dice él. La dinámica fue rápidamente asimilada. Prendida la luz, se hablaba grueso, se dejaba el 'amacice', entraba la policía y todos a salvo, excepto los pobres travestis.

Pero a Manuel y a muchos más, los detuvieron, por ahí, más de una vez. "Nos subían a un camión, nos dejaban cerca de Monserrate, y con ese frío de medianoche, nos empelotaban, nos mojaban con agua fría y nos botaban la ropa varias calles abajo. A los travestis les cortaban el pelo y les rompían los tacones. Eso era lo menos que les hacían...", cuenta Manuel, quien además recuerda un travesti con 21 cortadas de navaja en su cuerpo. 21 veces había sido detenido por la policía. "Se cortaba para que lo dejaran libre".

El desquite llegó en julio del 81 cuando se despenalizó la homosexualidad en el país. Para cerrar el ritual de tantos años entre gays y policías, armaron baile en espacios públicos, a esperar a que la "autoridad" llegara, para recordarle que ya no podían hacerles nada. En otro acto político, parejas gay que ni siquiera se conocían entre sí, se besaron por un buen rato frente al edificio de Avianca, en el centro de Bogotá. Allí no podía faltar Manuel.Pero a finales de la década la homofobia alcanzó su clímax, según el sexólogo "entre 1986 y 1989 unos 640 asesinatos fueron reportados por la prensa". El ambiente era más que macabro, grupos como Manonegra, Amor a Medellín, Amor a Manizales se adjudicaban los crímenes. "Uno pensaba que la cosa solo era contra los travestis hasta que descubrí que uno de esos grupos se llamaba: muerte a H O M O S E X U A L E S", reconoce Manuel.

Pensamientos amenazadosTras la primera exposición de la idea de que los derechos sexuales también son derechos humanos, a Manuel le llegaron las primeras amenazas, en el 92. Y arreciaron cinco años más tarde, luego de la publicación del primer capítulo de un libro titulado 'Duelo, muerte y reparación', en el cual, entre otros, se aludía al inofensivo tema paramilitar, esta vez relacionado con los mal llamados "grupos de limpieza" que asesinaban gays.

"Te vamos a matar hp" le dijeron a Manuel en una primera llamada con la que quedó petrificado. "Yo reacciono rapidísimo a esa palabra", dice él. En una segunda amenaza recibió otro: "te vamos a matar". Quizá porque esta vez no lo llamaron hp respondió diferente "tienen que tener cuidado porque tengo un hermano igualito a mí, de pronto lo matan a él y no les pagan el trabajo".

Para la tercera advertencia sentenció "¿ha pensado usted que si lo llevan a la cárcel por matarme, su mujer lo visitará los primeros meses, pero luego se va a cansar y fijo se consigue otro y se queda con él?". Tantos años trabajando el tema sexual les debe conferir credibilidad a sus argumentos. Esa vez reinó el silencio del otro lado del teléfono, aunque cada tanto siguió recibiendo llamadas.

Sin embargo, hacia el amanecer de un primero de abril, hace cinco años, tiempo después del cese de las amenazas ¡boom! Una granada explotó en la puerta de su casa. Pocos daños de consideración, sólo vidrios rotos y muchas de sus flores de pensamientos de la entrada se habían perdido, pero había esperanza de rehabilitar el jardín arrasado."Por qué no te vas del país, teniendo visa podrías ir a los Estados Unidos", pedían los amigos. "Por qué me tengo que mudar ¿No les parece linda la casa donde vivo?", decía él. "¿Por qué cree que le pusieron el artefacto aquí?" le preguntaba la policía. "No sé, señor oficial, yo creo que no les gusta mi color de pelo (entonces lo llevaba rojo). Hay gente que no soporta lo diferente", contestaba él. Por la explosión Manuel Velandia sintió que su trabajo era más importante de lo que pensaba, vivificó su orgullo y decidió quedarse.

Hace poco el amigo francés de Manuel -que ya debe sumar bastantes años- temiendo morir regaló unos libros de arte a Manuel "para que su madre no fuera a sospechar que era gay". En memoria de León Zuleta, activista político, y catedrático, asesinado en 1993, cada agosto se celebra el Día de la No Homofobia. Por estos días ¡boom! otra bomba, el Congreso colombiano termina el año concretando si los gays tienen derecho o no al servicio de salud de su compañero, o si en caso de fallecimiento le corresponde más a este el patrimonio del ser amado que a la tía, que desde los 20 años dejó de hablarle al gay de la casa.

El país está lejos de mencionar el matrimonio y la adopción para parejas gays. Sin embargo, el que se discuta seriamente el tema en el sagrado y sapientísimo recinto, donde varios años atrás Manuel oyó hablar a algunos "honorables" hasta de la inminencia de la zoofilia, no es cualquier maricada.Lamentablemente, apenas esta semana, casi al cierre de esta edición y después de mucho tiempo, Manuel volvió a recibir amenazas.

Recuadro: Si hubiera sido gay:Durante la II Guerra Mundial, en la Europa nazi, la suerte habría sido distinta, dependiendo de si habría estado al frente de alguna unidad de la SS (escuadras de protección alemanas) o en la retaguardia, lugar desde donde, históricamente, se disfruta mejor el arresto.

En la madrugada del 28 de junio de 1969 la suerte habría sido distinta, dependiendo de si estaba dentro del bar Stonewall de New York, antes o después de que la policía llegara por el "ají" que les negaron. Antes o después de que cerraran las puertas. Si anduviera en tacones o zapatos de macho para emprender la huida. En todo caso habría sido parte de la revuelta más loca de todas ¡Gay power!

En la España franquista del 39-75, habría sido torturado, encarcelado o desterrado. Pero tendría una cuarta opción: ser recluido en el Centro de Tratamiento para Invertidos, donde siquiatras utilizaban desde choques eléctricos hasta lobotomías para cambiar su "desorientación" sexual.

Tomado de Revista Carrusel, El Tiempo, Colombia, Diciembre 14 de 2006.
http://www.eltiempo.com/carrusel/2006-12-15/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3363249.html#comentarNota

Mi último sueño

No he visto en San Sebastián habitantes de la calle durmiendo en las aceras, sin embargo cuando vi aquellos colchones a la intemperie, acomodados de tal forma que parecían estar esperando a sus dueños, no pude mas que quedarme ahí, parado, en un tiempo que se hacía eterno, sin ni siquiera poderme mover de esas escaleras que conducen a la Estación del Norte, a donde llegan los trenes provenientes de París.

Habían pasado cuatro meses desde mi llegada, estaba recorriendo la ciudad junto a Luisa, una de mis hermanas que había venido a verme, y no pude contenerme al ver aquella imagen, unas lágrimas brotaron de mis ojos al recordar la última noche en Colombia antes de partir a mi viaje a España.

Respiré profundo, me sequé las lágrimas, tomé la cámara e hice la fotografía, no para guardar aquella imagen sino para resguardarme a mi mismo, para exorcizarme de mis propios temores y poner lejos de mí, mis dudas y temores.
Estaba con mis amigos más cercanos, tomábamos un vino y comíamos un poco de queso azul, de vez en cuando llorábamos, como lo hago ahora, y hacíamos bromas muy seguramente para no tener que enfrentar la realidad que me esperaba.

Se fueron todos al tiempo, tan sólo quedamos los dueños de casa y Mario, ese novio con quien viví una relación que nació ya casi a punto de terminarse pero con un deseo enorme de aferrarnos a la posibilidad del mas profundo encuentro, una relación que se fue apoderando de nosotros y cambiando nuestras metas, metas que vieron recortadas sus alas cuando decidí que la vida de mis familiares y la mía misma eran mas importantes que quedarme, lleno de miedo, esperando que de cualquier lugar y a cualquier hora saliera un desconocido e intentara matarme.

Siempre tuve la certeza de que saldría ileso de cualquier atentado como sucedió aquella noche en que lanzaron a mi casa la granada y preferí pensar, en el primer instante, que había sido un atentado contra la cercana estación de buses urbanos que dar crédito a que la violencia en otra de sus formas había llegado a nuestras vidas.

En las cuatro noches anteriores a mi salida furtiva del país, cuando mucho había dormido tres horas en total; tenía miedo de cerrar los ojos, me negaba a repartir todas mis pertenencias y mis pequeños tesoros personales llenos de historias. No quería decidir sobre qué poner en la maleta y menos aun, podía aceptar que fuera cierto que los paramilitares hubieron logrado sacarme del país.Tal vez por ello hice y rehice las maletas en tres oportunidades, puse y saqué objetos, sabiendo que por muchos años o tal vez hasta cuando termine el gobierno de Uribe y no haya paramilitares tratando de apoderarse de grandes extensiones agrícolas y vidas, deberé quedarme en tierra extraña.

El cansancio pudo más que mi temor y decidí dormir las dos horas que faltaban para desplazarme al aeropuerto. Inicialmente el sueño fue profundo, luego soñé una vez más, se repetía aquel sueño en el que yo, caminando por calles desconocidas pedía monedas a los transeúntes.

Me desperté sobresaltado y llorando, temeroso de que esa idea pudiera ser realidad. No tenía la menor idea de cómo iba a ser mi vida de asilado pero prefería creer que nunca llegaría a esos extremos de pobreza absoluta.

Revisé rápidamente mi vida, recordé montones de compras inútiles y gastos innecesarios. Me dije a mí mismo que ser homosexual y no tener hijos a quien heredar no era una razón suficiente para tener tan pocos ahorros, pensé en que igualmente mis muebles, mi bien equipada cocina, mis libros, mis obras de arte quedarían en manos de otros, que muy seguramente nunca las volvería a tener conmigo y me dije a mí mismo que igualmente esas inversiones eran tan efímeras como la misma vida.

Respire profundo, me vestí de prisa, salí con rumbo al aeropuerto y al encuentro de una nueva vida, no tenía sentido preocuparme por lo que había hecho o dejado de hacer porque si de algo estaba seguro era que había vivido la vida que quería vivir y luchado por lo que debía luchar.

miércoles, 6 de junio de 2007

Minorías sexuales en asilo en España: el caso colombiano

Manuel Velandia Mora
Ponencia In: Seminario empleabilidad y formación de inmigrantes, 2007, San Sebastián. Memorias del Seminario empleabilidad y formación de inmigrantes. San Sebastián: Facultad de Filosofía y Ciencias de la educación Universidad del País Vasco, 2007. v.1. p.7 - 12

Colombia es un país en América el Sur, en el que la homosexualidad fue contemplada como delito hasta 1981. En 1991 se redactó una nueva Constitución Política, hasta ese momento el país se consideraba católico; a pesar del cambio constitucional la iglesia católica sigue teniendo un gran peso político en algunas de las decisiones que se toman, en especial en temas como la eutanasia, el aborto y los derechos civiles de las parejas conformadas por personas del mismo sexo.

En Colombia existe desde 1948 un conflicto político interno y tres grupos se disputan el poder por las armas: las guerrillas, los paramilitares y el gobierno, que participa en la contienda con el ejército estatal.

Los dos primeros son grupos terroristas que derivan parte de su sostenimiento del narcotráfico, el secuestro, el boleteo, la apropiación de tierras, pasando por la extorsión y el abigeato (robo de ganado)[1] [2]. La guerrilla recibe apoyo económico de ONG europeas. Los paramilitares se sostienen económicamente con fondos provenientes de grandes propietarios de la tierra y de políticos quienes como contraprestación reciben “protección” trayendo como consecuencia desplazamiento forzado, amenazas de muerte y el asesinato de sus contradictores políticos y delatores.

La guerrilla[3] y los paramilitares[4] han recibido entrenamiento militar extranjero. El presidente de la republica, un importante grupo de congresistas y líderes políticos han sido denunciados como paramilitares y algunos congresistas detenidos por dicha causa. [5], [6]

En Colombia la homosexualidad fue contemplada como delito hasta 1981. En 1991 por iniciativa popular se redactó una nueva Constitución Política Nacional CP. El Art. 13. de la CP dice: “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica”.[7] Dos vertientes explican qué es sexo: la primera, lo considera como un hecho eminentemente biológico (se es macho o hembra) a la homosexualidad una enfermedad y/o una aberración que va contra el “designio divino”[8]; la segunda, asume el sexo como una condición biopsicosocial[9].
Los grupos paramilitares han dado apoyo a la primera posición y puesto como blanco de sus acciones a los/as/es líderes de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transgeneristas) y a las personas que trabajan en temas de sexualidad y derechos humanos.
En los Art. 16 y 18 de la CP se lee: “Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad sin más limitaciones que las que imponen los derechos de los demás y el orden jurídico.”; y, “Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar contra su conciencia.”

A pesar de la CP, los paramilitares han asesinado a reconocidos objetores de conciencia y líderes gay, como León Zuleta, amenazado de muerte a muchos de ellos/as y atentado contra la vida de algunos más, como también los han obligado a desplazarse dentro y fuera del país.

Esta situación política y de permanente vulneración de los derechos humanos, las amenazas de las que han sido victimas por las AUC Autodefensas Unidas de Colombia -grupo paramilitar-, a las que se suma el hecho de que continúen las limpiezas sociales de población LGBT
[10] [11] y la impunidad existente frente a estos delitos[12] han causado que, en lo que va transcurrido del gobierno de Uribe, dos homosexuales, dos lesbianas y una persona transgénero, reconocidos(as) activistas y defensores de los derechos humanos y los derechos sexuales en Colombia, hayan solicitado asilo en España. El autor, uno de estos inmigrantes político-sexuales, los entrevistó y utilizó sus respuestas como fuente directas de análisis para la escritura de este documento.

Los asiladosTodos los/as/es asilados colombianos han sido amenazados de muerte por los paramilitares. John Jairo Romero Munevar
[13] además en varias oportunidades por miembros de la policía, es el primer activista homosexual colombiano que obtuvo el estatuto de refugiado en España, en junio de 2004. Niyiret Reinosa y su pareja fueron las primeras lesbianas en recibir similar estatus en julio de 2006[14]; Manuel Antonio Velandia Mora[15] -fundador del Movimiento homosexual colombiano- fue victima de un atentado con granada en contra de su vida, su caso se halla en estudio; el proceso más reciente de solicitud de asilo es el de la Transexual “Samantha” Palacios quien igualmente fue obligada a desplazarse de su país luego de ser perseguida y amenazada con arma de fuego.

Economía, trabajo y formación profesional
Tradicionalmente se considera que los inmigrantes encuentran en el país de acogida una mejor condición económica de la que tienen en su tierra de origen (Etxeberria, 2006-2007)
[16]; esto no es así, en el caso de los colombianos(as) refugiados(as) políticos en razón a su orientación sexual o de su identidad de género.

Una de estas personas tiene educación media, las otras cuatro han cursado educación superior universitaria; una de ellas es Master. Cuatro de estas personas tenían empleo estable y las cinco una situación económica solvente que le permitía resolver sus necesidades básicas.

Al llegar a España las personas encuentran que sus estudios de primaria, educación media y formación profesional no son reconocidos legalmente hasta ser homologados; sin embargo, lograrlo requiere de la realización de ciertos cursos de nivelación, que pueden ser incluso la mitad de la carrera profesional, trámites que en promedio pueden durar mas de dos años.

No pueden acceder a un empleo ya que no tienen permiso de trabajo y este se obtiene en promedio nueve meses después de solicitar asilo; como no pueden realizar ninguna actividad ilegal no trabajan clandestinamente, porque esta es una causa para negar el asilo.

Generalmente en esta etapa (hasta que se recibe el Número de Identificación Española NIE) cuentan con apoyo estatal consistente en un refugio que suple sus necesidades básicas de techo y comida. Las condiciones emocionales que han ofrecido los refugios en vez de ser una ayuda han creado conflictos adicionales; en el caso de las lesbianas, su condición de minoría sexual fue causa de separación y exclusión social al interior de los refugios, situación que dificultó aun más su situación emocional y económica. Uno de ellos renunció a la posibilidad de vivir en el refugio buscando obtener fuera, condiciones que le permitieran mejorar su situación emocional al dar continuidad a su vida académica.

Al recibir el permiso de trabajo (seis meses después del NIE) las personas se encuentran legalmente autorizadas para hacerlo, a pesar de ello quienes solicitan asilo no pueden ingresar al mercado laboral fácilmente ya que sin títulos que certifiquen su idoneidad profesional el empleo se dificulta. Entidades como el INEM (Instituto de empleo del Servicio público de empleo estatal) les apoyan en la gestión para la demanda de empleo, para lograrlo deben formarse en algún campo de desempeño laboral, dicha formación es de un bajo perfil dado que legalmente no “poseen formación previa” que les favorezca hacerlo en un nivel medio y menos aun superior. Ninguna de las personas ha logrado un estatus laboral cercano al que tenía en su país de origen. Los empleos que se ofrecen se relacionan con la actividad doméstica, la construcción y el sector agropecuario; solo una de las personas tiene en el momento de la entrevista un empleo estable.

Identidad ÉtnicaLos rasgos étnicos y culturales que caracterizan a las personas suelen ser un impedimento para la integración social o causa de desigualdades sociales (Etxeberria, 2006-2007), sin embargo, para los colombianos(as) no lo ha sido aun cuando en la escala socioeconómica esto si ha supuesto una escala diferencial que los pone en un status inferior al de las demás personas.

InterculturalismoLa interculturalidad no supone una perdida de las propias señas de identidad, sin embargo para alcanzar la integración social las personas deben asumir la cultura del país receptor negando así un principio de la interculturalidad que es crear las condiciones para que haya una mayor comunicación entre las culturas, que se establezcan relaciones y que exista un compromiso de analizar conjuntamente los dos grupos culturales con el fin de evitar el racismo y la xenofobia.

La interculturalidad no supone una pérdida de las señas propias de identidad ni que haya un producto intermedio entre las culturas o una difuminación cultural (Etxeberria, 2006-2007). Esto supone una actitud de diálogo en el que hay un autentico interés por el/la otro(a) y su cultura, que parte de reconocerlo(a) como un(a) autentico(a) otro(a). Desde esta definición puede afirmarse que las personas LGBT no han logrado una verdadera integración intercultural dado que su orientación sexual y su experiencia como líderes hacen parte de su identidad cultural y al no reconocerlos íntegramente no se introducen en el diálogo, muy seguramente porque se cree que la diversidad está representada sólo en el otro y no solemos darnos cuenta de la importancia del reconocimiento pleno de ambas culturas.

Lengua, lenguaje y culturaCada lengua encierra una visión del mundo de sus hablantes: cómo piensan, qué valoran, en qué creen, cómo clasifican el mundo que les rodea, cómo organizan sus vidas (R. M. Dixon, 1997). El lenguaje traduce la forma en que una comunidad ha resuelto los problemas que ha podido encontrar (S. A. Wurm, 1996); perder la propia lengua es perder su propia diversidad cultural e intelectual. Es verdad que los asilados colombianos hablan español, pero no es el mismo español que se habla aquí; cada país, región, ciudad, organización LGBT habla su propio lenguaje, con este se generan a sí mismos porque el lenguaje responde a una realidad y esta es única y particular. El lenguaje construye mundos de inclusión, exclusión, cohesión, es un medio para facilitar la integración social y su impedimento cuando los interlocutores asumen que lo que en él expresan es la única verdad verdadera y niegan la riqueza de la diversidad de experiencias, emociones y construcciones como el espacio en el que se crea la convivencia y el enriquecimiento mutuo.

Estatus de igualdadLos grupos humanos son diversos pero dicha diversidad se transforma en problema cuando su status cambia, no solo en el terreno económico sino también en el social y en el de participación organizacional (Etxeberria, 2006-2007). En las organizaciones sociales de minorías sexuales en España se manifiesta un permanente interés por los derechos humanos y los derechos sexuales de las personas LGBT en América Latina y otros lugares del mundo
[17], éste se ha traducido inclusive en apoyo económico a acciones en temas de derechos humanos en países de América.

Las diversidades relacionadas con la orientación sexual y el género son temas de mutuo interés en las organizaciones LGBT colombianas y españolas; aun cuando se pudiera pensar que son un motivo que apoyaría la igualdad. En la práctica, estas cinco personas, quienes gozaban en su país y comunidad de reconocimiento político y social por su liderazgo, explican que en las organizaciones españolas dicho interés no se traducido en dar un espacio para conocer sus experiencias y conocimientos obtenidos de primera mano, como tampoco para contar con el apoyo que sobre estos temas dan a América Latina e inclusive a Colombia; consideran que su experticia en el trabajo directo con LGBT, sus conocimientos y experiencia en diversos campos no son plenamente reconocidos y menos aún utilizados, lo que les genera la sensación de que su trayectoria profesional política y organizativa no pareciera servir en este país.


Las personas no han recibido apoyo emocional institucional aun cuando si han logrado participar de las acciones y actividades lúdicas y sociales que realizan las organizaciones LGBT. Todas estas personas han recibido apoyo legal de CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Todos se han hecho miembros(as) activos(as) de una organización LGBT española, miembra de la Federación estatal LGBT, FELGT. Estas organizaciones han creado condiciones para que dos de las personas reciban apoyo económico.

Conclusión Cabe destacar que la protección que la comunidad española otorga a los refugiados reconoce las necesidades básicas de estos/as/es LGBT al convertirse en la única garantía de protección y sobrevivencia, pero se precisa contemplar la problemática diferenciando y comprendiendo la cualidad de los distintos momentos que se suceden en cada persona y proceso.

Al cortar violentamente con el vinculo afectivo y emocional y la cotidianidad de sus espacios, gentes, pertenencias y muy particularmente con su cultura, junto al desarraigo surge una situación nueva que conduce a los refugiados a sobre dimensionar su condición particular y las posibilidades en el país de asilo; sin embargo, tampoco puede considerarse que sus apreciaciones frente a su nueva vida sean fruto solo del sobre dimensionamiento de sus necesidades y expectativas.

Por lo tanto se requiere que los mecanismos y servicios de acogida y atención a los refugiados como también las ONG de la comunidad LGBT tengan en cuenta la particularidad de estas personas y la situación de estigma y discriminación que se deriva de las relaciones interculturales y profesionales, proveyéndole al servicio un toque particular en la asistencia y el apoyo emocional, tan importante y necesario es estos momentos.

Bibliografía
[1] http://www.cerac.org.co/pdf/El_Heraldo_RepensarElConflictoInterno_Marzo_19_2005.pdf
[2] http://espanol.news.yahoo.com/s/reuters/070301/latinoamerica/latinoamerica_colombia_secuestro_sol
[3] http://www.dialogo-americas.com/July2000/Spanish/SEAL_DEA_S_photo.html
[4] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=21860
[5] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=102291
[6] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=101837
[7] Constitución Política de Colombia. Obra citada. Subrayados fuera de texto.[8] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=18291
[9] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=19087
[10] http://www.colombiadiversa.org/local/CDinformeddhh.pdf
[11] http://www.colombiadiversa.org/local/DDHHLGBT2005.doc
[12] http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=27590
[13] CEAR Comisión Española de Ayuda al Refugiado (2005). Voces de dignidad. Páginas 27 a 30. España.[14] http://www.agmagazine.com.ar/?IdNot=529 Caso acompañado legalmente por CEAR.[15] Caso acompañado legalmente por CEAR y la Cruz Roja Española.[16] Etxeberria, Felix (2006-2007). Materiales para el curso de doctorado. Mimeografiado. EHU, San Sebastián.[17] http://www.felgt.org/temas/cooperacion-internacional